TEMAS EN DEBATE: UNA NUEVA PROPUESTA EDUCATIVA

 

La alternativa de la complejidad

 

Complejidad, como señala Edgar Morin es un término que involucra una carga negativa. Se asimila a confusión, enmarañamiento, desorden. Incluso, parece indicar una "derrota del pensamiento"; así decimos "no puedo pensarlo más, es demasiado complejo". La herencia negativa del término viene dada por una visión del conocimiento por el cual éste se identifica con claridad, simplicidad y orden. En el campo de la educación y en general del saber, se presenta hoy el desafío de vincular prácticas y saberes que se encuentran divididos y fragmentados, dejarse interpelar por la complejidad de los sucesos, percibiendo contextos, matices, diferencias y nuevas articulaciones.

 

Muchos espíritus se alejan de la perspectiva de la complejidad por considerar que adoptar la complejidad desde el punto de vista del conocimiento para enfocar la complejidad "real" y "práctica" es renunciar a la claridad, la distinción conceptual, el análisis. Es cierto que la complejidad aparece allí donde la simplicidad falla, pero no por ello deja de lado la distinción y precisión en el conocimiento. La necesidad del "pensamiento complejo" no puede más que imponerse progresivamente a lo largo de un camino en el cual aparecerán, ante todo, los límites, las insuficiencias, las carencias del pensamiento simplificante/simplifica-dor, es decir, que aparecerá cuando se den las condiciones en que no podemos eludir el desafío de la complejidad.

Creemos que la alternativa a la crisis de la civilización actual plantea estas condiciones en las que no podemos evadir el "desafío de la complejidad".

Gregory Bateson, considerado uno de los pensadores más penetrantes del siglo XX, sintetizó las ideas que han llevado a nuestra civilización a su crisis actual en los siguientes términos:

• Nosotros contra el ambiente.

• Nosotros contra otros hombres.

• Lo que importa es el individuo.

• Podemos tener un control unilateral sobre el ambiente y tenemos que conseguirlo.

• Vivimos dentro de una frontera en infinita expansión (progreso infinito).

• El determinismo económico es algo de sentido común.

• La tecnología se encargará de arreglarlo todo.

 

El conocimiento, como dice Edgar Morin, adquirió en su desarrollo y sus "hiper-especializaciones" una patología y necesita "curarse".

La "cura", como señala Frijof Capra, doctor en Física teórica, requiere un cambio radical en nuestra percepción, en nuestro pensamiento y nuestros valores.

Tenemos que aprender a percibir y comprender la trama, el tejido complejo de los fenómenos ambientales, sociales, políticos, económicos, subjetivos que no pueden ser entendidos aisladamente sino que están todos interconectados y son todos interdependientes.

 

La "cura", como dice Morin, viene con la aceptación y el reconocimiento de las incertidumbres que nos permite pensar de manera no-determinista, no-fatalista e integrar lo aleatorio, el desorden, lo ambiguo haciendo de ello un alimento y no un veneno, porque si la duda, desde Descartes es reconocida como un fermento fecundo, más lo es la incertidumbre porque nos conduce por la senda de un conocimiento siempre abierto e inacabado.

La "cura" viene por experimentar auténtico horror, no tanto frente a la ignorancia, la duda o el error, sino frente al sentimiento y pensamiento mutilante y mutilado que se expresa en prácticas también mutilantes y mutiladas.

 

¿CÓMO RECONOCER EL

ENFOQUE DE LA COMPLEJIDAD?

 

1. Por la necesidad de asociar el objeto a su entorno.

El conocimiento de los elementos aislados es insuficiente. Necesitamos ubicarlos en su contexto para que adquieran sentido. Así, la economía que es la ciencia social matemáticamente más avanzada, es la más retrasada humanamente hablando, porque ha descontextualizado su objeto de las múltiples relaciones que este guarda con los aspectos históricos, políticos, psicológicos, ecológicos inseparables de las actividades económicas. Es por eso que sus expertos son cada vez más incapaces de interpretar los fenómenos referentes a perturbaciones monetarias y bursátiles y de prever y predecir el curso económico, incluso a corto plazo.

 

2. Por la necesidad de unir el objeto a su observador.

Dado que el conocimiento no es una copia fiel del objeto sino una traducción e interpretación que el sujeto construye, no se puede separar sujeto de objeto, como la concepción tradicional de la ciencia ha querido hacerlo. Por ejemplo, el educador que a través de "pruebas objetivas" pretende tener un mejor conocimiento del desempeño de sus alumnos está desconociendo la naturaleza del conocimiento como interpretación de un sujeto al que considera irrelevante.

 

3. Por la necesidad de conocer a través del enfoque de totalidad y organización.

Desde la Escuela Primaria hemos aprendido a pensar separando, dividiendo, analizando por partes, compartimentando en materias, reduciendo lo complejo a simple, privilegiando como verdadero el conocimiento de los "elementos" frente a las "totalidades". Desde la perspectiva de la complejidad los fenómenos se presentan como "totalidades organizadas" que debemos captar en sus diferentes niveles de "emergencias". Por ejemplo, el lenguaje, la cultura son "emergentes" del todo que es la sociedad: los individuos los reciben y a su vez los producen. El educador que asume el enfoque de la complejidad tiene que favorecer la comprensión de los vínculos y relaciones entre los conocimientos privilegiando su organización.

 

4. Por la necesidad de pensar dialógicamente, que consiste en poner juntas ideas, nociones y categorías que el pensamiento divisor y simplificador opuso o redujo sin tomar en cuenta su complejidad. Las largas discusiones a lo largo de la historia del pensamiento sobre la naturaleza "espiritual" o "material" del ser humano, o sobre su "racionalidad" o "emotividad", o sobre su condición de "ser natural" o "cultural" no tendrían sentido consideradas por un pensar dialógico. La dialógica como "asociación compleja entre instancias antagónicas y complementarias" nos permite concebir al ser humano como conjuntamente sapiens/demens, razón/sentimiento, naturaleza/cultura, alma/cuerpo, sin reducirlo a uno de sus aspectos, conservando su condición de ser paradojal y contradictorio, al mismo tiempo que como unidad de opuestos que son también complementarios.

 

5. Por la necesidad de enfrentar las incertidumbres.

Mientras que la civilización que hoy está en crisis, paradojalmen-te, se desarrolló en la certeza del progreso, hoy debemos asumir la incertidumbre histórica. Esta se instala hoy en varios frentes: a) dentro de nuestro propio cerebro/mente porque no hay ningún dispositivo cerebral que permita distinguir la alucinación de la percepción, el sueño de la vigilia, lo imaginario de lo real, lo subjetivo de lo objetivo; b) en la ciencia del conocimiento, porque el conocimiento implica siempre traducción-reconstrucción y conlleva pues, ilusión y error; c) se instala también en la acción humana que no sólo es opción y elección sino también "apuesta". Y en toda apuesta existe conciencia de riesgo e incertidumbre unida a fe y esperanza.

Mabel Quintela y Carlos Machado (en Revista Multiversidad n. 11/12).