VISITA DEL SUPERIOR GENERAL DEHONIANO, P. José Ornelas

Cultivar el espíritu de los que siembran

 

Del 9 al 13 de marzo estuvo de visita en Uruguay el Superior General de los dehonianos, p. José Ornelas Carvalho, acompañado por su asistente para América Latina, el p. Claudio Weber. En las últimas instancias de su estadía, Umbrales le pidió que compartiera con sus lectores algunas impresiones sobre esta visita.

 

¿Cómo se vive hoy la espiritualidad dehoniana?

A partir del Concilio hubo un fuerte debate alrededor del carisma y la espiritualidad dehoniana. En aquel entonces, hubo una seria revisión de los temas fundamentales también a nivel teológico: S. Corazón, oblación, reparación, inmolación. La teología del Corazón de Jesús parecía superada por el Concilio. Faltaba una perspectiva nueva. Del setenta en adelante, tuvimos buenos teólogos que ayudaron a redescubrir y traducir en un lenguaje actual nuestro carisma. Hoy es interesante ver cómo no sólo nosotros estamos recuperando la teología del Corazón de Jesús, sino toda la Iglesia. Se trata de la centralidad, de la interioridad de la persona de Jesús, en definitiva, del Amor de Cristo. Una espiritualidad es una puerta de entrada (adentro nos encontramos todos); es una forma específica de encontrarnos con el Misterio. Hay que dar a la Iglesia este aporte. Los jóvenes hoy lo entienden muy bien. Se eligen temas dehonianos para licenciaturas, libros, artículos. En Roma, se reúne una Comisión Teológica que se propone profundizar los aspectos centrales de nuestra espiritualidad, en forma sencilla y accesible para todos. Evidentemente revitalizar la espiritualidad no es sólo estudiar. Promovemos nuevas dinámicas y experiencias para vivirla, junto a los laicos que también se sienten muy atraídos hacia ella; hay mucha esperanza.

 

¿Cómo se ha renovado la congregación en estos últimos años?

Para nosotros, el camino de renovación se sintetiza en 3 aspectos: la espiritualidad, la comunión y la misión. El centro es la vivencia comunitaria y la colaboración interpro-vincial. Después de 30 años, hemos logrado la estabilidad con un repunte a nivel mundial. Ahora la mayoría de los Dehonianos se encuentran al sur del planeta.

Y este hecho está lleno de consecuencias. En el actual curso de formadores en Roma sólo 4 son europeos. En nuestro colegio internacional hay 19 nacionalidades; nunca tuvimos tantas. La Congregación se está difundiendo no sólo en África sino también en Asia, sobre todo en Filipinas, Indonesia, India, Vietnam. Esto implica grandes desafíos. Toda la teología hasta ahora se había elaborado en Europa. La primera gran teología no europea fue la Teología de la Liberación. También nuestra teología y espiritualidad deben revestirse de colores y culturas diferenciadas, sin perder la unidad del carisma. Hay sensibilidades distintas, tradiciones distintas, enfoques distintos; es un tema que afecta a toda la Iglesia. También los cuadros directivos hasta ahora han sido europeos (en África los superiores provinciales han sido europeos). Pero ahora hay toda una nueva generación de dehonianos congoleses, cameruneses, mo-zambicanos...

 

¿Cómo se expresa hoy el impulso misionero tan querido por el p. Dehon?

Próximamente celebraremos en Varsovia (Polonia) la Conferencia General sobre la Misión. Estamos en un momento de transición. Ésta ya se dio en América Latina y también en Indonesia donde han quedado sólo siete europeos y un americano; ahora Indonesia es el puente de lanzamiento para toda la misión de Asia. Nuestra tarea hoy es descentralizar la Congregación y educarnos en la multicul-turalidad. Antes el misionero era el europeo que iba a los "países de misión"; ahora la misión está en todos lados y es responsabilidad de todos. Por ejemplo, de América Latina, el continente más católico, se esperarían muchísimos más agentes misioneros. Antes, una misión era confiada a personas del mismo país o de la misma provincia congregacional; ahora es imposible que una provincia sola se haga cargo de una misión. Pero esto se está dando no sólo por necesidad, sino porque comporta un gran enriquecimiento mutuo, una apertura hoy indispensable. Nuestras últimas misiones son todas multinacionales (Filipinas, India, Vietnam, Angola). En la India, a pocos años de la fundación dehoniana, ya hay 4 sacerdotes hindúes y 21 religiosos hindúes en teología y un buen número de novicios y aspirantes; es indispensable la cooperación internacional. Desde el Consejo General proponemos que cada Dehoniano debería pasar algún tiempo, por formación o por trabajo, en otra provincia. Esto es parte de la dimensión misionera de la congregación y de su universalidad. En Portugal tuvimos que cerrar dos parroquias para ir a Angola pero es significativo que en una de ellas nos reemplazaron sacerdotes angoleños que vinieron a "misionar" a Portugal.

El Distrito dehoniano de Uruguay es un ejemplo en este sentido por la colaboración entre italianos, argentinos y brasileros. Inclusive permitió a la Provincia Italiana abrir otra ventana misionera. Hay que fecundar esta tierra con un proyecto dehoniano para el futuro y fomentar aquí la congregación. No es en tren de proselitismo o de conquista, sino para poder seguir dando en el futuro nuestro aporte específico a esta Iglesia local. No interesa el pequeño número de dehonianos; hay que cultivar la esperanza y el espíritu de los que siembran la buena semilla.

 

¿Cómo se ha encontrado aquí en Uruguay?

Quiero subrayar de entrada el ambiente muy positivo que se vive aquí, no de unanimidad en todo pero sí de entendimiento, y el hecho de sentirse a gusto en la Congregación. Hay un compromiso generoso y diversificado (parroquias, educación, prensa, acción social, pastoral juvenil vocacional) y un diálogo fluido con la Iglesia local y con otros dehonianos (Argentina, Italia Septentrional, Brasil central y meridional), con proyectos que permiten ver el futuro con esperanza.

 

¿Cómo ve el trabajo de los dehonianos en Uruguay?

La revista "Umbrales" es importante para la reflexión y la actualización pastoral, bíblica y teológica.

Son positivas las reuniones de la redacción, con otros sacerdotes y laicos colaboradores. La presencia en el mundo de la cultura y de la prensa, sobre todo en un ambiente laicista como el uruguayo, es fundamental.

Es importante la difusión de nuestra espiritualidad, por ejemplo, a través de boletines, escritos, conferencias, laicos dehonianos, etc. No somos un simple grupo de trabajo; trabajamos mucho pero llega un momento en que necesitamos encontrarnos a nivel espiritual, de "lectio divina", de retiro o revisión de vida, salir del ambiente para preguntarnos sobre nuestro proyecto común, el rumbo de nuestra vida. Podemos terminar siendo alienados por "santas" presiones como las del ministerio y equivocar el rumbo o fallar en nuestro testimonio de vida religiosa. Hay que continuar reflexionando esto con nuestros formandos y proponer nuestra espiritualidad y teología del Corazón de Jesús también a los laicos. Con estos no hay que compartir sólo el trabajo pastoral sino también nuestra experiencia espiritual.

Aquí en Uruguay he encontrado una buena sensibilidad a lo social. No sólo hay que dar pan sino capacitar para el trabajo a fin de que ellos mismos ganen su pan. Las mismas personas carentes han de ser impulsadas a unirse y organizarse, de modo que sean protagonistas de su propio desarrollo. Que el Santuario Nacional de La Gruta, además de implementar la pastoral popular y la devoción mariana, tenga obras sociales es muy significativo para la credibilidad del mensaje.

 

¿Qué mensaje nos deja como conclusión de su visita?

Como conclusión sólo tengo palabras de aliento. Nos sentimos solidarios con el camino que están haciendo y prestaremos nuestra colaboración en la medida de lo posible. Son ustedes "un pequeño rebaño", como dice Jesús de sus primeros discípulos. El Evangelio nunca empieza con cosas grandes. Nuestra pastoral y la fecundidad de nuestra vida religiosa no se miden por kilos o por cantidad, sino por la calidad de los frutos que producimos.

Muchas gracias.

 

Montevideo, 13 de marzo de 2006.