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BRASIL: Hacia la Conferencia de Aparecida La elección por parte del Papa del lugar de la futura V Conferencia Latinoamericana de Obispos, en la ciudad de Aparecida, que acoge al más célebre santuario mariano de Brasil, ha causado sorpresa, dadas las expectativas existentes de que la opción sería entre Ecuador, Chile o Argentina. Se celebrará en el mes de mayo de 2007. Ya ha sido repartido por el CELAM a todas las diócesis de América Latina el Documento de Participación para que se aporten sugerencias alrededor del tema elegido por el Papa: "Discípulos y Misioneros de Jesucristo para que nuestros pueblos, en Él, tengan vida". La preocupación principal de los obispos parece ser la gran cantidad de bautizados que viven alejados de la Iglesia, con una débil o nula formación doctrinal en su fe, con una incidencia nada significativa en la vida familiar y pública (política, económica, social). Este catolicismo sufre el embate de varios grupos cristianos no tradicionales, de nuevos movimientos religiosos y de una progresiva mentalidad secularista y agnóstica. Se quiere despertar el espíritu misionero de los cristianos. Al recibir al nuevo presidente de la Conferencia Epis-copal de Perú -arzobispo Miguel Cabrejos- el Papa Benedicto dijo que el reto principal de la Iglesia en América Latina es la identidad eclesial del laico. El card. Francisco Errázuriz, presidente del CELAM, adelantó que habrá dos congresos a nivel lati-noamericano previos a la asamblea: uno de los movimientos apostólicos en Bogotá y otro sobre la devoción mariana en Guadalupe (México). El Papa estará presente en la apertura de la Conferencia. Repetidas veces demostró su interés por la misma aceptando primeramente la propuesta del CELAM para que se realizara la Conferencia, ya que a algunos les parecía un duplicado del Sínodo de América. Por el contrario, escribe el obispo Demetrio Valentini de Brasil, "fue en Santo Domingo en 1992, en el discurso de apertura de la Conferencia, que Juan Pablo II por primera vez habló de la posibilidad de convocar a los episcopados en forma de sínodos continentales. Podemos decir por lo tanto que el formato de estos sínodos es fruto de la experiencia de la Iglesia de América Latina". La segunda razón es que el Papa aceptó con gusto el pedido mayoritario de los obispos de América Latina para que la conferencia se realizara en suelo latinoamericano y no en Roma como se había fijado anteriormente. Es un acto de confianza en la iniciativa de la Iglesias locales que son las que convocan la Asamblea y la organizan, a diferencia de los Sínodos que son iniciativa del Papa y sólo tienen un carácter consultivo. "Muchos recuerdan la experiencia de Santo Domingo cuando al compás de la creciente centralización fue notorio el retaceo que sufrió el principio de la colegialidad episcopal", escribe en una nota José Ignacio López. El documento conclusivo, redactado por la misma Asamblea y aprobado por el Papa, regirá la pastoral latinoamericana a lo largo de la próxima década. Evidentemente, tendrá que tener presente las conclusiones del Sínodo de América y una dimensión continental más amplia ya que ahora los "latinos" constituyen un porcentaje muy elevado en la composición de la Iglesia Católica en Estados Unidos; y uno de los temas candentes de actualidad será seguramente el de las migraciones. Este tema formará parte de otro más fundamental, ya tratado en el Sínodo de América, que será el estudio pastoral del actual sistema neoliberal. Este sigue agrandando y agudizando la brecha entre ricos y pobres, exigiendo de la Iglesia una opción cada vez más firme a favor de los pobres y excluidos.
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