MÉXICO:

Autóctonos, no autónomos

 

El 24 de marzo unos diez mil indígenas católicos desfilaron en procesión por el centro de San Cristóbal de las Casas no para protestar contra el decreto del Vaticano de suspensión temporal de las ordenaciones diaconales, sino para pedir al Papa su intervención para rever dicha suspensión.

Llevaban flores, imágenes religiosas y vivaban a sus obispos, en particular al obispo emérito "tatic" (padre) Samuel Ruiz. Estuvieron presentes el actual obispo Felipe Arismendi con su auxiliar, el obispo Enrique Díaz Díaz; ambos firmaron la carta que las comunidades cristianas de la diócesis enviaron al Papa. En esta carta destacan la bendición que representan para esa diócesis los diáconos permanentes: "El trabajo del diácono es muy importante, porque da vida a la comunidad; sabe como convocarla, como visitarla y como acercarse a cada una de las personas. Aun si hay barro, lluvia o si es de noche, o hay que subir y bajar, camina y nos visita. Conoce nuestro idioma y nuestra cultura; habla como nosotros y sabe llegar a nuestro corazón". Se quejan, sin embargo, de que hay muchos diáconos ancianos y enfermos que hay que reemplazar y las distancias son grandes y faltan los caminos. La diócesis abarca en extensión 37 mil kilómetros cuadrados con muchos poblados esparcidos en la selva Lacandona. Piden humildemente al Papa que autorice al obispo local a seguir ordenando diáconos según las necesidades de las distintas comunidades. Se comprometen por otra parte a rezar y trabajar para impulsar las vocaciones sacerdotales y apoyar a los 8 mil catequistas de la diócesis.

El obispo Arismendi que es presidente de la Comisión de Pastoral Indígena de la Conferencia Episcopal Mexicana y trabaja en el Celam, volvió a aclarar que "Iglesia autóctona no significa Iglesia autónoma". Explicó que hay diáconos tan solo en 16 de las 49 parroquias. Son muy aceptados por los pobladores de raza indígena ya que lo son ellos también (más del 95%); son las mismas comunidades que proponen los diáconos al obispo. Son normalmente personas que fueron antes catequistas, sobre todo de adultos, en sus comunidades por largos años. Donde ellos trabajan se ha detenido el avance de las sectas. El obispo ha pedido a todos ellos una "actitud respetuosa y dialogante con Roma, en comunión siempre con Pedro y bajo Pedro; y que sigan trabajando para poner las bases para un futuro Seminario Mayor, inculturado en todos sus aspectos (humano, académico, espiritual y pastoral)". Ha pedido también "seguir buscando una teología india católica que tenga su raíz y plenitud en Jesucristo".

La diócesis tiene 84 sacerdotes y 35 seminaristas y no se prevé que en poco tiempo aumente considerablemente su número.

"Me he admirado de la respuesta obediente de muchos candidatos al diaconado frente a la disposición romana. Han dicho que lo importante no es el cargo, sino su disposición a seguir sirviendo a la Iglesia. No condicionan su servicio a recibir la ordenación, aunque se hayan preparado durante muchos años. Es difícil captar estos problemas pastorales si uno no se encarna en este pueblo; desde lejos muchas cosas no se comprenden", afirmó el obispo.

En los últimos meses en México fue trasladado al otro lado del país el
coadjutor con derecho de sucesión de Ruiz, obispo López Vera; también ha sido suspendido del Centro Nacional de Ayuda a las Misiones Indígenas, el p. Eleazar López, exponente de la teología india; y se le ha enviado a una parroquia. La intervención del Vaticano ha sido interpretada como un desconocimiento de esta teología y de los esfuerzos de inculturación, en definitiva de la promoción en la Iglesia de las masas indígenas, la que ya se está dando también en otros países como Brasil, Guatemala, Bolivia, Ecuador, Perú.