PERÚ:

Los obispos piden luchar contra la pobreza

"EI pueblo peruano ha elegido un nuevo presidente, un nuevo Congreso y los miembros del recién creado Parlamento Andino. El proceso electoral ha finalizado y observamos que nuestra democracia se va fortaleciendo, por lo cual todos nos felicitamos". Así comienza el pronunciamiento de la Conferencia Episcopal Peruana, hecho público el 22 de junio, días después de la proclamación del nuevo presidente electo.

El documento episcopal es una llamada a dejar atrás el clima de crispación de la campaña electoral, "las divisiones, las confrontaciones", para asumir juntos el "compromiso y el reto de construir el futuro, buscar el bien común, atender responsablemente a nuestras mayorías marginadas, construir con generosidad, cultivar la sana tolerancia y buscar un diálogo fecundo de todas las fuerzas políticas y sociales".

Pero la Iglesia pone el énfasis en que las nuevas autoridades y la sociedad toda centren su mirada en el "Perú profundo", representado por las regiones y departamentos más alejados, que reúne condiciones de vida envueltas en pobreza, marginación y olvido. "Un país como el Perú, rico en recursos naturales, es trágicamente pobre en la condición en la que viven la mayoría de sus pobladores. La exclusión de los beneficios económicos de muchos hermanos nuestros exige una solución justa en la lucha contra la pobreza, a fin de garantizar la justicia social, además de condiciones dignas para una calidad de vida que abarque el acceso a los servicios generales indispensables: salud, educación, vivienda, agua, electrificación y vías de comunicación", afirman los obispos. "En esta hora solemne del Perú, se requiere urgentemente fortalecer nuestra convivencia social en base al respeto de la justicia; al compromiso inequívoco por la paz; a la defensa por la vida; al respeto irrestricto de los derechos humanos y a la lucha frontal contra todo aquello que afecte a nuestras instituciones democráticas, porque el orden justo de la sociedad y del Estado es una tarea principal de la política", resalta el documento. El pronunciamiento episcopal está en sintonía con las declaraciones individuales de varios obispos vertidas días antes. El obispo emérito de Chimbote, Luis Bambarén, dijo que "el nuevo gobierno tiene muchísimos desafíos; los peruanos esperamos que desde el primer día se afronte decididamente la lucha contra la pobreza, se impulsen mayores oportunidades de trabajo y se atienda a los miles de personas que mantienen una esperanza de cambio en este período". También fue enfático en invitar al presidente a que emprenda de inmediato una lucha frontal contra la corrupción.

El obispo Miguel Cabrejos, presidente de la Conferencia Episcopal Peruana, pidió al nuevo gobierno que ponga en práctica las recomendaciones de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación (CVR), y proceda a otorgar reparaciones a los familiares de las 69.000 personas que murieron durante los años de la violencia política, para demostrar que la defensa de los derechos humanos no pasará a un segundo plano. Así, el nuevo Ejecutivo dará "señales inequívocas" de su vocación democrática, ya que una de las más importantes responsabilidades del Estado es proteger la vida de los ciudadanos, por lo cual las recomendaciones de la CVR no pueden ser desatendidas o eliminadas de la agenda, "deben ser aplicadas en el gobierno del Partido Aprista", declaró. Vale la pena anotar que, en la rueda de prensa convocada en ocasión de la presentación del documento de la Conferencia Episcopal, en respuesta a la pregunta de un periodista, Cabrejos dijo estar en contra de la pena de muerte, en claro desacuerdo con la propuesta del gobierno.

En síntesis, la Iglesia peruana es consciente de la gravedad de la fractura social que atraviesa el país y de la urgencia de que el gobierno responda a la voluntad de cambio que se expresó en los resultados electorales, lo cual exige decisiones efectivas en el terreno de la lucha contra la pobreza y la defensa de los derechos humanos.

María Rosa Lorbés

Extractado de "Vida Nueva" n.2525