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URUGUAY
XXXI Encuentro Nacional de Laicos
Los días 17 y 18 de junio, en la ciudad de Florida tuvo lugar el XXXI Encuentro Nacional de Laicos, en preparación del aporte de los laicos a la V Conferencia del Episcopado Latinoamericano que se realizará en Aparecida, Brasil, en mayo de 2007.
Presentamos al Dpto. de Laicos de la CEU, nuestros aportes que fueron publicados en un pequeño folleto (dossier), para compartir en la reunión facilitando el trabajo que se hizo en equipos con la técnica de la reja. Participaron las diócesis, a través de sus delegados, al igual que las asociaciones y movimientos. Intentamos aportar a partir de nuestra vocación y experiencia laical, cómo vivimos el ser discípulos y misioneros en los distintos medios en los que nos desenvolvemos los laicos: familia, trabajo, sociedad, gremio, facultad, barrio, parroquia, etc.. El Pbro. Pablo Bonavía nos ayudó a través de sus ponencias, cargadas de su conocida sabiduría, sencillez y humildad, sobre la dimensión misionera de la vocación laical. Este aporte nos sirvió para profundizar en nuestra vocación y misión, y para participar en los grupos de trabajo con esa base tan rica y cargada de la Palabra de Dios ayudándonos a orientar nuestras actitudes cristianas. Fue valioso el aporte de la Prof. Rosa Ramos, trayendo a nuestra memoria la historia de las Conferencias del Episcopado Latinoamericano, recordando las líneas de acción de cada una de ellas. Para algunos fue ocasión de repasarlas y para otros, los más jóvenes, de descubrirlas. La Diócesis anfitriona, Florida, nos recibió en la persona de su obispo, Raúl Scarrone, con mucha calidez a pesar de los días fríos que nos tocaron. Un grupo de laicos floridenses -cristianos con responsabilidades profesionales, sociales y políticas- nos brindó su testimonio de trabajo en el gobierno municipal, en cooperativas, en comisiones barriales y diferentes grupos de promoción y de búsqueda de construcción de una sociedad más justa, solidaria y fraterna. Hermoso broche de oro, mostrándonos de qué manera se vive el ser discípulos y misioneros en nuestra sociedad. Algunos jóvenes, integrantes de un grupo de baile nos deleitaron con danzas típicas nacionales. Sentimos que crecimos en unidad, fraternidad y confianza; aprendiendo los unos de los otros en la escucha atenta, en el conocimiento mutuo de nuestros movimientos y asociaciones, como también en el compartir nuestras dificultades en este camino del discipulado en seguimiento del Maestro. Queremos transmitir la alegría de haber participado en este Encuentro que nos anima en el compromiso del anuncio y en la construcción del Reino, porque otro mundo es posible. Gloria Aguerreberry. |
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