ARGENTINA: ANGELELLI Y PIRONIO:

Hacia los altares

Por primera vez el card. Jorge Bergoglio reconoció en La Rioja en agosto pasado el martirio del obispo Enrique Angelelli: "Fue testigo de la Fe derramando su sangre". El aniversario del martirio de Angelelli, el 4 de agosto, se decretó como día de duelo nacional "en recuerdo de los religiosos víctimas del terrorismo de estado". Simultáneamente, se ha abierto el proceso de beatificación del card. Eduardo Pironio.

En declaraciones públicas, el Presidente Kirchner afirmó: "Si la política argentina no hubiera buscado una solución fundada en la impunidad, hace tiempo hubiéramos reconocido el testimonio del obispo Angelelli y no tan tarde como ahora y con la vergüenza que siento. No se resuelve nada con un barniz de perdón". Después de la anulación de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, el año pasado se ha reabierto la causa del obispo Angelelli por iniciativa del gobierno, la que está en manos de los jueces Horacio Selman y Graciela de Filonuk. Con respecto a una posible autocrítica de la Iglesia por el retraso de 30 años en reconocer los hechos (inclusive se ha hablado de introducir un proceso de beatificación como para los mártires Palotinos), un grupo significativo de sacerdotes ha pedido públicamente un "nunca más" de la Iglesia; "un nunca más a la complicidad, nunca más al silencio, nunca más a las puertas cerradas, nunca más a la indiferencia, nunca más a las medias palabras".

Al mismo tiempo en Roma se ha abierto oficialmente por parte del card. Camilo Ruini el proceso de beatificación del Siervo de Dios card. Eduardo Pironio muerto en esa ciudad en 1998.

"El hombre del Magníficat" lo ha definido el vicario de Roma para recordar de él "ese buen espíritu de la sana teología y espiritualidad de la liberación que tanto lo inspiró". Estuvieron presentes el card. Jorge Mejía y otros obispos argentinos. En 1984 a Pironio se le había diagnosticado un cáncer y él convivió con la enfermedad 14 años. Agradecía a Dios hasta por el sufrimiento y lo ofrecía por la Iglesia, los religiosos, los jóvenes (había sido el director de las Jornadas Mundiales de la Juventud). "Cuando los dolores aumentaron, rechazó la morfina porque quería ser consciente para poder ofrecer la cruz que el Señor le enviaba hasta el fin", declaró su secretario, el p. Fernando Vergez.

 

¿Despenalizar el aborto?

El 23 de agosto la Comisión Permanente de los obispos argentinos promulgó un documento: "El aborto es cuestión de vida o de muerte" que, a diferencia de muchos otros, está redactado en tono dialogal y llano, es breve y se pudo leer en todos los templos y publicar en forma de solicitada en los principales diarios del país. El documento toma posición en contra de la despenalización del aborto, cuestión actualmente muy discutida en la sociedad. Insiste en que el aborto es una cuestión de fondo, de vida o de muerte, que interesa a toda la sociedad y no simplemente a la Iglesia.

A su vez, el obispo emérito de Viedma, Esteban Hesayne, denunció una "campaña hipócrita y desleal" en favor de la despena-lización del aborto: hipócrita porque se habla en nombre de la democracia y se usa el eufemismo de suspensión del embarazo; desleal porque se presionan sectores del actual gobierno que promueven la defensa de los derechos humanos. Escribe el obispo: "Legalizar el aborto es legalizar un crimen; matar a un no nacido para supuestamente salvar la vida de la madre es un crimen. Es volver al principio del fin que justifica los medios, que nos llevó al terrorismo de estado. En este caso se abre la era del genocidio con guardapolvos blancos justamente cuando Argentina precisa nuevas generaciones educadas y generosas. ¡Que los legisladores no ocupen el tiempo en leyes para matar legalmente a bebés no nacidos, sino más bien para acrecentar la economía familiar, con una canasta digna!".