Opción por Cristo, opción por el pobre, opción por el otro

 

 

La proximidad de la celebración de la V Conferencia

del CELAM, que se realizará en 2007 en Aparecida (Brasil),

nos ofrece una oportunidad para reflexionar sobre

el discipulado y la misión del cristiano en América Latina.

Este tema está muy en sintonía con la tradición teológica de AL,

pero se puede correr el riesgo de que se trasforme en un tema de moda.

Hay que saber rescatarlo de los lugares comunes.

Para descubrir la identidad del discípulo-misionero de Cristo, hoy y aquí,

debemos partir indudablemente de una conversión profunda y radical

a su persona y a su mensaje. Él es el centro de nuestra vida.
Sin embargo, para descubrir sus rasgos verdaderos debemos también

saber mirar los desafíos que nacen de la realidad que nos rodea.

Es allí que Él se manifiesta, porque es sólo en este "ver" que podemos descubrir nuestro modo de "estar y hacer" en su nombre.

Al descubrir "las venas abiertas de América Latina"

hemos marcado la opción preferencial por los pobres,

como punto esencial de nuestro camino evangelizador,

como exigencia de nuestro ser cristianos.

Es desde los pobres que nosotros, como discípulos-misioneros,

podemos encontrar los caminos de la presencia de Jesús hoy.

El pobre y la víctima que sufre, injustamente, se constituyen entonces

en el "lugar teológico" desde donde interpretamos la voluntad de Dios

en nuestra vida cotidiana, y en los grandes acontecimientos históricos.

Esto ya es un punto firme de nuestra tradición teológica latinoamericana:
comprender el misterio de Dios desde esta anti-realidad de la pobreza.

Decía el p. Cacho: "Siento la imperiosa necesidad de ir a vivir
en un barrio de pobres… no como táctica de infiltración o demagogia, ni siquiera como gesto profético de nada, sino para encontrarlo de nuevo a Él,
porque sé que vive allí, que habla su idioma

y se sienta a su mesa, que participa de su angustia y esperanza…"

Jesús no sólo vino a anunciar la Buena Noticia a los pobres,

sino que vino a hacer que los pobres sean la buena noticia salvadora.

En este contexto de renovada "opción por los pobres",
surge el desafío de la reconstrucción del ser humano como sujeto,
como persona reconocida en su plena dignidad de hijo/a de Dios.

No se trata del "individuo" abstracto sino de una persona concreta,

responsable en la reconstrucción de la esperanza y de las utopías.