CUBA:

Después de Castro...

El card. Jaime Ortega en ocasión de la enfermedad de Fidel Castro y frente a comentarios de cierta prensa internacional declaró: "La Iglesia Católica no sólo jamás respaldaría sino que ni siquiera aceptaría mínimamente una intromisión extranjera en el país"; e instó a evitar toda violencia.

El líder católico de la disidencia cubana Oswaldo Payá también llamó a la cordura y a los cambios pacíficos desde adentro del país. "Cualquier expresión y acción que pretenda definir o decidir desde afuera lo que debe hacerse en Cuba, cualquier llamado que no sea a la paz puede aumentar las tensiones, los desencuentros, la desconfianza y los malos entendidos entre los cubanos y no es eso lo que Cuba quiere y necesita. Han llegado desde el exilio pronunciamientos que a veces son irresponsables; es comprensible y justo su deseo de reencuentro con su patria, pero esto será posible sólo por la vía ordenada y legal". Payá es coordinador del Proyecto Varela para la transición democrática en la isla y presidente del Movimiento Cristiano de Liberación. Por su parte, las Damas de Blanco realizaron otra vez el 7 de agosto pasado una marcha en el centro de La Habana pidiendo libertad para los presos de conciencia. Lo hicieron en silencio, llevando gladiolos blancos y azucenas.

Frente a la Iglesia de Sta. Rita donde se reúnen para la Misa, una de ellas, Miriam Leyva, declaró: "El pueblo cubano se merece una situación nueva, con más participación y conciliación; se merece marchar hacia la democracia y la libertad".

Las Damas de Blanco son las madres y esposas de los 75 disidentes encarcelados en el 2003 por delito de opinión. Algunos han sido condenados hasta a 29 años de cárcel por "atentar contra el Estado y socavar los principios de la Revolución". Las Damas hicieron un llamado también, a través de las embajadas, a las 160 delegaciones de Países No Alineados que llegaron a Cuba desde el 11 de setiembre pasado, solicitando que visitaran a los presos políticos sin arreglos previos, y que pidieran el acceso de Amnistía Internacional y de la Cruz Roja.

El ex nuncio de Cuba, Giulio Einaudi, dijo creer que "es posible una transición sin violencia en la isla" aun frente a la posible ausencia de Fidel Castro. "Si la comunidad internacional sabe acercarse a Cuba mediante el diálogo, la situación puede evolucionar en forma muy positiva". En su opinión, el hermano de Fidel, Raúl Castro, "tendría una buena capacidad para conducir el país a una evolución pacífica y normal". Reconoció inclusive haber tenido, desde 1980 hasta 1988, una buena relación con el responsable de Asuntos Religiosos, Felipe Cameado: "Casi todos los días nos reuníamos para analizar las cosas cotidianas de la Iglesia, por ejemplo, la posibilidad de tener más sacerdotes y religiosos, facilidades para importar libros, apertura de otros lugares de culto etc.".

La reciente enfermedad de Fidel Castro y el nuevo momento político, han abierto los ojos a mucha gente, ya que Raúl Castro, cinco años menor que su hermano Fidel, es el Ministro de Defensa desde los primeros tiempos de la revolución. Gracias a él, las Fuerzas Armadas son hoy la principal potencia de la isla. Los militares ocupan los puestos claves tanto en el gobierno como en el Partido y en la misma sociedad. Un brusco cambio democrático podría enfrentar al pueblo con las Fuerzas Armadas, que atrás del lento ocaso de Fidel Castro, son el verdadero poder en la sombra. Esto hace que la Iglesia y los líderes más responsables llamen a la transición democrática en forma gradual y sin violencia.