ARGENTINA: 

La política ligada al bien común

 

El triunfo en los comicios de la Provincia de Misiones del Frente Unido por la Dignidad, encabezado por el obispo Joaquín Piña con un 56,6% de los votos sobre el 43,4% de los votos oficialistas, fue saludado en todo el país como una gran lección cívica y democrática, destinada sobre todo a los políticos. El Frente obtuvo 20 convencionales sobre un total de 35.

En la Provincia de Misiones, el 50,2% de la población está bajo la línea de pobreza. Frente a un gobierno clientelista y que hace uso indiscriminado de los fondos públicos sin atacar las causas de la pobreza, el obispo Joaquín Piña
reemplazó la orfandad de la clase dirigente y demostró la fuerza moral que mantiene la Iglesia. El padre obispo festejó la victoria con una oración en la que se leyó el episodio en el que Jesús abre los ojos a un ciego en Jericó. Según Piña, esa es la misión de la Iglesia. El pueblo lo entendió y en su ciudad de Puerto Iguazú casi duplicó la cantidad de votos que obtuvo el oficialismo. "La gente demostró que tiene dignidad y no se vende por una chapa o un plato de comida", dijo. Hubo sospechosos incendios de dos capillas católicas, pero toda la Iglesia local se mantuvo compacta detrás del obispo.

El obispo de Posadas, Juan Rubén Martínez publicó el 20 de octubre una importante carta pastoral cuyo título es: "La política ligada al bien común también compete a la Iglesia". Adhiriéndose a los conceptos del Papa, que pidió a los pastores de la Iglesia no ser agentes políticos, escribió: "La política en sentido amplio, ligada a la justicia y al bien común debe interesar a todo cristiano y desde ya a la misma Iglesia (a los pastores). Otra cosa es la actuación como agentes políticos o bien en acciones partidarias, ámbito específico de los laicos. Las elecciones para convencionales constituyentes no es una opción partidaria, ni de gestión, ni para cargos públicos sino tan solo para decidir algo institucional en relación a la Constitución". E invitaba a seguir trabajando "en una catequesis social y ciudadana" para que cada cristiano conozca sus deberes cívicos. Por su parte, el arzobispo de San Juan de Cuyo, Alfonso Delgado, consideró que todavía hay políticos "que aspiran a reformar la Constitución para una reelección indefinida; se trata de feudos que no tienen casi nada de democracia y aniquilan la división de poderes. En Misiones... ganó el pueblo misionero que pudo expresarse libremente; la Iglesia ayudó a catalizar el bien común". El compromiso de Piña efectivamente no fue partidario, sino cívico y por eso recibió el apoyo de la mayoría del episcopado, de la Iglesia Evangélica, del Premio Nobel de la Paz, Pérez Esquivel, pero también de todos los partidos políticos opositores al gobierno nacional, lo cual encierra el riesgo de que la Iglesia sea vista ahora como polo de oposición al gobierno. Fue lo que advirtieron los curas para la opción por los pobres del Grupo Carlos Mugica, cuando calificaron a Piña como "un referente de los mejores de nuestra jerarquía" y le hicieron llegar su solidaridad, pero al mismo tiempo se declararon muy preocupados porque "la jerarquía episcopal esté apareciendo como aglutinadora de la oposición".

El p. Eduardo De la Serna dijo apoyar la política de derechos humanos, de creación de empleo, de reducción de niveles de pobreza y de indigencia del actual gobierno y consideró un error convertir a la Iglesia en ariete en contra del presidente, lo que el mismo Piña advirtió y trató de evitar. Afirman los sacerdotes: "Demasiadas víctimas y mucho dolor ha traído a nuestro pueblo la alianza entre sectores eclesiásticos y sectores del poder, habitualmente conservadores y cercanos a los centros económicos", refiriéndose a un Frente donde está presente la derecha y que algunos han definido como el "frente de la Biblia y el calefón".

Por su parte, el obispo Piña, que fue acompañado en su candidatura a constituyente por sacerdotes, una religiosa y un pastor evangélico, se declaró satisfecho por el resultado y declaró que no ambiciona ningún cargo público y que se retirará después de la convención constituyente. "Tengo clarísimo que no debo seguir, porque esa no es mi misión".