BOLIVIA: 
DEBATE SOBRE
EDUCACION RELIGIOSA

El presidente boliviano, en un encuentro realizado el 25 de octubre pasado con el presidente de la Conferencia Episcopal card. Julio Terrazas y otros obispos, se comprometió a defender la libertad religiosa, disipó temores y presentó su postura. Evo Morales prometió respetar la asignatura de religión en las escuelas y la vigencia de la educación privada. El ministro de Educación Félix Patzi había promovido un proyecto de ley educativa laica que generó fuertes protestas y marchas en Cochabamba, Sucre, Potosí y El Alto. Este proyecto parecía proponer la eliminación de la materia de religión en las escuelas públicas y privadas sustituyéndola con ética. "La educación en materia religiosa es un derecho que tienen los padres y por lo tanto no ha de ser monopolizada por el Estado", así lo afirmó Jesús Juárez, obispo de El Alto y secretario de la Conferencia Episcopal. Según el último censo del 2001, el 77% de la población se declara católica.

En el encuentro con los obispos, Evo Morales aseguró que en ningún momento se propuso eliminar la materia de religión en las escuelas. La educación laica que impulsa el Ministerio no anula la enseñanza de religión; sólo se quiere dar el mismo trato a todas las creencias, incluyendo a las indíge-nas."Quiero decirles que yo soy católico y también respeto mucho la religión originaria", declaró Morales, abogando por el pluralismo religioso. La Iglesia Católica cuenta con 1.460 centros educativos, en los que 19.000 docentes educan a 417.000 estudiantes y su compromiso con la promoción humana, sobre todo en las regiones más alejadas, es por todos conocido.

PARAGUAY:
RECUERDAN AL OBISPO BOGARIN

Este año se cumplieron 30 años del fallecimiento de un incansable luchador por la paz y la justicia, perseguido tenazmente por la dictadura paraguaya, el obispo Ramón P. Bogarín. Fue recordado con grandes festejos en Misiones, diócesis a la que había sido confinado y donde él fue primer obispo por casi dos décadas. Así se titula el libro que el periodista Augusto Dos Santos dedica a su memoria: "El obispo confinado". Cuando comenzó la dictadura paraguaya, en 1954, Bogarín ya era un factor de conflicto para el régimen. Nombrado obispo auxiliar de Asunción, el gobierno reaccionó pidiendo al Vaticano que dejara sin efecto el nombramiento, debido a la enorme influencia del obispo (que se hará evidente más tarde también en el Concilio y en Medellín). El paulatino enfrentamiento entre Iglesia y régimen, obligó al Vaticano a crear una nueva diócesis para Bogarín, lo más lejos posible del centro de poder, cerca de los restos de las reducciones jesuíticas. Fue el obispo que reelaboró los estatutos de la Acción Católica paraguaya y organizó a la Juventud Obrera Católica (JOC) en el país, transmitiendo una conciencia crítica desde la Doctrina Social de la Iglesia, a través del método "ver, juzgar, obrar". Fundó las Ligas Agrarias Cristianas con sus escuelas campesinas y cursos de alfabetización, los almacenes de consumo, las chacras comunitarias, la comercialización organizada comunitariamente por parte de los movimientos campesinos y promovió la radiofonía popular. En la Semana Santa de 1976, poco antes de morir, vio su obra destrozada por la dictadura. Miles de campesinos fueron desterrados, otros apresados y torturados, asesinados y desaparecidos tal como lo recuerda la revista "Ciudad Nueva" (octubre 2006). Fue la llamada "Pascua dolorosa" que sufrió Bogarín antes de su muerte y que quizás fue la causa de la misma. Según Dionisio Gauto, que se desempeñó como colaborador de Bogarín, "fue un gran profeta que se adelantó a su época en muchos aspectos, fue muy perseguido pero nos enseñó a ser libres".

 

MÉXICO:
EL PAÍS PARTIDO EN DOS

Todavía se advierten los sacudones de la crisis institucional que sufrió México a consecuencia de las elecciones del 2 de julio pasado, cuando el conservador Felipe de Jesús Calderón Hinojosa venció, por tan solo el 0,56% de los votos, al candidato de izquierda Andrés Manuel López Obrador. Se denunciaron numerosas y graves irregularidades detectadas por el mismo Tribunal Electoral, formado tan solo por miembros del partido Conservador del gobierno y del PRI.

La oposición de izquierda no quería que en el país se repitiera lo que ya pasó en 1988 cuando gracias al fraude, muy común en la historia mexicana, ganó Carlos Salinas de Gortari sobre su adversario de izquierda Cuahtemoc Cárdenas. La Conferencia del Episcopado (CEM) sostuvo públicamente el veredicto del Tribunal Electoral declarando la legalidad del nuevo presidente y auspiciando el fin de las luchas. A López Obrador, que llamó a la movilización popular pidiendo volver a recontar voto por voto, los obispos le declararon su malestar "por resolver en las plazas y en las calles lo que debía resolverse según la ley en el Tribunal Electoral"; y llamaron a la paz y a la concordia entre los ciudadanos. Durante una misa celebrada por el card. Rivera Carrera, simpatizantes de López Obrador irrumpieron en la Catedral para protestar contra la actitud del arzobispo por "meterse en política". Por otra parte, la postura de la Conferencia Episcopal suscitó fuertes polémicas también en el seno de la Iglesia. El obispo de Saltillo, ex coadjutor en Chiapas de Samuel Ruiz, José Raúl Vera López, se declaró favorable al recuento de votos y sostuvo que el 90% de los que apoyaban a López Obrador eran católicos. El Centro de Reflexión Teológica de los jesuitas, las Comunidades Eclesiales de Base, la Familia Franciscana, el Servicio Paz y Justicia y otros organismos que integran el Observatorio Eclesial, consideraron "ambigua" la postura de la cúpula eclesiástica y cuestionaron su alineación con el Partido Conservador. Esta postura "ha contribuido así a la conflictividad en el país", por solicitar el voto para Calderón y descalificar "la resistencia civil pacífica que pedía el recuento de los votos", afirmaron.

 

ECUADOR:
PIDEN NO UTILIZAR
LA RELIGIÓN

El presidente de la Conferencia Episcopal, Néstor Herrera Here-dia, pidió en la pasada campaña electoral a los principales candidatos enfrentados en la segunda vuelta, no utilizar la religión ni sus símbolos para obtener votos. "Un cristiano no necesita recurrir a la religión o valerse de símbolos religiosos para convocar a la ciudadanía y conseguir su voto. Creo que el pueblo es suficientemente inteligente en este asunto para darse cuenta de quién manipula la religión y quién actúa con conciencia". Dado que ambos candidatos se definen como católicos practicantes, el obispo Néstor Herrera afirmó: "Se espera de ellos actitudes que hagan posible desde la justicia, la aparición de una sociedad mejor".

Antes del 26 de noviembre, un candidato (Álvaro Noboa) aparecía con una Biblia en la mano; el otro (Rafael Correa) afirmaba que su pensamiento político se inspiraba en la enseñanza social de la Iglesia; según la prensa local asistía a Misa casi a diario desde que había quedado segundo en los comicios del 15 de octubre.

En su mensaje "Ante el actual proceso electoral", los obispos ecuatorianos le pidieron a los dos candidatos que se pronunciaran claramente no sobre su religión sino sobre la moral pública, la familia y la defensa de la vida, la educación y las políticas sociales para acortar la enorme brecha entre ricos y pobres. Correa proponía convocar a una Asamblea Constituyente para refundar las instituciones, a lo que los obispos se declararon de acuerdo: "Una nueva Constitución es necesaria para bloquear el camino a los corruptos". Noboa se perfila como ganador, se ha declarado "enviado de Dios" y prometió, entre otras cosas, mantener la dolari-zación.

 

MÉXICO: 
MISA SIMULTÁNEA A LOS DOS LADOS DEL MURO

El 2 de noviembre, de ambos lados de la frontera entre Estados Unidos y México, obispos de los dos países celebraron una Misa simultánea para pedir el derrumbe de los muros. El presidente de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos, William Skylstad pidió anular la creación del muro, a la que toda la Conferencia Episcopal se había opuesto. Por su parte, la Conferencia Episcopal Mexicana declaró: "Este muro es un gran desacierto; causará nuevos muertos entre los emigrantes e incrementará la violencia. La mejor forma de asegurar la frontera es a través de una
exhaustiva reforma migratoria, fruto de un trabajo conjunto entre Estados Unidos y México"
. "Es un atentado contra los derechos humanos", dijo el obispo Ascencio León, nombrado recientemente miembro del Consejo Pontificio para los Migrantes. La política norteamericana ha reducido el tema migratorio a un tema de seguridad. El muro estará listo probablemente hacia fines del año próximo y es una medida evidentemente de tipo electoral; podrá obstaculizar el flujo migratorio, pero no pararlo. Este muro se añadirá a los 112 kilómetos entre Estados Unidos y México ya demarcados por barreras de metal o cemento. El nuevo muro será una doble muralla con un corredor central y tendrá la custodia de 14.800 agentes de seguridad. Estas medidas extremas han hecho olvidar los proyectos de una reforma migratoria integral, presentadas en algún momento al parlamento norteamericano y que incluían la legalización de los 11 millones de inmigrantes clandestinos presentes hoy en Estados Unidos. El endurecimiento de las leyes migratorias es una muy mala noticia para los emigrantes mexicanos, que el año pasado remitieron a sus familias 53.600 millones de dólares, constituyéndose así en un apoyo fundamental para sus países.

 

Hacia la V Conferencia del CELAM, Aparecida 2007

PARTICIPAN IGLESIAS DEL NORTE

La Secretaría General del Sínodo de los Obispos celebró en Roma entre el 2 y 3 de octubre una reu-nión del Consejo Especial para América, dando a conocer un comunicado donde se proponía la participación de obispos delegados de Estados Unidos y Canadá, "para mantener viva la que ha sido llamada geografía de Juan Pablo II, de una América considerada como un continente único y unido".

Al poco tiempo el card. Francisco Errázuriz presidente del Celam, adhirió a la propuesta, pero aclarando que "hay que reconocer que Juan Pablo II nunca opuso dos geografías de América, no hizo suya la una ni rechazó la otra". Explica que el Papa Juan Pablo II "así como convocó un Sínodo para el continente americano considerado como una unidad, también convocó la tercera y cuarta Conferencia y participó activamente en la preparación de la quinta también para esa unidad que es América Latina". Y termina diciendo: "Todos sentimos la necesidad de contar con la presencia de obispos representantes de los países del Norte, porque allá vive un gran número de católicos de habla hispana". Debido a este particular motivo, participarán en la Asamblea los presidentes y representantes de las Conferencias Episcopales de Estados Unidos y Canadá.

Las Asambleas Latinoamericanas del Celam son organismos distintos de los Sínodos y ya tienen 50 años de historia. Después del llamado "Sínodo de América", muchos se preguntaron si a pesar de los muchos hispanos presentes en el Norte, dadas las diferencias sociales y pastorales enormes entre el Norte y el Sur, esta tendencia de hablar de una sola América no ha ayudado a debilitar la trayectoria específica de las Iglesias de América Latina. Hablar de América como de un solo continente es quizás una ilusión, mientras que la integración latinoamericana es un objetivo más alcanzable. Se han multiplicado, por otro lado, los aportes al Documento de Participación a nivel de diócesis, de la Clar y de teólogos como en el caso de los profesores de la Facultad de Teología de la Compañía de Jesús de Belo Horizonte (Brasil) que han elaborado un texto alternativo (ver Didascalia n. 596 ).Los aportes en general buscan subrayar la dimensión misionera de la Iglesia frente a la secularización, la expansión de los nuevos movimientos religiosos y el despertar carismático de las Iglesias.

La nueva Conferencia no debería ser repetitiva de las anteriores pero sí mantener una rigurosa continuidad en las grandes opciones. Preocupa que América Latina haya perdido en 25 años casi un 20% de católicos. Se esperan claros objetivos y que el hilo conductor del Documento final aparezca evidente.