3. Moisés

El libertador del pueblo

 

"Moisés, que apacentaba las ovejas

de su suegro Jetró, el sacerdote de Madián,

llevó una vez el rebaño más allá

del desierto y llegó a la montaña de Dios,

al Horeb. Allí se le apareció

el Ángel del Señor en una llama de fuego,

en medio de una zarza.

Al ver que la zarza ardía sin consumirse, Moisés pensó:

‘voy a observar este grandioso espectáculo.

¿Por qué será que la zarza

no se consume?’. Cuando el Señor vió

que él se apartaba del camino para mirar,

lo llamó desde la zarza, diciendo:

‘¡Moisés, Moisés!’. ‘Aquí estoy’ respondió él...

El Señor dijo: ‘Yo he visto la opresión de mi pueblo,

que está en Egipto, y he oído sus gritos de dolor...

Conozco muy bien sus sufrimientos. Por eso he bajado a liberarlo...

Ahora ve, yo te envío al Faraón,

para que saques de Egipto a mi pueblo".

(Éx 3,1-10)

Cuando las tribus de Israel sufrían la más dura esclavitud (trabajos forzados, represión y muerte) nace Moisés (= salvado de las aguas). Para salvarlo, su madre lo pone en un cesto y lo deja en el río Nilo. La hija del Faraón lo encuentra, lo recoge y lo educa en el palacio. Su madre fue llamada para alimentar con su leche al niño, y ella probablemente aprovechó y alargó esa presencia para alimentar su sentido de pertenencia.

*Moisés va creciendo y se va dando cuenta de la situación de injusticia en que viven sus hermanos. Un día ve a un capataz egipcio golpeando a un israelita. Su sangre se rebela y mata al egipcio. Vuelve a su pueblo para ayudarlo, para evitar divisiones internas.

El pueblo desconfía de él y lo rechaza. El Faraón comprende que Moisés ha optado por el pueblo oprimido y esclavo y lo empieza a perseguir. Moisés tiene que huir al desierto del Sinaí.

*En el desierto, Moisés defendió y ayudó a unas muchachas, cerca de un pozo. El padre de ellas para agradecerlo, le dio por esposa a Séfora, una de sus hijas.

Moisés era pastor de su suegro Jetró; en el desierto se siente forastero en tierra extraña. Su conciencia arde como una zarza al recordar a su pueblo que quedó en la esclavitud. Su fe le hace encontrar a Dios y escuchar su llamado. Sin embargo, le cuesta aceptar la Misión de liberación y le pone peros y excusas a Dios que lo envía a reunir a los jefes del pueblo y a enfrentarse al Faraón para liberar al pueblo.

*Moisés finalmente acepta la misión de liberación porque Dios le prometió que estará con su pueblo. Comienza reuniendo a los jefes e increpando al Faraón; éste aumenta la opresión y la represión a los trabajadores esclavos.

Los israelitas se quejan ante el Faraón y se molestan contra Moisés y sus libertadores a quienes culpan de su situación.

*Moisés ya no puede detenerse: los "signos" (las plagas) de la liberación se han desencadenado. El Faraón a veces cede, pero luego se echa para atrás y se endurece. La lucha por la liberación es muy despareja. Sin embargo, Mosiés sabe aprovechar el conocimiento que tiene de los egipcios y la situación de opresión en que están los hebreos, para pedir concesiones importantes. Por fin, Moisés marca la señal definitiva con la sangre derramada del Cordero de la Pascua. Entonces salen huyendo y atraviesan el Mar Rojo.

*Pero Moisés no termina su obra, ni el pueblo está ya liberado por haber salido de la casa de la esclavitud. Hay un largo camino por recorrer para aprender a vivir como hermanos, para organizarse como pueblo. Por eso Moisés los va conduciendo por el desierto y ahí aprenden a buscar la vida, a no acumular, y van descubriendo la Ley de Dios, que es ley de hermandad. Tienen siempre puestos los ojos en la Tierra Prometida, y el corazón agradecido con el Dios que los ha liberado, los acompaña y ha sellado con ellos la Alianza: "Tú serás mi pueblo y Yo seré tu Dios".

 

Algunos textos para profundizar:

*Infancia y juventud

de Moisés: ver en particular la defensa de la vida realizada por las mujeres (Éx 2,1-22).

*Vocación y misión

de Moisés. Dios interviene y pasa a ser el protagonista, Moisés será el servidor

(Éx 3,1-17).

*Moisés es mediador de la Alianza entre Dios y su pueblo

(Éx 19,13-15).

*El camino y la oración de Moisés: la acción liberadora es acompañada por una intensa espiritualidad (Éx 33,1-23).

Preguntas:

1. ¿Qué te llama más la atención de la vida de Moisés?

2. ¿Por qué llamamos a Moisés: libertador? ¿Cómo vivió Moisés su compromiso libertador?

3. Busquemos algún personaje de nuestra historia, (nacional o local) que tenga alguna semejanza con Moisés.

 

Palabras Claves

*Esclavitud. Este mal, aparentemente propio de la antigüedad, sigue todavía hoy imperando en el mundo. Muchos hombres, mujeres y niños de nuestro planeta viven esclavos de la pobreza y de la injusticia. En América Latina este clamor de los pobres es asumido por la comunidad cristiana con la "Opción preferencial por los Pobres".

 

*Signos-plagas. El relato de las famosas "Diez plagas de Egipto", en realidad es para la Biblia la manifestación de los "signos" de Dios que ayudan a un discernimiento correcto de la realidad. Para los egipcios que no quieren ver, esos signos serán de condena, así como para los creyentes en Dios, serán de liberación.

 

*Pascua. Esta antigua fiesta de los pastores del desierto, cuyo nombre significa "Paso", con el "paso" del Mar Rojo, de la esclavitud a la libertad, se transformará en la fiesta principal del pueblo liberado. Para los cristianos, el "paso" definitivo hacia la plena liberación, se da con la Pascua de Cristo, su paso de muerte y resurrección.

 

*La Ley. En el medio del desierto, en el Monte Sinaí (Oreb), Israel recibe el don de La Ley, es decir el pacto de la Alianza que Dios sella con su pueblo. Esta Alianza se compone de diez palabras de liberación, un compromiso referido a Dios y al prójimo, para poder vivir como verdadero pueblo de hermanos.

 

En tu historia hoy

 

Verdaderamente libres. Hay en cada uno de nosotros, y alrededor nuestro, muchas esclavitudes que nos oprimen y estamos llamados a salir (= Éxodo) hacia la verdadera Libertad.

¿Qué te esclaviza, y qué te hace libre, hoy?

¿Cuáles son las principales esclavitudes de nuestra sociedad contemporánea?

 

Dios habla en nuestro corazón. Dios habló a Moisés desde la zarza ardiente. Hoy Él nos habla en la zarza ardiente de nuestro corazón, con la voz de nuestra conciencia, para decirnos qué camino debemos seguir.

¿Escuchas a Dios que te habla?

¿Obedeces a la voz de tu conciencia?