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5. Los Profetas
Amós, el Profeta campesino "Yo no soy profeta, ni hijo de profeta, sino pastor y cultivador de sicómoros, pero el Señor me sacó de detrás del rebaño y me dijo: Ve a profetizar a mi pueblo Israel". (Am 7,14-15)
P or los años 783 a 743 a.C., el Reino del Norte, Israel, estaba en un aparente apogeo y progreso. Había un pequeño grupo enriquecido por la explotación en el trabajo, en la tierra y en el comercio que contrastaba con una multitud empobrecida y despojada. Los poderosos de Samaria, acomodados en casas lujosas y ostentosas, se daban una vida de gran placer y se olvidaban de los problemas del país. Procuraban justificar su posición con cultos de una religiosidad exterior y vacía. Sin embargo, el país estaba debilitado por la injusticia y la miseria y además, amenazado por el imperio Asirio, que codiciaba sus tierras (en efecto, pocos años después, en el año 721 a.C. cayó Samaria).
* Vocación y acción del profeta:Amós era originario de Tecos, región desértica de Judá, cercana a la frontera con el Reino del Norte. Amós se presentó en la corte de Israel como un campesino: "Yo no sé hablar, no tengo estudios ni letras..." Pero cuando vence el miedo que le cerraba la boca, habla con palabras sinceras, y con ejemplos, comparaciones y símbolos... También sus ojos son campesinos y descubre los grandes contrastes entre la vida del campo y la vida de la ciudad. Encuentra el santuario lleno de gente y de celebraciones, pero vacío de justicia. La palabra de Amós no gusta, principalmente a los representantes del poder. El sacerdote de Betel le avisa con preocupación al rey lo que está pasando. Intenta acallar al profeta y luego echarlo del país. Amós se defiende con la seguridad que le da su fe en el Dios de la justicia y con la preocupación de que no se pierda el trabajo de la tierra que su corazón campesino tanto ama. Quiere que la tierra esté en manos de los que la trabajan. Fue expulsado del país. Más tarde logró volver a su tierra.
* Denuncias:Amós grita, denuncia: "Escuchen esto los que pisotean al pobre y quieren arruinar a los humildes de la tierra..." El profeta, aI hacer sus juicios y lanzar sus amenazas, da los motivos y hace las denuncias por las cuales serán castigados y corregidos. Amós hace denuncias contra las naciones y pueblos vecinos, pero sobre todo contra su mismo pueblo: Judá y especialmente Israel. Hace dos tipos de denuncia: - Denuncias sociales: contra las casas ostentosas, fruto de la opresión a los pobres y débiles. Y esto por no cumplir con la justicia en el trabajo y en el comercio. Engañan y roban en las balanzas fraudulentas, en los precios y salarios, también en los juicios... - Denuncias religiosas: Contra un culto exterior que quiere encubrir toda esa injusticia con sacrificios, ofrendas y cantos, que así no son gratos a Dios.
* Anuncio esperanzador:Amós introduce en su pueblo la esperanza en un resto de Israel. Este es un grupo que será fermento de un futuro mejor, y será instrumento para poseer y trabajar el suelo, la Tierra que Dios les dio. Amós propone 5 visiones donde comunica sus experiencias e interpretaciones y por las cuales quiere explicar su pensamiento y su mensaje.
Algunos textos para profundizar: * Vocación y persecución del profeta Amós: (Am 7,10-17)* Denuncias sociales: contra Betel y contra las casas suntuosas (Am 3,13-4,3); contra los opresores del débil (Am 5,7-13); contra la falsa seguridad de los libertinos (Am 6,1-7).* Denuncias religiosas: contra el culto meramente exterior (Am 4,4-5).* Anuncios de esperanza: invitación a buscar el bien (Am 5,14-15); anuncio de restauración para Israel (Am 9,11-15).
el Profeta sufriente
"La Palabra del Señor llegó a mí, diciéndome: Antes de formarte en el vientre materno, yo te conocía, antes que nacieras yo te había consagrado, te había constituido profeta de las naciones. Yo respondí: ¡Ah, Señor! Mira que no sé hablar, porque soy demasiado joven. El Señor me dijo: No digas: -Soy demasiado joven-, porque tú irás adonde yo te envíe y dirás todo lo que yo te ordene. No temas delante de ellos, porque yo estoy contigo para liberarte". (Jer 1,4-8)
L a época de Jeremías, del 627 al 587 a.C. es un momento trágico para Judá. Babilonia surge como una gran potencia y va dominando a los asirios, quienes años atrás habían invadido el Reino del Norte: Israel. Egipto teme la amenaza babilónica y procura utilizar a Judá como un tapón que ayude a cerrar ese famoso y codiciado corredor de paso, que es Palestina. Lo que queda de la Tierra Prometida está en peligro en medio de un torbellino político. Cuando la tierra está en peligro aparece la voz profética con dimensión política y sentido teológico. Jeremías analiza la situación y se opone fuertemente a que se hagan alianzas con Egipto y a que se enfrenten directamente con Babilonia. Pero los reyes de Judá, sacerdotes y jefes y hasta el mismo pueblo no aceptan a Jeremías y lo rechazan y persiguen. Jeremías verá, llorará y lamentará la caída de Jerusalén en el año 587 a.C.
* Vocación y acción del profeta:Jeremías es llamado cuando es muy joven, y el Señor le hace comprender que la vocación comienza desde el seno materno. Él nació en Anatot, un pequeño pueblo cercano a Jerusalén, adonde habían desterrado a su padre, que era sacerdote, para marginarlo de la actividad del Templo y de Jerusalén. Dios llama a Jeremías con la misión de arrancar y plantar, de destruir y construir. Es una misión difícil, pero Dios estará con él siempre. Jeremías confiesa con mucha sinceridad sus crisis internas, sus dificultades, para cumplir y perseverar en la vocación. En gran parte estas crisis se agravan por la persecución, las torturas y la cárcel que sufre. Cuando cae Jerusalén, él aún se queda para ayudar a los sobrevivientes, pero al poco tiempo lo expulsan y lo mandan adonde menos quería ir: a Egipto. Allí murió.
* Denuncias:Al prever la invasión de Babilonia y la destrucción de Judá, el profeta denuncia los principales motivos: idolatrías, injusticias, falso culto, falsos pastores y falsos profetas. El profeta le recuerda a su pueblo el gran cariño que le tuvo Dios, quien lo sacó de la esclavitud de Egipto. Le exige que no vaya a aliarse con Egipto. - Denuncias religiosas: Condena fuertemente a quienes no ponen su confianza en el único Dios, por apoyarse sólo en falsas seguridades: el templo, el culto, la pertenencia a la raza o al linaje de Israel. Condena claramente la idolatría y el rendirle culto a los dioses extraños, a ídolos hechos por manos humanas, olvidándose y alejándose del Dios libertador. - Denuncias sociales: Hace ver que no se practica la justicia y en cambio se oprime a los débiles. Los malhechores y opresores se enriquecen y engrandecen mediante el fraude. También condena la mentira y el engaño.
* Anuncio esperanzador: A pesar de tantas desgracias y problemas, Jeremías tiene motivos de esperanza y procura consolar a su pueblo. Recuerda el amor eterno de Dios, que sacó a su pueblo de Egipto, y que ha cuidado su viña con amor, que ama a Israel como un Padre ama a su hijo. Confía en el resto de Israel que resistirá y sobrevivirá y así será la base del tronco de donde brotará el germen, el retoño mesiánico. Se podrá hacer una alianza nueva y eterna escrita, no en piedra o papel donde se puede borrar, sino grabada en el corazón donde todos podrán leer con su conciencia. Su esperanza mesiánica, en parte, está condicionada a que puedan regresar a la Tierra que Dios les ha dado y a que practiquen la justicia.
Algunos textos para profundizar:* Vocación y misión de Jeremías (Jer 1,1-19).* Denuncias sociales: la corrupción de los dirigentes (Jer 5,26-31); la corrupción moral (9,1-5).* Denuncias religiosas: contra el culto exterior (Jer 7,21-28; 11, 15-16). Los idólatras (8,1-3).* Anuncio esperanzador: el Rey justo (Jer 23,1-8). El retorno de los deportados (31,1-14). La nueva Alianza (31,31-34).
el Profeta consolador
"¡Consuelen, consuelen a mi pueblo, dice su Dios! Hablen al corazón de Jerusalén, y anúncienle que su tiempo de servicio ha terminado, y que su culpa ha sido pagada... Una voz proclama: ¡Preparen en el desierto el camino del Señor, tracen en la estepa un sendero para nuestro Dios". (Is 40,1-3)
L a mayoría de los estudiosos de la Biblia, después de muchos años han concluido que el libro del profeta Isaías fue escrito por varios profetas que vivieron en épocas diferentes.Isaías Primero: autor de los capítulos 1 al 38; vivió en el Reino de Judá hacia el año 740 a.C.. Isaías Segundo: autor de los capítulos 40 al 55. Vivió en el destierro hacia el año 540 a.C.. Isaías Tercero: autor de los capítulos 56 al 66. Animó la restauración, después del destierro.
* Las profecías de Isaías Segundo:Las profecías de Isaías Segundo se sitúan al final de la etapa del destierro: 587-539 a.C. El pueblo ha sufrido mucho, lejos de su tierra. Le han destruido todas sus seguridades materiales: la ciudad de Jerusalén, el Templo, las tierras, y además le han resquebrajado su estabilidad y su libertad. Muchos han abandonado su fe. Pero queda el pequeño resto de Israel, aquel pueblo pobre y humilde. Isaías Segundo vive junto a ellos, sufre con ellos, y los anima y consuela. Isaías Segundo está atento a los acontecimientos, y las campañas del rey persa, Ciro, le avivan la esperanza, pero sobre todo, su esperanza está en Dios.
* Denuncias:La situación del pueblo es distinta y por lo tanto las denuncias son diferentes. Apenas si denuncia algo contra Babilonia, y no hace denuncias sociales. Está más bien en contra de aquellos que ante la prueba tremenda del destierro no han resistido y han buscado refugio en la idolatría, en los dioses frágiles de madera, que están hechos con manos humanas. Quizá los han buscado por decepción o por algún interés, pero el profeta se burla de su tontería, los pone en ridículo.
* Anuncio esperanzador:Este libro es llamado el libro de la consolación. El profeta, el servidor, da un mensaje de esperanza, una buena noticia. Es la primera vez que se usa en la Biblia la palabra Evangelio. En el comienzo y la conclusión de este libro de la consolación, Dios envuelve en un amoroso abrazo al profeta. El Segundo Isaías muestra que la Creación y la Historia son instrumentos en manos de Dios. En este sentido Ciro, el Pueblo, el Profeta, son siervos de Dios; pero los cánticos se refieren más al Pueblo pobre y sufrido, al humilde resto de Israel: este siervo de Yavé será figura de Cristo. Más que presentarnos una visión o acción simbólica, el profeta nos presenta una figura simbólica: el Siervo sufriente de Yavé. Los cuatro cánticos son como un vibrar de la Palabra de Dios, que tocan y sacuden el corazón del pueblo. Isaías Segundo presenta al Siervo sufriente como modelo para el Pueblo que también sufre.
Algunos textos para profundizar:
* Un nuevo éxodo: La maravilla del Señor en favor de su Pueblo (Is 41,17-20); El heraldo de la Buena Noticia (Is 41,25-29).* Denuncias a los ídolos: Derrota de los dioses de Babilonia (Is 46,1-3).* Anuncio esperanzador. El abrazo de Dios(Is 40,1-11).
* Textos del Siervo de Yavé:1) Primer Cántico: Dios llama y nos presenta a su Siervo: el Pueblo pobre y sufriente (Is 42,1-9).2) Segundo Cántico: El Siervo-Pueblo toma conciencia de su misión y la acepta (Is 49,1-6). 3) Tercer Cántico: El Pueblo-Servidor aguanta, lucha, resiste (Is 50,4-11). 4) Cuarto Cántico: El Pueblo, Siervo de Dios, padece y, al caer es levantado y liberado (Is 52,13--53,12).
Palabras Claves Los profetas son los que hablan en nombre de Dios e interpre-tan su mensaje en la realidad en que viven. Se considera que Samuel, Natán, Elías y Eliseo, son profetas que no escribieron. Y se dice que los profetas escritores aparecen desde el siglo VIII, cuando el Reino se dividió en dos. En este tiempo, los profetas escritores son Amós y Oseas en el norte e Isaías y Miqueas en el sur. En este período se realiza la renovación de la Alianza que es animada por Sofonías y Jeremías (2 Re 22-23, 2Cró 34-35). Los profetas con su mensaje transmiten aliento, consolación, confianza, fidelidad, pero por otra parte el mensaje se convierte en juicio y condena. El profeta juzga los acontecimientos a la luz de la Palabra de Dios, restaurando la dignidad del ser humano ante el mundo y ante Dios.
Los nombres de algunos profetas: Amós (el fuerte) : profeta-pastor y campesino, hacia el año 750 a.C.. Con él se inicia el tiempo de los profetas escritores.Baruc (Bendito): compañero inseparable y secretario del profeta Jeremías. Daniel (Dios es juez): héroe legendario de la literatura semita. La tradición le atribuyó un libro del mismo nombre en el que ofrece narraciones y visiones simbólicas. Elías (mi Dios es Yavé): hombre de Dios y profeta fogoso como lo describe la tradición bíblica. Ezequiel (¡Que Dios lo haga fuerte!): sacerdote y profeta mayor, exiliado a Babilonia con sus connacionales a quienes consoló. Isaías (Dios es salvación): profeta de los siglos VIII-VII a.C., activo en la corte de Judá y fecundo escritor. Los estudios exe-géticos le asignan la mitad del libro (Is 1-39). Malaquías (mi mensajero): autor del libro que lleva su nombre, escrito entre los años 480 y 460 a.C.. Oseas (Yavé socorre): profeta sensible y crítico, de mediados del siglo VIII a.C..
En tu historia de hoy Tú eres profeta. Hoy, todos somos profetas al recibir el bautismo. Recibimos el don del Espíritu Santo para ser testigos, transmisores, intérpretes de los hechos de la vida y la historia, aplicando la Palabra de Dios en las circunstancias concretas en que vivimos.¿Tienes conciencia de que Dios también te llama para ser su profeta, su embajador? ¿Qué cosas te causan miedo, pereza o desaliento, en tu misión de profeta?
Destierro. Muchas veces en la vida experimentamos el fracaso y nos sentimos desterrados de nuestras seguridades básicas. Nos encontramos repentinamente en un mundo extraño, llenos de inseguridades y de incertidumbres. Es un tiempo para recordar, y madurar, y así poner cimientos más firmes a nuestra vida, poniendo la mirada y toda nuestra confianza en el Señor.¿Sabes encontrar la fuerza para invocar al Señor y discernir sus caminos, cuando te encuentras en un momento de prueba y de destierro? |
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