7. Jesús

Dios salva

 

"Mientras se encontraban en Belén, le llegó el tiempo de ser madre; y María dio a luz a su Hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el albergue. En esa región acampaban unos pastores, que vigilaban por turno sus rebaños durante la noche. De pronto, se les apareció el Ángel del Señor y la gloria del Señor los envolvió con su luz. Ellos sintieron un gran temor, pero el Ángel les dijo: ‘No teman, porque les traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo. Hoy en la ciudad de David, les ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor. Y esto les servirá de señal: encontrarán a un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre’. Y junto con el Ángel, apareció de pronto una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios diciendo:

¡Gloria a Dios en las alturas!, y en la tierra, paz a los amados por él."

(Lc 2, 6-14).

Era la época en que César Augusto había sido elegido emperador de Roma y Herodes era el rey judío impuesto por los romanos para gobernar al pueblo. Fue ordenado un gran censo en todo el imperio y cada familia debía inscribirse en su lugar de origen. Fue así que José, y María, su esposa que estaba embarazada, partieron hacia Belén, la ciudad de David, para inscribirse. Allí nació Jesús, en un pobre establo.

*Hasta los 30 años, la vida de Jesús transcurrió en su pueblo, Nazaret, con sus padres, estudiando en la sinagoga, trabajando en algún oficio, como todos los demás. Al cumplir los 30 años comenzó su misión: revelar con palabras y hechos el proyecto que el Padre nos ha preparado e invitar a entrar en este proyecto: vivir de una manera diferente, construyendo un reino de amor, hacer nueva y definitiva la Alianza, de manera que todos puedan gozar de la vida de Dios para siempre, viviendo como pueblo de hermanos.

*Jesús se presentaba a sí mismo como enviado del Padre, como Hijo de Dios. En sus palabras y en sus obras se reconocía la presencia del Espíritu de Dios:

"El Espíritu del Señor está sobre mí. Él me envió a llevar la Buena Noticia a los pobres, a anunciar la liberación a los cautivos…" (Lc 4,18-19).

Sin embargo, no fueron muchos los que lo siguieron. Un pequeño grupo se sintió atraído por sus palabras y sus milagros, y en lo más profundo de su corazón, lo reconocieron como el Salvador prometido. Entre esos pocos, Jesús eligió a doce para que fueran sus apóstoles (= enviados).

*El mensaje de Jesucristo era nuevo de verdad:

- Habla de Dios con mucho amor y familiaridad. Lo llama Padre y enseña a sus seguidores a llamarlo así y a vivir en una relación de total confianza con Él.

- Actúa con total libertad frente a las leyes religiosas, y también frente al poder político. No le tiene miedo a nada y no calla su verdad ante nadie.

- Se junta con todos. No importa su condición social o religiosa. Come con pecadores y prostitutas, abraza a los leprosos y enfermos, acepta a los extranjeros, habla con las mujeres y recibe a los niños. Su amor no hace distinción entre las personas, y su predilección está puesta en los más pobres y excluidos. Su único mandamiento es el Amor a Dios y al prójimo.

- Llama felices a los que lloran, a los que son perseguidos, a los que tienen hambre y sed de justicia.

- Cura a los enfermos, perdona con el poder de Dios a los pecadores.

- Denuncia la hipocresía de las personas religiosas que se jactan de cumplir la ley al pie de la letra, pero que no son capaces de amar a nadie. Jesús pone en el centro de la ley el mandamiento del amor a Dios y al prójimo.

 

*El Reino

Jesús predica y anuncia la llegada del Reino de Dios. Al hablar del Reino, Jesús ya no se refiere sólo al pueblo judío, sino a todos los pueblos del mundo. El Reino de Dios estará compuesto por todas las personas que vivan la ley suprema del amor.

El Reino de Dios es entonces la manifestación del amor de Dios para con todos sus hijos e hijas. Cuando decimos: "¡Venga a nosotros tu Reino!", estamos diciendo: "Venga a nosotros tu manera de ser, tu amor, tu bondad, tu misericordia…"

*Jesús fue la auténtica encarnación de este reinado de Dios, con su vida y con su muerte, con su entrega total, nos manifestó el amor supremo del Padre Dios. El mundo ya no estará dominado por el pecado, porque el amor de Jesús ha vencido al mal. Dios estará presente entre nosotros, no ya en un templo, o en un territorio, sino en la opción de amor y de entrega que hacemos en nuestra vida; en nuestra "manera de ser" como Jesús, como el Padre.

*Este compromiso con la construcción del Reino será hasta que llegue el día en que Dios sea todo en todos: ese día no habrá más llanto, ni pobreza, ni odio. Ese día, el Reino de Dios habrá llegado a su plenitud.

*El mensaje de Jesús es un mensaje radical: invita a vivir de una manera nueva, dejándolo todo para seguir sus enseñanzas. Con parábolas y un lenguaje sencillo y accesible, explicaba los caminos del Reino. Algunos, por sus palabras y obras, vieron la presencia misteriosa de Dios que actuaba. Algunos lo reconocieron como el Salvador prometido... otros no. Muchos, los más poderosos del momento, no creyeron en él, se le opusieron hasta darle muerte.

*A lo que más se dedicó Jesús durante su breve ministerio fue a la formación de un núcleo íntimo de seguidores, un equipo bien entrenado de discípulos: tenían que dejar todo, negarse a sí mismos, tomar su cruz y seguirlo. Él los formaba mediante su ejemplo y sus palabras. Jesús formó una comunidad de compromiso radical, que sería levadura de salvación y transformación del mundo.

Hoy se habla mucho de discipulado. Para Jesús, "ser discípulo" significaba seguirlo a Él, entregando toda la vida por la causa del Reino.

Muerte y Resurrección

 

El núcleo central de la fe en Jesús no es una serie de dogmas o de enseñanzas, es más bien una propuesta de vida centrada en una persona: Jesús. Y el centro de la propuesta de Jesús es justamente su don de vida, que culmina con su muerte en la cruz y su resurrección.

 

*Pasión y muerte de Jesús

Las autoridades judías sometieron a Jesús a un juicio cargado de falsos testigos, sin la posibilidad de una defensa, y lo condenaron a muerte por blasfemo. Como el poder de condenar a muerte sólo le correspondía a la autoridad romana, lo entregaron al procurador Poncio Pilato para que decidiera. Agitaron a todo el pueblo reunido en Jerusalén para la fiesta de la Pascua, para pedir a gritos la muerte de Jesús. Después de azotarlo y clavarle una corona de espinas, Pilato lo entregó para que fuera crucificado.

*Jesús fue clavado en una cruz en el monte Calvario, y después de una dolorosa agonía, murió. Un soldado, para asegurarse de su muerte, con una lanza le abrió el costado. Era el día viernes.

Unos hombres piadosos pidieron su cuerpo y le dieron sepultura. Con su pasión y muerte en la cruz, Jesús cumple las promesas de salvación y hace nueva y definitiva la Alianza, dándonos la vida de Dios para siempre.

 

*Su resurrección

Parecía que la historia de Jesús había acabado así, de forma trágica. Los que habían creído en él estaban decepcionados y confundidos, porque no podía ser que el Salvador prometido acabara muriendo de esa manera. Pero a los tres días de la muerte de Jesús, en el día domingo, fueron sorprendidos con una gran noticia: ¡Jesús vive! ¡Dios Padre lo ha resucitado con el poder de su Espíritu!

Los apóstoles fueron testigos de este prodigio: ellos vieron a Jesús resucitado y salieron por todos lados, con la fuerza del Espíritu Santo, a anunciar esta gran noticia.

*La resurrección de Jesús es el hecho más trascendente de la historia. Jesús vence definitivamente a la muerte que había sido introducida por el pecado. Dios devuelve a cada uno de nosotros la vida que habíamos perdido, y nos hace capaces de merecer la vida eterna.

*Toda la historia del pueblo de Israel, que empezó con el llamado de Abraham, estaba orientada a Jesucristo. En él se cumplen todas las promesas de Dios.

Jesucristo resucitado, por el don del Espíritu Santo, forma el nuevo pueblo de Dios, que es la Iglesia. Este nuevo pueblo ya no está limitado a una tierra ni a los hijos de Israel, sino que es para las personas de todo el mundo que quieran vivir en la ley del amor, el Reino de Dios, inaugurado por Jesús, principio y fin de la historia.

 

*Hasta que el Señor venga

Estamos ya en la plenitud de los tiempos, pero la Historia de Salvación debe llegar aún a su consumación. Desde sus comienzos la Iglesia está orientada hacia la Parusía (= la segunda venida de Cristo); los cristianos permanecen en la espera "hasta que el Señor venga" (1Cor 11,26). La Iglesia, que está en el mundo sin ser del mundo (Jn 17,14), se encuentra esencialmente proyectada hacia el futuro en el que alcanzará su plenitud.

*Todo el libro del Apocalipsis anuncia la esperanza en la segunda venida de Cristo, que queda resumida en la oración de las primeras comunidades: "¡Ven, Señor Jesús!" (Ap 22,20). Nada sabemos de la fecha de la Parusía, que Dios ha querido mantener en secreto (Mc 13,32). Lo que sí nos enseña con claridad el Nuevo Testamento es el sentido salvífico profundo de estos hechos. La venida gloriosa y definitiva del Señor Jesús al fin de los tiempos afectará a la humanidad y al universo entero. La Parusía es, sobre todo, la hora de la resurrección general a la vida o a la muerte eternas, es decir, a la glorificación o a la condenación (Jn 5,28-29)

*Este acontecimiento de la Parusía -más allá del momento en que suceda- matiza decisivamente las actitudes de la condición terrena del cristiano, que es esencialmente "peregrino" hacia su morada definitiva (Fil 3,20; Heb 11,13-16;13,14).

Preguntas

1. Elige una Parábola y un Milagro del Evangelio y pregúntate: ¿cómo se realiza allí el Reino de Dios?

 

2. ¿Qué significa para ti ser discípulo/a de Jesús, hoy?

 

3. ¿Cómo has asumido concretamente la opción preferencial por los pobres, que Cristo manifestó claramente durante su ministerio?

Palabras Claves

*Mesías: Jesús es el Mesías (= el consagrado, ungido), pero muchos no lo pudieron reconocer. Muchos esperaban que el Mesías fuera un rey poderoso, que ocuparía el trono de David, o un revolucionario que los liberaría de la opresión de los romanos, o un gran sacerdote que presidiera la liturgia del Templo, o un gran profeta o un gran escriba. Pero el Mesías enviado por Dios, sería el "Siervo de Yavé". Por eso nació pobre, en una familia humilde, en un pueblo pequeño... y la gente que esperaba un Mesías glorioso, no pudo reconocerlo. Unos pocos, entre las personas más pobres y sencillas (pastores, pescadores, pecadores públicos...), pudieron reconocerlo.

 

*El Amor: el único mandamiento que en sí resume toda la enseñanza de la Biblia (de la Ley y de los Profetas) es el del Amor. Jesús lo subraya reiteradamente como el camino que conduce a la plenitud. No vino a suprimir la Ley antigua, pero sí propone este mandamiento nuevo que lo resume todo: "Les doy un mandamiento nuevo: ámense los unos a los otros... En esto todos reconocerán que ustedes son mis discípulos: en el amor que se tengan los unos a los otros" (Jn 13,34-35).

 

*Reino de Dios: el Reino tan anunciado por los profetas, y esperado por la gente, ya es una realidad con Jesús. En su manera de ser, Él manifiesta el amor misericordioso del Padre Dios: es decir, su "reinado" de amor entre nosotros. El Reino de Dios está en medio nuestro y crece oculto pero con fuerza en la historia del pueblo de Dios.

En tu historia de hoy

Seguir a Jesús. Hoy Jesús sigue eligiéndote para que seas su amigo y su discípulo; para que escuches su palabra y lo sigas.

¿Te has puesto en escucha del llamado de Jesús para ser un auténtico discípulo suyo?

 

Los signos del Reino. Esa "manera de ser" de Jesús, y de su Padre, ¿es algo que has asumido, y que deseas emprender en tu vida?

¿Cuáles son los signos concretos de ese "reinado" de Dios en tu proyecto de vida?