![]() |
||||||
|
ABBÉ PIERRE::
Ha muerto un Profeta El abbé Pierre murió el 22 de enero pasado en París, a los 94 años. Es considerado como uno de los grandes profetas de nuestro tiempo. Su voz ha tronado en defensa de los pobres y de la justicia en nombre de Dios. Su obra, donde los más pobres son protagonistas, ha llegado hasta Uruguay (primer país fuera de Francia) en 1954. Se realizó un funeral de Estado en Notre Dame de París. "Toda Francia está de duelo", se dijo. E l abbé Pierre ya era un personaje legendario y su figura con la sotana negra, la casaca, la capa, la boina en la cabeza y el bastón sobre el que se apoyaba, era conocida en todo el mundo. Había llegado a ser la personalidad más popular y querida en Francia, más que cualquier político, deportista o artista. Se llamaba Henry Groués y había nacido el 5 de agosto de 1912 en Lyon (Francia). Vistió el hábito de los frailes capuchinos el 21 de noviembre de 1931 después de un viaje a Asís, llevado por su devoción a san Francisco. Antes de entrar en el convento, repartió a los pobres su parte de herencia (de una rica familia). En 1938 a los 26 años, debido a una seria enfermedad y sobre todo por sentirse llamado a otro tipo de vida, pidió autorización para pasar al clero diocesano y fue ordenado sacerdote el 24 de agosto de ese mismo año en Grenoble. Desde ese momento optó por una vida de servicio a los pobres, desechando cualquier carrera eclesiástica. En 1939 fue convocado como capellán militar en la guerra que empezaba, y más tarde entró en la Resistencia para luchar clandestinamente en contra de los nazis que habían invadido Francia. Él mismo confiesa el privilegio de no haber tenido que matar a nadie. Fue en la clandestinidad que adoptó el seudónimo de "abbé Pierre". Se hizo famoso logrando trasladar a Suiza, siendo guía alpino, a muchísimos franceses en peligro (entre ellos a un hermano del general De Gaulle), y sobre todo a judíos. Descubierto y arrestado por la Gestapo, pudo escapar y refugiarse en Argelia. Después de la guerra y siendo héroe de la Resistencia, con el permiso del cardenal de París, aceptó ser diputado. Desarrolló esta tarea a lo largo de siete años. En octubre de 1947 nació la gran obra del abbé Pierre: "Emaús". Después de las grandes ilusiones de la Liberación, había frustración y desilusión frente a un país totalmente destruido. Era el caso de los discípulos de Emaús (Lc 24,13-35). Con ese nombre el abbé bautizó la vieja casa de Neuilly-Plaisance en las afueras de París, la que había alquilado para la juventud desorientada y quebrada por la guerra. El primer integrante fue un homicida, ex preso de la cárcel de Cayenne (Guyana) y que quería a toda costa suicidarse. El abbé Pierre no le ofreció nada; lo persuadió de trabajar con él para la gente desalojada y que vivía en la calle. El hombre cambió totalmente; no necesitaba cosas para vivir, solo necesitaba encontrar un sentido a su vida. Quizás por eso, cuando se le preguntaba al abbé cual era la enfermedad más grave del hombre de hoy, solía responder: "no saber por qué se vive". Cuando los compañeros llegaron a quince, el abbé Pierre, no disponiendo más del sueldo de diputado, se puso a mendigar por las calles de París. Fue otro ex preso quien le enseñó cómo juntar dinero buscando entre la basura de los barrios ricos. En tan solo un año el grupo llegó a 150 personas.El 1º de febrero de 1954, en pleno invierno, el abbé Pierre lanzó un dramático llamado pidiendo una "insurrección de la caridad". Irrumpió imprevistamente en los estudios de la radio en horas del mediodía con dos minutos a su disposición. Contó cómo una mujer había muerto congelada esa noche a las tres de la madrugada sobre la vereda sosteniendo en la mano el documento por el cual la habían desalojado violentamente. El abbé aseguraba que había miles en esa situación de desamparo en la calle, con un invierno cruel. Pidió crear centros de ayuda en todas las ciudades. "Para esta misma noche hay que reunir 5 mil mantas, 300 grandes tiendas de campaña, 200 ollas. Vengan con camiones para ayudar al reparto. Esta misma noche ningún niño deberá dormir sobre el asfalto o en las veredas envuelto en diarios". Hubo una movilización general. En aquel momento se dijo: "Ninguna varita mágica, de ninguna manera hubiera hecho un milagro semejante. Es un gran momento de la historia de Francia". El mismo Albert Schweitzer, premio Nobel de la Paz, le envió un mensaje: "Usted está enseñando a todos, como lo hizo Jesús con el escriba, quién es nuestro prójimo. Siga predicando con el ejemplo, porque el mundo espera hechos de amor". En 1954, Charles Chaplin, que había recibido un premio por la paz de parte de la Unión Soviética, le envió a él la mitad de la suma. A quién le reprochaba haber recibido dinero de Moscú, le contestaba: "Si Jesús estuviera aquí, hubiera hecho lo mismo. Más allá de las opiniones personales o políticas, está el hambre de la gente. Uno de los principios fundamentales de Emaús es que haya la misma sopa para todos, sean creyentes o no creyentes". El abbé llegó a respaldar la construcción ilegal de alojamientos y la ocupación ilegal de áreas públicas para los sin techo. Efectivamente todo este movimiento y la presión pública hicieron que en el parlamento francés, a través de una ley, se promovieran viviendas de emergencia para los sin techo. Le preguntaron un día:¿Qué es el amor? Contestó: "Es sentirse mal frente al otro que sufre". De 1955 a 1965 el abbé Pierre viajó por todo el mundo respondiendo a invitaciones y creando en todas partes nuevas comunidades de Emaús. Reclamaba para el siglo veinte "un nuevo Francisco de Asís que nos recuerde que la vida vale más que el dinero y que el amor es el camino de la paz". En uno de sus viajes, en 1963, naufragó en el Río de la Plata por un incendio en el barco en el que viajaba. En 1972 de vuelta de un viaje a Bangladesh, escribió una carta a todos los intendentes de Francia pidiendo ayuda para los niños de aquel país. En 1979 escribió una carta pública al presidente de Francia para salvar a los refugiados del sureste asiático. Así como trataba con la gente de los basurales, escribía cartas a los poderosos durante la guerra del Golfo. Al cumplir los 80 años el abbé Pierre se retiró para consagrar sus últimos años a la oración en un monasterio benedictino de Normandía. Recibió el Premio Balzan pero en un primer momento se rehusó a recibir la Legión de Honor, el máximo título honorífico de Francia y puso dos condiciones: que la falta de alojamientos fuera declarada desastre nacional y que se creara un Alto Comisa-riado para el alojamiento de los sin techo. Hace un año se presentó en silla de ruedas en la Asamblea Nacional para apoyar una ley a favor de viviendas sociales. Murió mientras el parlamento francés estaba por aprobar una ley que consagra el derecho de todo habitante del país a una vivienda. La ley llevará su nombre. En su funeral participaron 2.300 personas a pesar del frío intenso de París. Sobre el ataúd reposaban la boina vasca y el bastón. Sepultado en el humilde cementerio de Esteville, por su voluntad la tumba no tendrá lápida; como la de los pobres. Conocidos popularmente como los Traperos de Emaús, los discípulos del abbé Pierre practican la recolección y recuperación de artículos y material en desuso para ponerlos de nuevo en el circuito productivo. De este trabajo viven los traperos y con el resultado de las donaciones que hace la gente se dedican a construir viviendas sencillas para los sin techo y promueven otras obras sociales. Esta institución cuenta con 327 comunidades esparcidas en 39 países. A nivel de Iglesia, el abbé también fue un profeta "molesto"; tenía ideas avanzadas con respecto al celibato eclesiástico, a la ordenación de las mujeres. Se pronunció en defensa de los derechos de los homosexuales, del uso del preservativo en la lucha contra el Sida, de un papel igualitario de la mujer dentro de la Iglesia. Proponía donar los tesoros artísticos del Vaticano a la Unesco, eliminar el fasto y los residuos medioevales en la vestimenta eclesiástica, las mitras, los báculos, los títulos ampulosos, etc.. Criticó los viajes costosos del Papa y él mismo contó que le había propuesto a Juan Pablo II retirarse como los demás obispos, a los 75 años. En 2005 el abbé Pierre publicó su último libro: "Dios mío... ¿por qué?", que, a pesar de tener páginas espléndidas, llegó a escandalizar a muchos por revelar debilidades de su vida. Hombre de fe, siempre se dejó llevar por la mano de Dios. El mismo abbé Pierre confiesa: "Nunca luché en la vida según planes preesta-blecidos, sino que siempre me dejé llevar por la Providencia; sólo traté de ser disponible a lo que se me venía encima". Un deseo muy acariciado y que le costó dolores de cabeza fue el de fundar Emaús en Jerusalén para hospedar a familias cristianas, judías y musulmanas, empecinado en llevar adelante el sueño de paz de Isaías. Ya siendo anciano declaró: "Cuando era chico, pensaba ser marinero, bandido o misionero. Ahora que soy viejo me doy cuenta que se me cumplieron los tres deseos; fui capellán de la marina en la guerra, fui bandido en la montaña durante la Resistencia y misionero toda la vida para hacer conocer el Amor de Dios a los que sufren". Queda ahora su mensaje profético y provocador. Su lema preferido era: "No basta ser creyentes; hay que ser creíbles".
Primo Corbelli
|
||||||