ROSARIO HERMANO:

Una espiritualidad en lo cotidiano

Rosario Hermano es Docente de Formación Humano - Cristiana en el Colegio y Liceo Santa Elena, participa en la elaboración de proyectos en Obsur, y de los Programas de Educación en Valores en la Universidad Católica. Más alla de sus actividades es una mujer sencilla y sensible, comprometida con una vivencia de fe y un carisma particular. Hay muchos laicos que como Rosario comparten sus dones y su cariño en la construcción del reino. Por eso es importante compartir su testimonio.

¿ Qué dirías de ti misma en relación a las múltiples actividades que realizas? ¿Qué señalarías?

En relación a todas las actividades que tengo, en las que colaboro y desarrollo desde hace ya mucho tiempo, me doy cuenta en primer lugar que soy una persona polifacética. Es decir que estoy en muchos "rubros" y espacios distintos, pero quizás lo que unifica todo es el "cómo estoy" en estos espacios y el "desde dónde". Más que hacer un recuento de actividades y espacios me parece importante poder señalar cómo he ido optando a lo largo de mi vida por ellos, y cuál intenta ser mi forma de estar en los mismos.

Lo primero que señalaría es que mi mirada en los distintos ámbitos se da desde lo educativo, no sólo por ser docente, sino por que este abordaje es para mí muy importante.

La actitud y el método forman parte del mensaje que compartimos, de nuestra acción pedagógica, de la intención evangelizadora; y están inspiradas en el contenido del Amor que se va a proclamar.

 

¿Qué es lo que consideras más importante?

Desde los distintos ámbitos lo importante es el encuentro con el otro/a, el respeto a la alteridad, encontrando en el otro un interlocutor válido, un compañero de búsquedas, un hermano con el que en el intercambio me enriquezco también yo. Por lo tanto, es tan importante el mensaje o el contenido a compartir como el modo de relación que establecemos con los otros.

 

¿Desde dónde surge esta mirada educativa?

Surge en mí, no desde las distintas teorías educativas, que sin duda me han aportado muchos elementos, sino desde la propia pedagogía de Fe de Jesús, quien tuvo la capacidad de ir al encuentro, esperar al otro, comprenderlo desde su realidad y contexto, desarrollar sus habilidades empáticas poniéndose en su lugar; en un clima de gratitud, de necesidad frente al otro, despojado de soberbia y de seguridades. El otro/a es un lugar, un espacio sagrado en el que ya habita Dios. Desde mi trabajo como profesora de Biología en la Enseñanza Pública, el compartir la Educación en Valores desde la Enseñanza Secundaria, hasta la capacitación de Docentes en estas temáticas y los Posgrados en Educación, he intentado no perder esta mirada, esta pedagogía, este abordaje.

 

Es mucho lo que has brindado y lo que te han enriquecido también los aportes de otros: ¿Qué rescatarías?

Como decía al comienzo, también colaboro en otros rubros, como por ejemplo, el mundo de las ONGs a las cuales he apoyado desde la elaboración de proyectos, trabajando con ellas, intentando ordenar ideas a partir de una metodología que es el marco lógico que facilita la comunicación entre los distintos actores del proceso.

Estos aportes son técnicos y específicos, pero siento que para mí son relevantes ya que me han permitido acercarme a realidades diversas donde uno se contagia y se llena del compromiso, las ganas, la energía voluntaria de tantos y tantas que entregan su vida por los demás, una y otra vez, y que siempre tienen una mirada abierta y alegre, que les permite descubrir lo nuevo, lo que está naciendo aún en medio de dificultades y problemas.

En toda mi vida lo que más rescato es la presencia del otro/a, de tantos y tantas con los cuales comparto, a las cuales puedo en algún momento ayudar a crecer, a tener herramientas para poder hacer un mejor discernimiento, pero que a su ves me ayudan a mí, a ser cada vez más sensible a distintas realidades, a tener una actitud humilde, abierta y dialogante.

 

Desde tu vivencia de fe ¿qué cosas te han ayudado a perseverar y a mantenerte firme en el camino emprendido?

Siento que mi pertenencia al Movimiento de Profesionales Católicos (MPC), y el ser miembro del MIIC Pax-Romana (un Movimiento Eclesial Internacional), ha sido muy importante para ayudarme a descubrir y a vivir una fe encarnada, una fe que nos lleva al compromiso tanto personal como social, que nos lleva a "emborracharnos" con otros, a no quedarnos como espectadores de los acontecimientos sino a descubrir los signos de lo que ya está creciendo, a discernir y también a gozar con lo que ya nace; y a ponernos al servicio de los otros desde la especificidad profesional. Asimismo, a través del Movimiento y de otras instancias eclesiales me siento parte del caminar (la caminhada, dirían los brasileros), de la Iglesia latinoamericana.

 

¿Cómo te sientes en este momento de tu vida y cómo se refleja todo esto en tu familia?

Siento que sigo en camino, en búsqueda y que todo esto ha sido posible porque también desde mi familia, desde el compartir con mi esposo Néstor y mi hijo Federico, hemos priorizado estos valores, esta forma de relacionarnos entre nosotros y con los demás, que nos lleva a buscar la realización y la felicidad, sintiendo que somos capaces de vivir una vida que ha valido la pena ser vivida.

 

Verónica Herrera