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ARGENTINA: Los evangélicos en política
L a decisión de meterse de lleno en política en vista de las próximas elecciones, goza de un consenso inédito en el mapa variado del mundo evangélico. Según se dice: "O nos metemos en política o la política se meterá con nosotros". Son muchos en efecto los políticos que buscan el voto de los evangélicos, los que ahora quieren presentarse como tales. Últimamente dirigentes del Consejo Evangélico para la Acción Social se reunieron con Alicia Kirchner, Ministra de Desarrollo Social. "La idea -dijo uno de ellos- es sumar la mayor cantidad de referentes evangélicos al proyecto de Kirchner, obteniendo a cambio espacios de participación para nuestra gente". El movimiento evangelista está atravesando conflictos generacionales que se esfuerza por superar. Los mayores de cincuenta años son más reacios a respaldar conjuntamente a un candidato en particular. Los jóvenes en cambio están deseosos de prota-gonismo político y hasta piensan en un futuro partido confesional."Soñamos con tener algún día un presidente evangélico", afirmó el pastor Rodolfo Couto, ex titular de la Federación Argentina de Iglesias Evangélicas. Este despertar a nivel político refleja el hecho de que los evangélicos son cada vez más numerosos y activos; además de los templos, los evangélicos administran y dirigen escuelas, universidades y variadas obras sociales. El pastor Ciro Crimi destaca: "Tenemos un Departamento de Acción Política e intentamos ayudar y fortalecer a los evangélicos que deciden meterse en política, en el partido que sea, porque entendemos que la política es un lugar de servicio. Pero desde la Federación Confraternidad Evangélica Pente-costal (FECEP ) no apoyamos a ningún partido en particular". Son conscientes por otro lado de su fragmentación. Lo reconoce el propio Crimi, titular de la Confraternidad Evangélica Pentecostal, una organización que nuclea a 6 mil iglesias pentecostales: "Nosotros no tenemos un Papa o una conducción internacional y por eso tenemos diferencias. Nuestro jefe es la Biblia y cada congregación define su destino a partir de su propia interpretación". Lo que en realidad todos buscan es la personería jurídica y las ventajas que supondría la aprobación del proyecto de ley elaborado por la Secretaría de Culto, que esperan se dé en estos próximos meses. A los políticos y gobernantes les interesa el apoyo de los evangélicos. Un candidato a intendente del sur del Gran Buenos Aires manifestó públicamente que en su distrito hay 12 curas y 400 pastores y que no puede prescindir de ellos. La Iglesia Católica tiene hoy menos de la mitad de los sacerdotes que necesita; en algunas diócesis del Gran Buenos Aires hay un sacerdote cada 14 mil habitantes y las perspectivas para el futuro no son alentadoras. Por otra parte, los laicos católicos no figuran mayormente en la sociedad civil y política. Lo ha dicho claramente el obispo Jorge Casaretto en el Primer Congreso de Evangelización de la Cultura de fines del año pasado: "Mejoró la participación de los laicos en el interior de la Iglesia, pero no se desarrolló lo que los documentos conciliares pedían respecto del papel de los laicos en el mundo", que por otra parte, es lo específico de la misión del laico.
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