PARAGUAY

 

Obispo se postula

a Presidente

 

Como había prometido a fines del año pasado, el obispo emérito de San Pedro, Fernando Lugo, tomó la decisión de ser candidato presidencial para las elecciones de 2008, en nombre de toda la oposición al actual gobierno, reunida en el movimiento de Concertación Nacional.

El Partido Colorado está en el poder desde 1947 y el actual presidente, perteneciente a ese partido, busca cómo modificar el artículo de la Constitución que prohíbe la
reelección, introducido en la misma después de la caída de la dictadura. "Para el país, una segunda presidencia de Nicanor Duarte significaría mayor corrupción, impunidad, desocupación y éxodo hacia el exterior", dijo el obispo que sobresalió en la región más pobre del país por su sensibilidad social y el apoyo a las luchas campesinas. El primero de mayo del año pasado fue el orador principal en un acto que reunió por primera vez a todos los sindicatos. Fernando Lugo inspiró el nacimiento de la Concertación Nacional que reúne a todos los partidos, sindicatos y organizaciones sociales de oposición, deseosos de una alternancia política en el poder, después de 60 años. Todos los sondeos lo dan como vencedor en la contienda política. Frente a la popularidad del obispo, el partido de gobierno y la oligarquía rural han desatado contra él una campaña de difamación.

La Conferencia Episcopal Paraguaya aclaró desde un primer momento que era necesaria para el obispo la autorización del Vaticano para poder implicarse en política, sin desmerecer sus méritos. "Los obispos no podemos no hablar bien de él; nadie puede negar que es una persona muy querida", dijo el presidente de la Conferencia, Ignacio Gogorza, de Encarnación. Distinta es la apreciación del obispo de Misiones, Mario Medina: "Dudo que él pueda lograr cambios significativos para el país, ya que los líderes políticos de la Concertación no inspiran mucha confianza al pueblo". El Vaticano envió a comienzos de diciembre de 2006 una admonición canónica al obispo, en base al Código de Derecho Canónico, invitándolo a desistir y a abstenerse de ingresar en política, ya que no le era permitido por ser obispo. Sin embargo, creyendo sentirse llamado a prestar este servicio excepcional al país y dadas las circunstancias, Fernando Lugo, de 55 años, después de haber pedido al Papa la reducción al estado laical (que le fue denegada), ingresó oficialmente en la campaña política el 25 de diciembre pasado. Pidió a todos los paraguayos "unirse para limpiar la república de las malas hierbas que la han condenado a esta deplorable situación de abandono". Rechazó ser tildado ideológicamente y subrayó la urgencia de "inyectar en la política una gran dosis de ética y de moral". A los pocos días de haber tomado esta decisión, el obispo Lugo fue suspendido por el Vaticano del ejercicio de su función presbiteral y episcopal.

El documento que le impone la sanción canónica, lleva la firma del card. Giovanni Battista Re, prefecto de la Congregación para los Obispos. El Vaticano argumenta que la decisión del obispo provocará escándalo y división entre los fieles, ya que la tarea estrictamente política es propia de los laicos y no de los clérigos, sobre todo en un país democrático. Por lo que estaría inhabilitado para ser candidato a la presidencia. El documento del Vaticano afirma también que la Constitución paraguaya establece que "son inhibidos para ser candidatos a la presidencia y vicepresidencia los ministros de cualquier religión o culto".