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NICARAGUA: ¿CAMBIÓ LA REVOLUCIÓN SANDINISTA?El recién electo presidente Daniel Ortega declaró seguir siendo Sandinista y que su filosofía revolucionaria se originaba en el Cristianismo. "Cristo fue mi primera inspiración; luego de conocer a Cristo como revolucionario, conocí a Sandino, conocí a Marx y a Lenin. Pienso que en el marxismo hay ciertos elementos que pueden dar respuesta a algunos de los problemas de hoy; otros ya han caducado". También dijo que en la sociedad "debe imperar el reino de Cristo". Frente a estas expresiones donde se mezcla la religión y la política, muchos han protestado exigiendo no invocar el nombre de Dios ni para las guerras ni para apoyar a un régimen político. Pero un cambio ha habido. Reconoce el mismo Presidente: "En el pasado existieron momentos de confrontación con la Iglesia; nosotros cometimos muchos errores en este sentido. Le hemos perdido perdón a la Iglesia y hemos logrado tener una buena relación con ella actualmente". Ortega se reconcilió con el card. Miguel Obando, ex arzobispo de Managua y se casó por Iglesia con Rosario Murillo con la cual ya había tenido siete hijos. En política dijo que buscaría seguir el camino recorrido por el socialismo moderado. Nicaragua es el segundo país más pobre de América Latina. Ahora Ortega predica una "revolución espiritual y solidaria". Apoyó la sanción de una ley contra el aborto terapéutico para mujeres violadas. Quiere mantener la estabilidad política y sacar a Nicaragua de la pobreza; objetivo que, según él, no pudo lograr en su anterior mandato debido a una extenuante guerrilla, que costó 30 mil muertos. Mientras tanto, la izquierda del Frente Sandinista se separó del partido y formó el Movimiento Renovador Sandinista; a su vez la derecha liberal también se dividió y eso hizo posible la victoria de Ortega. El ex ministro de Cultura y poeta, el sacerdote Ernesto Cardenal, se distanció de Ortega acusándolo de traicionar la revolución y de corrupción. "Es preferible un auténtico capitalismo a una falsa revolución", dijo.
CHILE: LOS MÁRTIRES DESCONOCIDOSHace 33 años la dictadura militar chilena detenía a un sacerdote español, Antonio Llidó, y desde aquel tiempo no se supo más nada de él. Nacido en Alicante en 1936, había llegado a Chile para trabajar como misionero, en especial entre los más desposeídos. En 1969 empezó a trabajar en una parroquia de Valparaíso. Tras el golpe de Estado del 11 de setiembre de 1973, el obispo de Valparaíso lo invitó a abandonar el país, a lo cual no accedió. El 9 de octubre de 1974 fue detenido, comenzando su calvario por los centros de tortura del régimen chileno y fue visto con vida por última vez veinte días después. El Informe Reting aclaró que el sacerdote desapareció en poder de la DINA. En el año 2003, tras varias querellas y recursos, y con nuevos testigos, se consiguió reabrir el caso. Cuentan algunos testigos: "A pesar de su estado físico y del trato injurioso que recibía de los agentes de la DINA, que se reían groseramente de su condición de sacerdote, aún encontraba fuerza para consolar a sus compañeros compartiendo con ellos mendrugos de pan o cáscaras de fruta para sobrevivir. Nunca negó las acusaciones de que había escondido a perseguidos políticos, pues decía que no podía mentirles. Pero en la tortura siempre se rehusó a dar nombres". En una carta de 1971 describe su vocación: "Entiendo cada vez más mi sacerdocio como un compromiso con la sociedad en la que vivo, con los que luchan por una sociedad sin esclavitudes, sin injusticia y explotaciones, para que el hombre pueda acercarse cada vez más a su plenitud. Entiendo que Jesús tiene que ver mucho con esta lucha". HONDURAS: UN CARDENAL HABLA DE APARECIDA
El arzobispo de Tegucigalpa, actual presidente del Departamento de Justicia y Solidaridad del Celam, dijo de la Conferencia de Aparecida: "Ésta busca despertar a los católicos del continente de la esperanza". Fue en la embajada de Argentina en el Vaticano; allí el ex presidente del Celam afirmó: "Nos dimos cuenta que tenemos muchos bautizados pero que no son suficientemente discípulos de Jesús y que no tienen demasiado tiempo para escuchar la Palabra de Dios. Esto último ha llevado al Celam a impulsar un Centro de Pastoral Bíblica para promover en todas partes la "lectio divina" y la lectura orante de la Biblia. Somos la mayoría de la Iglesia Católica, somos el continente de la esperanza, pero estamos dormidos. Nos falta coraje y entusiasmo para ser misioneros". En cuanto a las sectas, afirmó: "no es sólo un problema religioso sino económico y político. La idea de que son importadas de Estados Unidos está muy difundida, pero hoy ya no es cierta. Se han convertido en un producto autónomo. De pronto no son ya ni sectas sino simples negocios. Algunas además pretenden llegar al poder y los políticos buscan el voto de los evangélicos. Estas sectas o nuevos movimientos religiosos son un desafío a las parroquias católicas cuyo modelo pastoral está agotado. Debemos ser creativos, ir a la gente, no esperar que la gente venga a nosotros y crear nuevas estructuras misioneras. Estos grupos tienen una vivencia más cálida, son los primeros en visitar a los enfermos, a los presos... Si hoy una parroquia católica debe atender a 100 mil feligreses, el cura no puede hacer eso. Deberían estar los laicos; en Honduras tenemos 400 sacerdotes pero también 30 mil delegados de la Palabra. Desgraciadamente existe en muchas partes un ‘caciquismo parroquial’ por el cual el sacerdote establece que ‘aquí mando yo’. Esta situación requiere una modificación profunda a nivel parroquial y un laicado organizado". En otra entrevista, el cardenal afirmó: "Los principales desafíos de la Iglesia son hoy la pobreza inhumana y la bioética. La pobreza inhumana es un arma de destrucción masiva. Las 8 metas del Milenio deben tomarse en serio para llegar a reducir la pobreza mundial para el año 2015". El cardenal propone un Tribunal Internacional para perseguir y castigar los delitos financieros, sobre todo de los bancos y las corporaciones, encubiertos por el secreto bancario. A nivel de Iglesia "es urgente la evangelización de la política y de lo social. La Iglesia ha de trabajar fuertemente en la formación de una cultura cívica, política y participativa por medio de la Doctrina Social de la Iglesia. La Iglesia ha hecho y sigue haciendo la opción preferencial por los pobres; ésta lleva a una pastoral cercana al pueblo, a la promoción de los laicos, a una Iglesia profética y fermentada por la Palabra de Dios".
AMERINDIA: OPCIÓN POR LA VIDAEn vista de la V Conferencia Episcopal del Celam en Aparecida, el grupo de teólogos Amerindia ha preparado un aporte al Documento de Participación, cuya síntesis se refleja en un artículo del teólogo jesuita p. Víctor Codina (AL AN-DAR , 12-06). El teólogo afirma que "si no se entiende bien el objetivo de la Conferencia (para que nuestros pueblos en Él tengan vida), no se comprenderá el sentido del discipulado ni de la misión". Sigue diciendo el autor: "todo el Documento de Participación produce la impresión de que esté preocupado sobre todo por la situación de la Iglesia: disminución y falta de participación de los católicos, debilitamiento de la fe, laicismo militante, crecimiento de nuevos movimientos religiosos y sectas y en función de ello se propone una gran Misión para la que se requieren discípulos y misioneros". Parecería, según el p. Víctor Codina, que el documento esté orientado "más hacia la Iglesia que hacia el Reino, más hacia el Pueblo de Dios que hacia el pueblo en general, más en defensa de la vida cristiana que de la vida de los hombres". Si bien los dos aspectos se complementan, el teólogo recuerda que "el Dios de la Vida nos comunica por el Espíritu de Jesús su propia vida divina, pero este anuncio de vida plena podría comprenderse mal... Antes de establecer la alianza con Israel, Dios lo libera de la esclavitud y del peligro de muerte; antes de anunciar el pan de vida de la Eucaristía, Jesús da de comer a los hambrientos para que no desfallezcan por el camino. La vida divina incluye y exige una vida humana digna como se desprende del discurso progra-mático (Lc 4,18 y s.) de Jesús en Nazaret ". Sigue diciendo el teólogo Codina: "la defensa de la vida a la que se orientan el discipulado y la misión, no se limita además a defender la vida de los no nacidos y la vida en situación terminal, sino que abarca toda la vida del pueblo, amenazada hoy de múltiples maneras (por la falta de pan y trabajo, techo, agua, salud, escuela, tierra, respeto de la dignidad y trascendencia de la persona); y abarca también la defensa de la vida del planeta, que también está amenazada". Víctor Codina invita después a la Iglesia a "discernir los signos positivos de vida que ya están presentes y surgen del mismo pueblo, los que van propugnando que otro mundo es posible y ver en ellos el Espíritu del Dios de la Vida". Afirma finalmente que "así como Medellín optó por la liberación, Puebla por los pobres y Santo Domingo por la inculturación, Aparecida puede optar simplemente en defensa de la vida y desde allí anunciar la vida plena y abundante que Jesús nos comunica". BOGOTÁ: ¿QUÉ SE BUSCA EN APARECIDA?"Se busca dar una respuesta al fenómeno de los fieles que abandonan el Catolicismo", dijo el p. David Gutiérrez, director de la Oficina de Informaciones del Celam. "Una primera respuesta que se ha dado es que hemos sido atacados por el proselitismo de las sectas. Pero el problema de fondo no son las sectas, sino la poca madurez cristiana de nuestros feligreses. Se trata de la calidad de fe en Cristo, la que debe ser más profunda y no sólo para uno sino que ha de compartirse con los demás. Por eso abriremos enseguida al finalizar la asamblea la Gran Misión Continental; será un trabajo a largo plazo para reforzar esta fe que ha de ser más misionera". Por primera vez estarán presentes en Aparecida, con voz y voto los obispos delegados de Estados Unidos, Canadá, España y Portugal; hasta en el comité de preparación de la conferencia hay un obispo de Estados Unidos. Se considera muy importante la participación de estos obispos por el tema de la emigración. En cuanto a los obispos representantes de las Conferencias Episcopales de América Latina, participarán de derecho los presidentes de dichas Conferencias y un obispo cada ocho. Los tres presidentes serán los cardenales Giovanni Battista Re (Vaticano), Francisco Errázuriz de Chile (presidente del Celam) y Geraldo Agnelo de Brasil (presidente de la CNBB); el secretario general, será el obispo argentino Andrés Stanovik (secretario del Celam). Ya están llegando los aportes de las distintas Iglesias. Según el p. David Gutiérrez, los temas que más se repiten son los sociales (la brecha entre pobres y ricos, la exclusión, la globalización, la violencia y el narcotráfico, los cambios políticos actuales...) y el tema más específico de la evangelización (desafío de las sectas, las comunidades, formación bíblica, los laicos, papel de la mujer, los jóvenes...). En Bogotá, un equipo de nueve expertos está trabajando el Documento de Síntesis (de las contribuciones de las Conferencias, de los dicasterios del Vaticano y de otros organismos católicos latinoamericanos). Se piensa que pueda estar listo a comienzos de marzo; luego se enviará de vuelta a los obispos y a la prensa. El Papa llegará a San Pablo el 9 de mayo y al día siguiente tendrá un encuentro con los jóvenes en el Estadio de Pacaembú. El 11 de mayo por la mañana presidirá una Misa con los obispos de Brasil en el Campo de Marte y por la tarde se reunirá con ellos en la catedral de San Pablo. El sábado 12 de mayo visitará la "Fazenda da Esperança" que es un centro para la rehabilitación de jóvenes drogadictos en Guaratinguetá. El mismo día rezará el Rosario con los fieles en la Basílica de Nuestra Señora Aparecida. El domingo 13 de mayo presidirá la Eucaristía en la explanada y a las 16 horas dará comienzo a la sesión inaugural de la Conferencia. |
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