Hechos de los Apóstoles:

Los primeros pasos de la Iglesia

El Evangelio de Lucas y el libro de los Hechos de los Apóstoles son las dos partes lógicas de una obra. De esto da testimonio el mismo autor, cuando se dirige nuevamente a su amigo Teófilo: "En mi primer libro, querido Teófilo, hablé de todo lo que Jesús comenzó a hacer y a enseñar. Al final del libro, Jesús daba instrucciones mediante el Espíritu a los apóstoles que había elegido y era llevado al Cielo" (Hechos 1,1-2).

 

En su segundo libro, Lucas nos hablará acerca de los primeros pasos de la Iglesia que comienza a nacer en la Pascua de Jesús. El autor quiere animar a los cristianos, que en el momento en que el libro se escribe (año 70 después de Cristo) estaban sufriendo persecuciones. Los grandes protagonistas del relato son:

1) La Palabra de Jesús

Jesús resucitado termina su presencia visible entre los discípulos. Es la Palabra de Jesús que lo manifiesta y comunica.

Una expresión común es que la Palabra de Dios se iba extendiendo entre los Pueblos, y llegaba a todos. La comunidad cristiana se reúne en torno a la Palabra del Señor y el testimonio de los apóstoles. Es la Palabra de los testigos del Señor la que hace nacer a la Iglesia e integra a nuevos seguidores de Jesús, también es la que por medio de los apóstoles, hace milagros y prodigios que nos recuerdan las acciones realizadas por el Señor (Hechos 2,41; 4,23-31; 6,7; 13,4; 3,1-10).

2) El Espíritu Santo

Se ha llamado, y con mucha justicia, al libro de los Hechos de los Apóstoles, "el Evangelio del Espíritu Santo". En efecto, Jesús llama al Espíritu, "la fuerza que viene de lo alto", prometida por el Padre. Y les ordena a los discípulos que no comiencen su misión antes que éste venga a ellos y los revista con su fuerza. El Espíritu Santo viene a ellos en Jerusalén, y allí comienzan a dar testimonio de Jesús. El poder del Espíritu obra en ellos y la presencia de Jesús en el mundo se prolonga así a través de la Iglesia (He 1,8; 12-14; 2,1-41).

El Espíritu obra con libertad y conduce a la Iglesia, se comunica con los creyentes. En el primer Concilio de la Iglesia en Jerusalén, los apóstoles hablan de lo que han resuelto "el Espíritu Santo y nosotros" (He 13,2-5; 15,22-28).

3) Pedro y Pablo

Son los líderes de la comunidad y protagonizan este libro: Pedro, como apóstol y testigo de Jesús domina la primera parte del libro (1-12) y Pablo la segunda (13-28). Pedro predica el Evangelio entre los judíos, Pablo entre los pueblos paganos, llamados gentiles. La Iglesia nace en Jerusalén, lugar de salvación por excelencia en Lucas, puesto que allí Jesús vivió su Pascua, y desde allí llega a anunciar la Buena Noticia a todas las naciones.

4) Las comunidades cristianas

En ellas se manifiesta la fuerza y la presencia del Resucitado. No son comunidades ideales, en ellas se dan conflictos, peleas, contradicciones y pecados. A pesar de las persecuciones y dificultades, los cristianos llevan con ellos la Palabra del Salvador y dan testimonio del poder de Jesús y de su presencia entre ellos (He 2,42-47; 4,23-37).

 

¿Cuál es la Buena Noticia del libro?

Jesús Resucitado sigue presente en el mundo y en la Historia a través de los cristianos: su Palabra sigue proclamándose a la humanidad. Los cristianos asumen la forma de vivir de Cristo, llegando a morir perdonando a sus enemigos como Él lo hizo (He 7). Jesús es el Señor de la Historia y Él juzgará a las naciones y vendrá con gloria a tomar posesión definitiva de su Reino (He 1,9-11). El "Kerigma" es el primer y esencial anuncio de la Buena Noticia de Jesús que los Apóstoles proclaman en sus discursos. Éste se podría resumir en las siguientes afirmaciones:

1) Jesús de Nazaret, el condenado y crucificado por las autoridades judías, es el Salvador enviado por Dios su Padre.

2) Lo mataron, pero Dios lo resucitó manifestándolo como Señor y como único mediador entre Dios y los hombres.

3) Él es el único que puede conceder el perdón de los pecados.

4) Los cristianos son testigos de todas estas cosas.

(He 3,12-26; 5,29-32; 10,34-42).

 

Estructura del libro

La estructura de este libro ya está insinuada claramente en las últimas palabras de Jesús antes de ascender a los cielos. "Recibirán la fuerza del Espíritu Santo, cuando venga sobre ustedes, y serán mis testigos, en Jerusalén, en toda Judea, en Samaría, y hasta los confines de la tierra" (Hechos 1,8).

La primera parte que va de los capítulos 1 al 7 nos describe a la Iglesia reunida en Jerusalén, su lugar de nacimiento.

La muerte de Esteban precipita una persecución de las autoridades judías contra la Iglesia. Esta persecución que obliga a los cristianos a escapar de la ciudad, provoca su expansión misionera. La segunda parte del libro (8 al 12), tiene como protagonista a Pedro, y describe la misión de la Iglesia en Palestina, que empieza a aceptar en su seno, incluso a "temerosos de Dios" como el Centurión romano Cornelio (cfr. Hechos 10 y 11). El Espíritu Santo interviene y le hace ver a Pedro su voluntad de que Cornelio sea admitido por el Bautismo.

La tercera y última parte, habla de la misión de la Iglesia que predica la Palabra de Jesús y extiende sus comunidades hasta los confines de la tierra.

Empieza con la descripción de la Iglesia de Antioquía en el Capítulo 13, puesto que ésta era una Iglesia en la que convivían cristianos judíos y cristianos gentiles. Ésta es la Iglesia que acoge a Saulo de Tarso, convertido reciente, que pasa de ser perseguidor de los cristianos a testigo y apóstol de Cristo (Hechos 9). Él es el protagonista central de esta última parte. Convertido por la intervención de Jesús mismo, camino a Damasco, Saulo cambia su nombre israelita por el de "Paulus" -en castellano, Pablo- y cambia su vida, poniéndola al servicio de Cristo y del Anuncio del Evangelio a todos los pueblos. La llegada de Pablo a Roma (para Lucas, Roma representa "el confín de la tierra") marca el final del libro.

 

Eduardo Ojeda