ARGENTINA: 

Fortalecidos

por el Dios de la Vida

El mensaje cuaresmal del card. Jorge Bergoglio y de otros obispos apeló al Dios de la Vida en momentos difíciles, cuando la luz del Evangelio parece oscurecerse en el contexto social.

En su mensaje del 11 de febrero pasado el card. Jorge Bergoglio invitaba a los cristianos a ser profetas "en la gran ciudad", a pesar de los tiempos difíciles. Afirmaba, aludiendo a una sociedad cada vez más pluralista y secularizada: "Hoy nuestra identidad y valoración se sienten amenazadas, no ejercemos como antes el liderazgo moral, no tenemos un lugar social de relevancia, se nos presentan problemas para los que aparentemente no tenemos respuesta. Somos cada vez más minoría y nos resistimos a ser uno en medio de tantos...

Es latente para nosotros también la tentación del profeta Jonás de huir a la ciudad de Tarsis, que puede tener hoy muchos nombres: individualismo, espiritualismo, encierro en pequeños grupos, instalación, repetición de esquemas fijos, dogmatismo, nostalgia, pesimismo, refugio en las normas...

Con las quejas por los problemas que tenemos (faltan laicos comprometidos, la gente no entiende y nos usa, no se puede estar en todo, nadie se da cuenta de lo que hacemos...), nos estamos resistiendo a salir para la misión de la gran ciudad ...

Dios nos llama a aceptar el riesgo de protagonizar una nueva evangelización que se desplace hacia las periferias y las fronteras, más allá de lo conocido, hacia los bordes del camino".

Y concluía el cardenal diciendo: "Tratemos de caminar levantando la mirada para ver bien lejos, para poder llegar adonde llegó nuestra mirada desde el Evangelio. Desplacémonos sin miedo, unidos en Iglesia y fortalecidos por el Dios de la Vida".

También Miguel Hesayne, obispo emérito de Viedma, con respecto al tema de la defensa de la vida, afirmaba recientemente: "Cuando de los labios de altos jefes militares escuché que la tortura era el único modo para extirpar la violencia guerrillera, denuncié el crimen sacrílego de la tortura física y psicológica. Ahora, cuando escucho a altos funcionarios del actual gobierno hablar de aborto y eutanasia como medidas saludables para la población, temo que se vuelva a caer en la cultura de la muerte que hemos padecido y que se vuelva a legalizar un horrendo genocidio en higiénicos quirófanos. Por otra parte, el Dios de la Vida tampoco puede permitir la violencia de la extrema pobreza y del hambre, la difusión criminal de las drogas y los daños insensatos al ambiente natural".

Con otro tono, el obispo de San Isidro, Jorge Casaretto, se refería a la situación actual de la Iglesia, citando una frase del card. Carlo M. Martini: "Hay épocas donde vemos a una Iglesia esplendorosa, multiplicando sus fieles, multiplicando sus vocaciones, con los misioneros haciendo adeptos y hay otras épocas donde esto no se da y una sufrida perseverancia en la fe hace por otro lado crecer por dentro a la Iglesia y es lo que la hace dar frutos". Y añadía: "Seguramente pasamos por una época de esta naturaleza, la que no es ni mejor ni peor que otras. Lo que importa es la intensidad de nuestra fe, es seguir creyendo que en Cristo está la salvación y el sentido pleno de nuestra vida, a pesar de que el ambiente cultural parezca contradecir la visión cristiana".

El obispo de San Isidro concluía invitando a poner a Cristo en el centro de la nueva evangelización; sólo Él puede traernos vida y vida en abundancia.