VATICANO

El Sacramento del Amor

Éste es el título de la exhortación apostólica postsinodal firmada por el Papa Benedicto XVI a raíz del Sínodo sobre la Eucaristía celebrado en octubre de 2005, el primero de su pontificado. El documento recoge las propuestas de la asamblea general del Sínodo cuyo tema fue: "La Eucaristía, fuente y cúlmen de la vida y de la misión de la Iglesia".

En el sacramento de la presencia real de Jesús, explica el Papa, "se manifiesta el amor ‘más grande’, aquél que impulsa a dar la vida por los propios amigos". El documento busca que los fieles católicos de todo el mundo redescubran que "en el Sacramento del altar, el Señor va al encuentro del hombre, creado a imagen y semejanza de Dios, acompañándolo en su camino".

En este Sacramento, el Señor se hace comida para la humanidad "hambrienta de verdad y libertad. Puesto que sólo la verdad nos hace auténticamente libres, Cristo se convierte para nosotros en alimento de la Verdad", aclara el Papa.

Al reunir las propuestas surgidas en el sínodo de la Eucaristía, en el que el nuevo Papa introdujo intervenciones libres, el texto comienza reafirmando "el influjo benéfico que ha tenido para la vida de la Iglesia la reforma litúrgica puesta en marcha a partir del Concilio Vaticano II".

"Los juicios positivos han sido muy numerosos -recuerda Benedicto XVI-. Se han constatado también las dificultades y algunos abusos cometidos, pero que no oscurecen el valor y la validez de la renovación litúrgica, la cual tiene aún riquezas no descubiertas del todo".

El documento presenta meditaciones sobre el misterio de la Eucaristía y las compagina con indicaciones de carácter práctico que buscan renovar el amor y la veneración de los católicos por el sacramento.

Fue presentado el 13 de marzo por el card. Angelo Scola, Patriarca de Venecia.

El documento recuerda que el acceso a la comunión en la misa celebrada en la Iglesia Católica está reservado a las personas en plena comunión con la Iglesia Católica. Al mismo tiempo, ve en el deseo de poder concelebrar un día la Eucaristía con los hermanos ortodoxos y con los hijos de la Reforma un importante impulso para lograr la unidad plena. Buena parte del texto está dedicada a proponer aspectos para vivir más intensamente la Eucaristía o para reflejar su belleza. Ofrece indicaciones para la homilía, para el rito de la paz, o para la despedida de la asamblea.

Para que pueda tener lugar esta renovación del amor de los católicos por la Eucaristía, el obispo de Roma considera de vital importancia aplicar una "catequesis mistagógica", que introduce "en el significado de los signos contenidos en los ritos. Este cometido es particularmente urgente en una época como la actual, tan imbuida por la tecnología, en la cual se corre el riesgo de perder la capacidad de interpretar los signos y símbolos. Más que informar, la catequesis mistagógica debe despertar y educar la sensibilidad de los fieles ante el lenguaje de los signos y gestos que, unidos a la palabra, constituyen el rito".

Otro elemento clave necesario para que crezca el amor por la Eucaristía, según el Papa, es la Adoración del Sacramento. La Adoración "prolonga e intensifica lo acontecido en la misma celebración litúrgica. En este acto personal de encuentro con el Señor madura luego también la misión social contenida en la Eucaristía y que quiere romper las barreras no sólo entre el Señor y nosotros, sino también y sobre todo las barreras que nos separan a los unos de los otros".

"La oración que repetimos en cada Misa: ‘Danos hoy nuestro pan de cada día’, nos obliga a hacer todo lo posible, en colaboración con las instituciones internacionales, estatales o privadas, para que cese o al menos disminuya en el mundo el escándalo del hambre y de la desnutrición que sufren tantos millones de personas, especialmente en los países en vías de desarrollo. El cristiano laico en particular, formado en la escuela de la Eucaristía, está llamado a asumir directamente la propia responsabilidad política y social". Benedicto recuerda que para lograr este objetivo, "es necesario promover la doctrina social de la Iglesia y darla a conocer en las diócesis y en las comunidades cristianas".