AMÉRICA LATINA

 

El caso Jon Sobrino

Después de la Notificación de la Congregación para la Doctrina de la Fe sobre "diversas proposiciones erróneas y peligrosas" contenidas en dos libros del teólogo Jon Sobrino, han habido distintas y múltiples reacciones a nivel eclesial.

 

El p. Jon Sobrino es uno de los más conocidos teólogos de la Teología de la Liberación, es un jesuita español residente en El Salvador desde 1957. Fue uno de los fundadores de la Universidad Centroamericana (UCA) de El Salvador y pudo salvarse de la matanza de sus compañeros (entre ellos el p. Ignacio Ellacuría, etc.) en 1989 por estar de viaje fuera del país. Fue amigo y confidente del obispo Oscar Romero, al que le preparó inclusive en alguna oportunidad homilías y discursos. Ha escrito numerosos libros y ha recibido más de diez doctorados "honoris causa".

La Notificación del Vaticano fue hecha pública el 14 de marzo, refiriéndose a algunas proposiciones de tan solo dos libros ("Jesucristo liberador" de 1991 y "La fe en Jesucristo" de 1999) y sin ninguna sanción. El jesuita p. Federico Lombardi, director de la Sala de Prensa del Vaticano, aclaró justamente que "no hay una condena o sanción explícita para con la persona de Sobrino" sino una advertencia de que "algunas afirmaciones suyas no corresponden al pensamiento y a la doctrina de la Iglesia".

El análisis de los dos libros por parte del Vaticano había empezado en el año 2004 y ya se había enviado al autor un elenco de proposiciones "erróneas y peligrosas" para rectificar. Las respuestas del autor no resultaron satisfactorias. Su error fundamental sería subrayar en exceso la humanidad de Cristo en detrimento de su divinidad. La Notificación valora por otra parte la preocupación de Sobrino "por la situación de los pobres y oprimidos, especialmente en América Latina", preocupación que "involucra sin duda a la Iglesia entera". Anteriormente, a fines del año pasado, Sobrino había escrito una carta al superior general de los jesuitas, el p. Hans Kolvembach, donde explicaba por qué no iba a acatar la decisión del Vaticano. Según él, un buen número de importantes teólogos que han leído esos libros, no han encontrado error teológico alguno (cita por ejemplo al p. Bernard Sesboué). Cuenta cómo el hostigamiento hacia su persona viene de lejos y de varias partes. Recuerda cómo en estas últimas décadas han sido reprimidos por sus ideas cientos de valiosos teólogos y pastores y denuncia el clima hostil que hay en el Vaticano hacia la Teología de la Liberación. Termina diciendo: "No me siento representado en absoluto en el juicio global de la Notificación".

El caso Sobrino ha suscitado sobre todo en América Latina, una ola de reacciones por parte de teólogos y personalidades de la Iglesia. No se han cuestionado las afirmaciones teológicas del documento vaticano, sino más bien se ha lamentado el hecho de que antes de Aparecida se haya querido derribar un símbolo de la teología latinoamericana. El Centro de Estudios "Cristianismo y Justicia" de los jesuitas de Madrid ha declarado: "Lamentaríamos mucho que este documento fuera un argumento para dar a la Conferencia de Aparecida una orientación contraria a la tradición de las precedentes Asambleas". El teólogo José M. Castillo también se queja de que la imagen pública de Sobrino, haya sido puesta en la picota ya que ahora para mucha gente "este sambenito ya no hay quien se lo quite de encima" y recuerda lo que tuvieron que sufrir teólogos eminentes como el p. Congar y el p. Haring.

Otros teólogos han invitado a Sobrino a aclarar y reformular sus ideas, como lo hizo en parte Gustavo Gutiérrez, en su trabajo "La koinonía eclesial".