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La salvación que Cristo ofrece a todos
Origen de la carta Esta Iglesia de Roma había sido
fundada por otros apóstoles y en ella convivían cristianos de origen
judío y cristianos de origen griego y romano. Había problemas: no se
entendían entre ellos y había mucho
malestar. Los
cristianos de origen judío eran minoría en la comunidad, puesto
que algunos de ellos habían emigrado por un decreto del Emperador
Claudio, que había expulsado a los judíos de Roma. El libro de los
Hechos de los Apóstoles nos lo dice, pero no menciona el motivo que
tuvo el emperador (He 18,2). El motivo nos lo cuenta Tácito, el
historiador romano: Claudio se vio obligado a expulsar a los judíos
porque se habían producido en la ciudad varias reyertas y peleas en las
que los judíos se peleaban entre ellos mismos “a causa de un tal
Cresto”. Los historiadores piensan que la pelea era a causa de Cristo,
pero que como Tácito no entendía bien el nombre dijo Cresto en lugar
de Cristo. La pelea era entre los judíos cristianos y los judíos no
cristianos, y eran discusiones religiosas sobre la condición de
Salvador de Jesús. Pablo conocía la situación de Por si esto fuera poco, en la
comunidad de Roma había división, pues los judíos cristianos alegaban
que el hecho de ser israelitas e hijos de Abraham, los ponía en ventaja
respecto a los hermanos que no eran israelitas. Ellos afirmaban que la
circuncisión y las prácticas piadosas previstas por Carta para llamar a la paz Era un choque cultural, choque que
Pablo había experimentado en su propia persona. Él era judío y había
visto con gran dolor, cómo su Pueblo rechazaba a Jesús y su mensaje, y
veía también con dolor cómo judíos que se decían cristianos querían
imponer la cultura judía y los usos y costumbres de su Pueblo como si
fueran parte importante de la fe cristiana.
Por eso, a través de Febe la diaconisa, les envía esta carta en la
cual expone sus ideas sobre el tema buscando traer paz a esa comunidad
(Rom 16,1-2). Para algunos este
llamar diaconisa a Febe indicaría un ministerio ordenado (el de diácono)
conferido a una mujer. Pero no hay claridad en el tema puesto que el término
diaconisa (servidora) podría indicar
un tipo de ministerio distinto al de los actuales diáconos. El mensaje de Pablo Pablo habla de la situación de los
hombres, tanto de los gentiles, como de los judíos. En ambos
casos dice que pesa la condenación de Dios sobre ellos, puesto que ni
un grupo ni otro pueden alcanzar la salvación por sus obras, ya que éstas
son injustas y malas. Por un lado, dice el apóstol, los
gentiles tenían la posibilidad de conocer a Dios pero la
desaprovecharon, tenían la
posibilidad de descubrir su bondad y amor por las obras de la creación,
pero su pretendida sabiduría les hizo caer en la necedad, en la idolatría
y las costumbres licenciosas propias de
la sociedad grecorromana de la época (Rom 1,18-31). Pero los
judíos tampoco
tienen disculpa, puesto que a pesar de tener Lo que nos salva no son nuestros
buenos propósitos ni las obras de justicia que podamos realizar
sino la fe en el amor y el perdón que
Dios nos ofrece en Cristo Jesús. Pablo compara en el capítulo Pero esto no significa que haya que
seguir pecando porque total Dios nos salva. Ni una cosa ni la otra. Hay
que hacer un esfuerzo para vivir en el
amor de Cristo y abandonar la vida de pecado, para que el
pecado no vuelva a dominar
en nosotros (Cap 6). San Pablo consuela a los cristianos y les dice que
la salvación abarca a todo lo creado, y no sólo a las personas; es la
creación entera, el universo entero que será renovado por la redención
de Cristo (Caps. 7 y 8). Pablo se conduele y se lamenta de la situación
de Israel, su Pueblo, y expresa su deseo de que alcancen el conocimiento
de la verdad.
Eduardo Ojeda |
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