Fanny Wong chen:

Una mujer sin límites

Fanny es panameña, contadora y coordinadora latinoamericana de la Fraternidad Cristiana de Personas Enfermas y con Discapacidad, tiene 52 años. Tiene un programa en la televisión panameña FETV, llamado "Contigo", que es una nueva forma de orientar y exponer los problemas de las minorías. Estuvo en Montevideo para participar como coordinadora del Congreso Internacional de Trabajo, Salud y Tecnología, que se llevó a cabo en la Intendencia Municipal de Montevideo los días 11 y 12 de setiembre.

La poliomielitis irrumpió en la vida de Fanny Wong Chen a los cinco años de edad y allí se inició la historia de su discapacidad. Las muletas fueron sus compañeras durante su infancia y juventud. A partir de los 30 años se vio obligada a cambiar las muletas por una silla de ruedas y desde hace ocho años necesita cargar con un tanque de oxígeno.

A finales de la década de los 70, estudiaba en la Universidad Santa María La Antigua (USMA) de noche y trabajaba en la empresa de su familia (agencia de viajes) de día. Fue en ese tiempo que afloró en ella, por primera vez, la rebeldía con causa. En la Universidad no había estacionamientos para discapacitados; lograr uno para ella y para los estudiantes con discapacidad, fue su primera conquista en la lucha por la equiparación de oportunidades y derechos de los discapacitados. La Universidad terminó adecuando baños y mesas en la biblioteca para personas con discapacidad.

Cuenta que el día que recibió su diploma como Contadora Pública Autorizada con la distinción "magna cum laude", el 13 de febrero de 1981, fue el que marcó su decisión de dedicar su vida a luchar porque otras personas como ella tuvieran acceso a sentir la alegría y satisfacción que sintió al graduarse en la Universidad.

Hoy Fanny es una persona conocida en la sociedad panameña e incluso internacionalmente por los diferentes roles que ha desempeñado, pero que se unifican en un mismo propósito: lograr la igualdad de oportunidades para las personas discapacitadas.

Trabajó en Uruguay por 10 años: de 1987 a 1997 en un programa de granjas para discapacitados, fue coordinadora de la comisión de reglamentación de la Ley 42 sobre equiparación de oportunidades para las personas con disca-pacidad; luego fue miembro del Comité Técnico Asesor sobre Barreras Arquitectónicas.

En la comunidad católica es muy conocida por ser la coordinadora del Continente Americano de la FRATER desde el año 2000.

Por su acción perseverante ha recibido ocho reconocimientos: siete nacionales y un premio honorífico en España, por el Instituto de Migraciones y Servicios Sociales.

La Asociación China de Mujeres Ejecutivas y de Negocios la han galardonado como "Mujer destacada del año", en 2001 y 2003.

En 2004, el Despacho de la Primera Dama le confirió un reconocimiento público por promover la equiparación de oportunidades.

Ella no apela a la lástima, porque considera que no es el medio que debe mover a un ser humano a ayudar a otro; en cambio, opina que lo que debe existir es un sentido de compromiso hacia una sociedad inclusiva.

En el año 2006, rompió prejuicios en la televisión panameña al salir al aire con tanque de oxígeno y tubos en su cara como una de las presentadoras del programa "Asunto de Todos" por eso se le llama "la señora del tubito". A ella le tocó abordar el tema de las poblaciones vulnerables: campesinos, indígenas, mujeres, adolescentes, niños y discapacitados. Cuenta que fue idea suya incursionar en la TV: "Yo daba bastantes talleres de orientación y educación para personas con discapacidad y sus familias en Chiriquí, en Colón, en todos lados y ése es un trabajo bien cansador. Entonces en 2005 me acerqué al canal FETV y les propuse un programa de orientación y educación a la comunidad sobre personas con discapacidad, en la que quería presentar a través de personas exitosas, temas de discapacidad. Y como la Junta Directiva del canal tiene una visión integral, me dieron una franja en el programa de televisión educativo ‘Asunto de Todos’".

A partir de este año tiene su propio programa, llamado "Contigo", en el que sigue abordando los problemas que aquejan a la población más marginada del país; tiene mucha audiencia especialmente en el interior del país. Mucha gente le dice que le gusta el programa porque le inspira positivismo y ganas de vivir. Es que lo hace con mucha dedicación y cariño.

Nos confirma que el mayor temor de los padres de personas con discapacidad es morirse y dejar solos a sus hijos. Dice que su mamá piensa que ya se puede morir tranquila porque su hija es muy independiente.

Cree que sus experiencias de vida pueden ayudar a otras personas para superar las adversidades que puedan enfrentar. Dice que si uno está vivo es porque tiene un fin en este mundo, que hay que vivir la vida como un desafío en donde siempre hay solución, para ello hay que tener fe, esperanza, amor y solidaridad, porque eso es lo que a ella le ha hecho salir adelante junto con la fe en Dios, el dueño de nuestras vidas.

Fanny piensa que para cerrar la brecha entre ricos y pobres, la calidad de la educación es fundamental, y que ésta debe ser accesible a todos los jóvenes, sin importar su posición social ni su capacidad intelectual, o sus limitaciones físicas. Dice que la educación debe ser política de Estado y no de gobierno y que debe haber equiparación de oportunidades para todos.

Fanny se confiesa una mujer feliz porque le regocija ser fuente de inspiración para otras personas. Afirma que para ella su fortaleza fue su familia, en especial sus padres, quienes siempre quisieron que ella tuviera las mismas oportunidades que sus otros cinco hermanos.

En su corta estadía en Montevideo, se reunió con los integrantes de la FRATER y los colaboradores, moviéndolos a la responsabilidad en su tarea de multiplicarse, atrayendo a otros discapacitados a esta institución que les ayuda a vivir plenamente su condición, luchando por generar mejores condiciones de vida, de trabajo y de bienestar para todos.

Gloria Aguerreberry