AMÉRICA LATINA

 

 

Resurge la Pastoral Indígena

 

En el documento de Aparecida hay claros avances en la conciencia de la importancia de una teología y pastoral indígena y párrafos interesantes sobre la realidad de los pueblos afroamericanos. En Argentina acaba de ser beatificado el primer indio mapuche, Ceferino Namun-curá. Según el sacerdote y teólogo indígena mexicano Eleazar López, en una entrevista a una revista católica española, "la Iglesia ha incorporado al indígena como persona pero no acaba de hacer lo mismo con su cultura". Antes de 1950 la presencia de la Iglesia en este mundo era muy reducida. En la década del sesenta empezó el acercamiento a los indígenas, pero sólo en su condición de pobres ("los más pobres entre los pobres", según Puebla) que necesitaban ser protegidos y defendidos. A partir de los setenta se descubre que el indígena no sólo es pobre sino de una cultura diferente y que precisa por lo tanto algo más que una pastoral asistencial. Se empezó a hablar de pastoral "indigenista" como una forma de incorporar al indígena a la sociedad y a la Iglesia. Y se descubrió que el mundo indígena no tenía una cultura atrasada que había que modernizar, sino que tenía una voz propia, una palabra original que decir. A partir del 80 se habla de "protagonismo", de sus valores, de su resurgimiento como actores con personalidad propia. Últimamente la ONU, tras 20 años de negociación, aprobó la Declaración de los Derechos de los Pueblos Indígenas para 5.000 comunidades y 370 millones de personas en el mundo. En este contexto, afirma el p. Eleazar López, "se engancha nuestra teología que afirma que también los indígenas conocen a Dios y lo expresan en sus formas peculiares". A nivel de pastoral se han abierto a ellos las puertas de los ministerios (catequistas, responsables de la Palabra de Dios) y de los lugares de decisión. Sigue diciendo el p. Eleazar: "Ahora hay diáconos, sacerdotes, religiosos, y obispos indígenas, pero eso no implica que se haya incorporado la riqueza cultural y simbólica de nuestros pueblos. Éste es uno de los puntos más difíciles y que nos obliga a repensar nuestra experiencia de Dios a la luz de nuestra doble pertenencia. Lo que buscamos es que no sólo haya ministros indígenas sino expresiones indígenas de la Fe. Una Iglesia autóctona no es una Iglesia autónoma. En Aparecida se logró asumir la perspectiva indígena. Si por decisiones mal tomadas, la Iglesia rompe con el mundo indígena (que con el afro es el más religioso), perdería un apoyo extraordinario frente a un mundo que se seculariza y que prescinde de Dios".

 

PRESENTAN LIBRO SOBRE MAURICIO SILVA

El 6 de noviembre se presentó en la Junta Departamental de Montevideo, el libro "Gritar el Evangelio con la vida". Mauricio Silva, barrendero.

Este libro sobre la vida y la historia de la desaparición en Buenos Aires del hnito. de Jesús Mauricio Silva fue editado por la Dirección General de Cultos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, a instancias de su Directora la Sra. Alicia Inés Vázquez. Ella misma lo presentó en Montevideo. La presencia del hnito. Jesús Silva, hermano de Mauricio, fue muy impactante para los presentes.

En una proyección se presentó la vida de Mauricio Silva: su familia, su vocación, su opción por los pobres, los excluidos, sus estudios, su vida en la Patagonia, la ordenación sacerdotal en la Congregación de Don Bosco, su ministerio en Montevideo, su encuentro con los hnitos. del Evangelio, lo que significó pasar a vivir según la espiritualidad del beato Carlos de Foucauld. Luego se fueron dando testimonios; especialmente se escuchó a su hermano Jesús Silva, que vive en Caracas (Venezuela); casi cada año está por estas latitudes para seguir en la causa de la búsqueda de la verdad sobre lo que pasó con Mauricio, el barrendero de la calle Malabia y con las atrocidades cometidas en esos tiempos duros para el Cono Sur. La presencia de Luisa Cuesta, de la Asociación de Madres y Familiares de Desaparecidos, fue la expresión de la adhesión de Familiares a este acto que pretende recuperar la memoria de un sacerdote que sirvió en Montevideo en los tiempos de su ministerio salesiano en varias parroquias, donde aún hoy hay muchos que le recuerdan como una persona excepcional, humilde y comprometida. El libro es un texto atrapante, muy minucioso en el relato de los acontecimientos, con muchas fotos que lo ilustran.