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2. Los Concilios y los Padres de la Iglesia
A. Acontecimientos 1. Concilios Ecuménicos Ambrosio y Teodosio - Los Sínodos (asambleas) constituían una institución necesaria dentro de la Iglesia y su proliferación respondía a las cadenas de herejías que se sucedieron una tras otra desde el año 300 hasta el 600 d.C.. La institución conciliar era conocida en la Iglesia primitiva pero adquirió importancia verdaderamente universal luego de Constantino. Los Concilios más importantes fueron los llamados Ecuménicos: Nicea (325), Constantinopla (381), Éfeso (431), Calcedonia (451), 2º de Constantinopla (553) y 3º de Constantinopla (680-681). En ellos se debatían las principales controversias sobre los temas de la Trinidad (un solo Dios que se manifiesta en tres personas), de Cristo (humanidad y divinidad de Jesucristo), de la Salvación, de la Gracia y de la Libertad. No fueron meras controversias teológicas, la población entera participaba apasionadamente de ellos. Por medio de los Concilios, los principios fundamentales de la fe quedaron nuevamente fijados en una terminología cuidadosamente elegida que no dejará lugar a interpretaciones ambiguas.
2. Los Padres de la Iglesia - El reconocimiento público y oficial del Cristianismo favoreció el florecimiento de la literatura cristiana. Sus autores, llamados Padres de la Iglesia, se consideraron a sí mismos como defensores de la Iglesia. Dominaron el campo aquellos temas que ocasionabanpreocupaciones a los fieles. Junto a la polémica hacia fuera y frente a los herejes, el tratado teológico adquirió una importancia sin par. La interpretación de la Biblia, muchas veces en forma de homilías, ocupó un lugar central, al permanecer estrechamente ligada a la liturgia. Al formular como dogmas contenidos de fe frente a la herejía, la demostración mediante textos de los padres adquirió fuerza probatoria, llegando a ser casi equiparada con el testimonio de la Biblia. La tradición apostólica (la enseñanza primitiva de los apóstoles) sirvió como criterio para trazar la distinción entre doctrina verdadera y doctrinas heréticas. Las afirmaciones de los Padres de la Iglesia tuvieron mucha importancia en las discusiones de los grandes concilios. - Más desapercibidos pasaron los escritos de las "Madres de la Iglesia" que, sin embargo, dieron un aporte significativo en la vida y espiritualidad de las comunidades cristianas.
3. Los Bárbaros: ¿emigran o invaden? - Los Bárbaros estaban constituidos por pueblos nómadas de diversas razas que habitaban más allá de las fronteras del Imperio: Germanos, Godos, Hunos, Vándalos, etc.. Atraídos por la mayor comodidad y seguridad del Imperio, familias, tribus y hasta naciones enteras solicitaban la admisión y a veces se les concedía (y hasta fueron admitidos como soldados en el ejército romano). Para unos las Invasiones Bárbaras constituyeron hordas salvajes que destruyeron a sangre y fuego la cultura romana; para otros, como Justiniano, estos pueblos con sus culturas propias eran una inyección de sangre joven en el Imperio. De una u otra forma, los "bárbaros" protagonizaron un largo y complicado proceso de desplazamiento y penetración que concluye a mediados del 900. Los cristianos más representativos adoptaron inicialmente una actitud de desprecio frente a ellos. San Jerónimo, san Ambrosio y Prudencio, son los principales representantes de esa actitud. Con los bárbaros, la jerarquía cristiana adquirió influencia social y así fue favorecida la evangelización de estos pueblos. Obligada a retornar a las fuentes de la fe, la Iglesia desarrolló una intensa actividad misionera y perfiló así con mayor nitidez su propia auto-comprensión.
4. El Monacato: - El origen del Monacato fue la práctica de ciertos individuos de ambos sexos, que se consagraban a Dios mediante el voto de castidad y estabilidad: esta opción invitaba a volver a la fidelidad a Dios, único necesario, en una sociedad donde la fe y el Evangelio ya no se vivía en forma auténtica. Sobre la base de esta vida (ascética), tanto de hombres como de mujeres, se edifica lo que se puede llamar la primera etapa de la vida monacal: el Anacoretismo (= vida solitaria, penitente y contemplativa).- Los Monjes son los herederos de los Mártires. Con el tiempo, las autoridades eclesiásticas fueron reglamentando la vida de estas personas, fijando la edad en que podía hacerse el voto, y su sistema de vida.- El siguiente paso consistió en hacer vida por entero en común. Algunos prefirieron seguir viviendo en soledad, lejos del trato humano, en las cercanías de las grandes ciudades primero, luego en cabañas y cuevas en el desierto. San Pacomio fue maestro de un nuevo tipo de vida ascética: el Cenobismo. Hacia el año 350 fundó el primer Cenobio en Egipto. Cada monje vivía por separado en su choza, pero todos dentro de una misma área y llevando vida de comunidad.- San Basilio, es conocido por su Regla monástica en la que se muestra muy paternal y benigno Los Monjes Basilianos se extendieron por todo el Oriente, también en las ciudades, como Alejandría, Antioquía y Constantinopla.- En el norte de Italia san Ambrosio y san Eusebio de Vercelli fundaron sus Monasterios. En Roma, junto a san Jerónimo se dearrolló una vida monástica femenina con santa Marcela y sus compañeras del Aventino. En África, san Agustín fomentó de diversa manera, la vida comunitaria y compuso una Regla. En Francia, san Martín de Tours fue el pionero, mientras que en España el centro más importante del Monaquismo primitivo fue Galicia (la peregrina Egeria provenía de allí). En Irlanda, san Patricio, apóstol de Irlanda, supo inspirar el amor por la vida ascética y monástica. El Patriarca de los monjes de Occidente es san Benito de Nursia (480-543). La Regla Benedictina fue sustituyendo a las demás reglas del Monaquismo Occidental.- La vida monástica tenía por finalidad la perfección espiritual, pero también produjo grandes frutos para la Iglesia y para la humanidad toda: la austeridad de los Monjes produce tanta admiración como el sufrimiento de los Mártires; además ayudaron a la jerarquía eclesial contra las herejías, sobre todo en Oriente. De los monasterios salieron los mejores obispos de la antigüedad; contribuyeron a la instrucción y conversión de los bárbaros y constituyeron el refugio de la cultura y de las ciencias durante los siglos de ignorancia y barbarie del alto Medioevo.
Palabras Claves*Padres de la Iglesia: en la antigüedad cristiana, la palabra "Padre" se aplicaba en un sentido espiritual a los maestros. Este nombre se reserva para designar a un grupo más o menos circunscrito de autores cristianos cuyos escritos fueron decisivos en defensa de la doctrina verdadera. Es importante subrayar la concordancia de varios en algún punto de la doctrina católica para zanjar las controversias.
*Madres de la Iglesia: si bien no es un título oficial, recientemente se han rescatado los escritos de muchas mujeres que en forma más anónima acompañaron la obra de los Padres de la Iglesia. En el ámbito monacal se conocían las "Ammas (Madres) del desierto", equivalente femenino de los "Abbas (Padres) del desierto". Una de las mujeres destacadas por sus escritos es la peregrina Egeria, que viajó desde el año 380 a Palestina, siguiendo las huellas de los lugares bíblicos. Esta Madre de la Iglesia escribió un diario de su viaje a Jerusalén; además del latín, dominaba el griego, porque en griego está esa Biblia que lleva consigo, para vivirla en su vida.
*Regla: es el proyecto que marca la vida personal y comunitaria de los monjes. Basilio, Agustín y Benito fueron famosos por sus reglas, que siguen inspirando la Vida Consagrada de hoy.
Preguntas: 1. La llegada de nuevos pueblos extranjeros a una sociedad, ¿la enriquece o la perjudica?
2. ¿Qué órdenes monásticas conoces hoy?
3. ¿Tiene todavía sentido entregar la vida a Dios como se hace en la Vida Consagrada?
B. Vida en la Fe
*Liturgia
- A partir del s. IV el culto se desarrolló notablemente: aumentaron las celebraciones, se distinguieron las fiestas litúrgicas y se construyeron espléndidas basílicas. Se introdujeron en la liturgia expresiones conformes con los nuevos dogmas que se iban definiendo. Las liturgias orientales introdujeron gran exuberancia en sus ceremonias, mientras que en occidente dentro de la sobriedad introdujeron variedad en los oficios: Mártires, Confesores, Vírgenes, etc.. Lo esencial de la liturgia era en todas las Iglesias lo mismo; pero los usos y oraciones que desde la antigüedad se dejaban a la iniciativa del presidente de la asamblea, se fueron poco a poco uniformizando, dando lugar a las diferentes liturgias. Durante el s. IV se introdujo la costumbre de retrasar el bautismo, incluso entre familias muy cristianas.- En cambio, en el s. V se hizo común bautizar a los niños recién nacidos. Esto supuso la supresión del Catecumenado. Se construyeron espléndidos bautisterios, donde se bautizaba por inmersión. Cuando el bautismo empezó a ser administrado por sacerdotes, la confirmación quedo separada del bautismo. En Occidente este sacramento lo administraba solamente el obispo y en Oriente también los sacerdotes, porque el Crisma consagrado por el obispo el Jueves Santo es considerado "sacramento". Las ceremonias de la misa permanecen sustancialmente las mismas pero con mayor solemnidad y formas más fijas: catecúmenos y penitentes eran despedidos después de la homilía y la misa de los fieles comenzaba con la presentación de las ofrendas. Esta distinción fue desapareciendo poco a poco con el catecumenado y la penitencia pública.- La eucaristía se distribuía bajo las dos especies: de pie, en la mano se recibía la especie del pan y la especie del vino era distribuida por el diácono en un cáliz. En Roma comenzó a introducirse la hostia en la boca de los fieles, desde el papa Agapito (535-536). Esta costumbre se generalizó en Occidente en la Edad Media.- Se suprimió la costumbre de dar la eucaristía a los fieles para llevársela a casa. A los fieles que asistían a Misa pero no comulgaban se les distribuía un pedazo de pan bendito. Este mismo pan bendito se lo enviaban unos obispos a otros como símbolo de su comunión eclesiástica.- En el Orden Sagrado, la oración e imposición de manos del obispo eran las partes esenciales del rito. Las unciones se añadieron en Occidente. Los matrimonios con herejes e infieles estaban prohibidos. La bendición nupcial se celebraba en Occidente dentro de la misa y en Oriente en casas particulares, fuera y/o dentro de la misa.C. Testigos de
los tiempos
*San Agustín Agustín y Mónica Fue uno de los genios más grandes de todos los tiempos, nació en el año 354 en una pequeña ciudad, Tagaste, de África del norte. Su padre era funcionario y continuamente estaba renegando de ese nuevo Cristo que había desplazado a los antiguos dioses romanos. Su madre, Mónica, era una ferviente cristiana y una mujer con una enorme personalidad. Agustín estudió retórica y derecho. Llevó una vida licenciosa durante su juventud y desencadenó el llanto continuo de su madre, que imploraba la conversión de su hijo. En la vida de Agustín penetraron de pronto las grandes interrogantes de la humanidad pero no encontró respuesta en sus estudios. Se unió entonces a los Maniqueos, pero cuando analizó a fondo la doctrina de éstos, quedó muy decepcionado. Continuó su vida licenciosa, hasta que la muerte de un amigo le hace replantear su vida. En el año 382 abandonó Cartago; fue a Roma y luego a Milán, en donde logró una cátedra de enseñanza. Ya no confiaba en los dioses paganos, pero no había encontrado al Dios de los Cristianos. Un día se decidió a escuchar un sermón del obispo de Milán, Ambrosio, de cuya elocuencia había oído maravillas, y quedó fascinado. Comenzó a leer los escritos de los Cristianos, se despidió de la escuela, se hizo bautizar. Regresó en el año 388, después de la muerte de su madre, a África. Allí pasó tres años en un retiro monástico. Comenzó a escribir una obra tras otra. Presentó la doctrina de Cristo en un sistema comprensible, refutó a varios herejes (pelagianos, donatistas y maniqueos). Entre sus escritos se destacan obras magistrales sobre la Gracia y la Libertad. En el año 391 fue ordenado sacerdote, y en el año 396 fue nombrado obispo, cargo que desempeñó hasta su muerte en el año 430. Murió en manos de vándalos durante el sitio de la ciudad de Hipona, cer-ca de Cartago.
*San Benito Nacido en una familia adinerada, comenzó en Roma sus estudios. Se retiró a la soledad de los montes Sabinos y pasó primero una temporada en Subiaco llevando una severa vida eremítica. Desilusionado por las intrigas de la dirección de varias comunidades monásticas que él había reunido a su alrededor, se fue hacia el sur, y hacia el año 529 fundó el Monasterio de Monte Casino. La regla de Benito presentaba la comunidad monástica como "escuela de servicio al Señor"; impone a los monjes la pobreza, la obediencia, la castidad y la estabilidad en el monasterio. El abad se limita a aplicar la "sagrada regla", comenzando por sí mismo. Es a Cristo a quien él y los demás monjes deben servir. En la consigna "ora et labora", se expresa adecuadamente la imagen benedictina del monje. San Benito murió hacia el año 550. Treinta años después, los longobardos destruyeron la fundación de Monte Casino y el Papa acoge en el palacio de Letrán a los monjes dispersos. El siguiente Papa, Gregorio Magno (590-604), era también monje, muy probablemente benedictino, y escribe la vida del santo por primera vez.
en tu Historia de HOY Concilio Vaticano II - Después de los importantes concilios que se consideraron en este número de Umbrales (ver también el de Trento y los que están citados en la Línea del Tiempo), en los últimos 450 años, sólo se celebraron 2 concilios: el Vaticano I y el Vaticano II. En particular el Vaticano II fue, desde su inauguración por voluntad de Juan XXIII, un concilio pastoral. No se dieron nuevos dogmas, sino que se buscó una renovada manera para que la Iglesia se relacionara con el mundo contemporáneo. Hasta el día de hoy, este planteo ayuda a las comunidades cristianas en su búsqueda continua de renovación. Textos cristianos
¡Tarde te amé, hermosura tan antigua y tan nueva, tarde te amé! Tú estabas dentro de mí, y yo fuera, y por fuera te buscaba, y me lanzaba sobre las cosas hermosas por ti creadas. Tú estabas conmigo, y yo no estaba contigo. Me retenían lejos de ti todas las cosas, aunque, si no estuviesen en ti, nada serían. Llamaste y clamaste, y rompiste mi sordera. Brillaste y resplandeciste, y pusiste en fuga mi ceguera. Exhalaste tu perfume, y respiré, y suspiro por ti. Gusté de ti, y siento hambre y sed. Me tocaste, y me abraso en tu paz. San Agustín |
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