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4. Cruzadas y Órdenes mendicantes
A. Acontecimientos 1. El Cisma de Oriente - Mientras la reforma gregoriana llevaba a la Iglesia de Roma a un centralismo jurídico, la de Constantinopla se mantenía ligada a la tradición del primer milenio con una práctica eclesial pluralista entre las Iglesias. La Iglesia de Bizancio se autodefinió "Nueva Roma", fiel (= ortodoxa, en griego) a los primeros siete Concilios y a la Tradición, negando el primado del obispo de Roma.- Hubo un progresivo distanciamiento entre el Imperio de Bizancio (o Constantinopla) y el Imperio de Occidente que se reflejó en el enfrentamiento entre el papa León IX y el patriarca de Constantinopla Miguel Cerulario. Éste en 1054, cerró los lugares de culto latinos de la ciudad y, como resultado, hubo una excomunión recíproca.- Este cisma (= división) se debió a un conjunto de causas que no se dieron puntualmente sólo en aquellos años, sino a lo largo de siglos; el motivo oficial fue la discusión teológica sobre si el Espíritu Santo procede del Padre y del Hijo (tesis católica) o del Padre por el Hijo (tesis ortodoxa); el motivo verdadero fue una praxis siempre más distinta de una Iglesia que la intervención papal e imperial quiso unir bajo la única jurisdicción de Roma; y esto nunca fue aceptado por Constantinopla. El cisma de Oriente ha separado de Roma a las Iglesias Orientales (Grecia, Bulgaria, Rusia, Serbia, Rumania) causando la primera gran ruptura en la Iglesia de Cristo.
2. Las Cruzadas - Sólo cinco años después de la muerte de Mahoma, el fundador arábigo de la religión islámica, sus seguidores conquistaron con las armas la ciudad de Jerusalén (año 637) y continuaron un acelerado proceso de expansión hacia Siria, Egipto y África del Norte, Medio Oriente, Asia Menor y llegaron hasta España, pretendiendo conquistar Europa. El peligro musulmán y la situación de Jerusalén y de la Tierra Santa donde los cristianos eran perseguidos, hizo que en el año 1095, el Papa Urbano II, con el apoyo del emperador de Constantinopla, declarara la Primera Cruzada para liberar a los Lugares Santos.- La motivación inicial era una peregrinación en defensa de la fe, y participar en ellas era obra penitencial, sin embargo, había también motivos económicos y políticos. La primera expedición concluyó en 1099 con la toma militar de Jerusalén.- Fueron ocho las cruzadas cristianas que se prolongaron hasta 1270. Los cruzados nunca lograron el control completo de Tierra Santa y terminaron retirándose de Jerusalén, derrotados por Saladino.- Las cruzadas eran animadas por un sentimiento religioso, que impulsaba a los cruzados a defender el Cristianismo hasta la muerte, que era asimilada al martirio. Sin embargo, aunque pretendían ser defensivas de los derechos cristianos en Tierra Santa, no se pueden negar los excesos y crímenes que en ellas se cometieron. Junto a las nobles motivaciones, se unieron otras de tipo político o económico (Venecia participó para conquistar el camino del comercio hacia Oriente); también los excesos se pueden entender si consideramos que muchos cruzados eran presos que con la cruzada (obra de penitencia) querían recobrar su libertad.
3. Las Órdenes Mendicantes - Las Órdenes Mendicantes no eran Órdenes Monásticas y por lo tanto se consagraron directamente a la acción apostólica; de allí su éxito dentro del pueblo cristiano.- Además de los Franciscanos y de los Dominicos, entre las Órdenes Mendicantes se cuentan también los Carmelitas, los Mercedarios, los Servitas y otros.- Antes habían surgido los movimientos pauperísti-cos con Arnaldo de Brescia, los Valdenses (= de su fundador, Pedro Valdés) que , con buenas intenciones, clamaban del clero la vuelta a la pobreza y el rechazo de todo poder, pero habían caído en herejías, es decir, en desviaciones doctrinales condenadas por la Iglesia. Entre estos herejes, particular significación tuvieron los Cátaros (= los puros), llamados también Albigenses (= de la ciudad de Albí, Francia), a los que el papa Inocencio III trató primero de convencer, pero después les declaró la guerra en una lucha contra Provenza que duró 20 años. De esta guerra nació el tribunal de la Inquisición.- Más allá de la represión, la alternativa evangélica que realmente dio cauce a las aspiraciones del pueblo cristiano y a la reforma de la Iglesia fue implementada por dos grandes santos de la época: Domingo de Guzmán (1170-1221) y Francisco de Asís (1182-1226).Domingo de Guzmán era un sacerdote español de Burgos y viajando a Francia se dio cuenta de los estragos que habían hecho los Cátaros (Albigenses) en el pueblo cristiano. Inició su misión entre ellos y pronto se le unieron otros compañeros (que fueron llamados "dominicos" o "predicadores"). Domingo se entrevistó con Francisco de Asís en Roma y gracias a este encuentro, Domingo introdujo en su Orden la pobreza estricta. - Francisco era hijo de un rico comerciante de Asís y su conversión lo llevó a abrazar una vida penitente y al servicio de los pobres. Con once compañeros fundó una hermandad de Hermanos Menores para los cuales compuso una brevísima Regla. En 1212 fundó una nueva Orden para mujeres con la ayuda de Clara de Asís (Clarisas). - Viajó a Damieta para encontrarse pacíficamente con el Sultán, para lograr la paz. Recibió el don de los estigmas, las cinco llagas de Cristo. Francisco renunció a la dirección de su obra en 1221 porque su ideal de pobreza chocaba con las supuestas exigencias de las nuevas realidades y dejó la Orden en manos del fraile Elías de Cortona. A éste le sucedió Buenaventura, hasta que el movimiento se dividió en dos ramas: los Menores y los Menores Conventuales. Francisco murió casi completamente ciego el 3 de octubre de 1226 cantando el salmo 121.- Las Órdenes de los Franciscanos y los Dominicos surgieron como una respuesta desde la Iglesia a los movimientos contestatarios y heréticos. Quieren ir tan lejos como ellos en materia de pobreza, pero se distinguen de esos movimientos por su obediencia a las autoridades de la Iglesia. La novedad esencial de estas Órdenes consiste en su carácter apostólico a través de dos componentes: la predicación itinerante y la pobreza.
Palabras Claves*Primado: es la primacía de algún arzobispo sobre los obispos de una región. El primado del obispo de Roma se refiere a su jurisdicción (= responsabilidad jurídica) sobre todos los obispos católicos. La cuestión del primado romano sigue siendo aún hoy el punto de divergencia central entre católicos y ortodoxos. Las excomuniones recíprocas de 1054 fueron levantadas el 7 de diciembre de 1965 cuando Pablo VI y el patriarca Atenágoras se abrazaron como hermanos.
*Cruzada: la palabra viene de la cruz roja que adornaba los estandartes de los ejércitos y las armaduras de los soldados. Grandes predicadores de las Cruzadas fueron San Bernardo y el monje Pedro el ermitaño. El grito de guerra era: "Deus lo vult" (= Dios lo quiere). Los cruzados gozaban de indulgencia plenaria y si morían el honor del martirio. El Papa se atribuía la jurisdición de los territorios reconquistados a los infieles; a su vez el emperador de Oriente y otros soberanos que participaron en las Cruzadas, consideraban principalmente sus propios intereses.
*Órdenes: son las distintas formas en las que se ha organizado la Vida de los Consagrados en la historia. En la antigüedad predominaban las Órdenes Monásticas, como los benedictinos y los cistercienses. La palabra "monje" viene del latín monacus (= solitario). En 1200 surgieron las Órdenes Mendicantes con los "frailes" del latín frater (= hermano). Desde 1500 en adelante, sobrevinieron las Congregaciones o Institutos Religiosos con finalidades diversificadas.
Preguntas: 1. ¿Qué aspectos de la espiritualidad de los santos Francisco y Domingo te llaman la atención?
2. ¿Cómo se podría evaluar la importancia espiritual de las fuerzas nuevas existentes hoy en la Iglesia?
3. Para ti, ¿cuáles son estas nuevas fuerzas en tu Iglesia local?
B. Vida en la Fe
*La libertad para las "comunas" - La época en la que vivió Francisco de Asís, fue uno de los períodos históricos de mayor transformación socio-política en el centro y en el norte de Italia, que vivía el sueño de la liberación del poder feudal y del dominio del Imperio germánico. Se crearon libres "comunas" (= asociación de ciudadanos en un poblado). El Imperio germánico y el Papado fueron las dos grandes potencias que ejercieron mayor dominio político en las ciudades italianas, a finales del siglo XII y a principios del siglo XIII. Al aumentar la antipatía hacia el Imperio germánico, comienzan a organizarse alzamientos para lograr la independencia comunal. Se continúa asegurando el poder germánico a través del nombramiento de condes y de firma de tratados, obstaculizando el poder del papa Urbano III. - A partir de la caída de Jerusalén en manos de Saladi-no en el año 1187, comienza un período de tregua y una esperanza de reconciliación entre el Imperio y el Papado. - Con el ascenso al poder de Enrique VI, surge nuevamente una gran tensión entre ambos poderes. Siendo Papa Inocencio III el pontificado retoma energía y busca recuperar territorios: se establecen nuevas vías de comunicación a través de cartas a las autoridades laicas para iniciar un diálogo.
C. Testigos de
los tiempos
*Francisco de Asís (1182 - 1226) Francisco nació en Asís, su padre fue un mercader llamado Pedro Bernardone; su madre se llamaba Pica. Antes y después de su conversión se advierte en Francisco la íntima unión que tenía con su ciudad natal: Asís. Francisco se alista en el ejército de Asís, luchando por la independencia comunal. Fueron derrotados y Francisco fue arrestado permaneciendo prisionero en Perusia, durante un año. Al salir de la prisión Francisco se incorporó otra vez al ejército de su ciudad. Se compró una armadura elegante. Por el camino se le presentó un pobre militar y Francisco, conmovido, le regaló todo su lujoso equipo militar. Esa noche, en sueños sintió que le presentaban en cambio de lo que él había obsequiado, unas mejores armaduras para enfrentarse a los enemigos del espíritu. Oyó una voz del cielo que decía: "¿Por qué dedicarse a servir a los poderosos, en vez de servir al Dueño Supremo?" Volvió a su ciudad. Su encuentro con los "hermanos leprosos" no sólo lo regeneró para una vida nueva, sino que también le proporcionó una nueva visión social, profundamente radicada en la fraternidad evangélica. La gente al verlo tan silencioso y meditabundo comentaba que Francisco probablemente estaba enamorado. Él comentaba que se estaba enamorando de la pobreza, de una manera de vivir que fuera lo más parecida posible al modo totalmente pobre como vivió Jesús. Se convenció de que debía vender todos sus bienes y darlos a los pobres. Un día rezando ante un crucifijo en la Iglesia derruida de San Damián, le pareció oír que Cristo le decía: "Francisco, repara mi casa". Él creyó que Jesús le mandaba arreglar las paredes de esa iglesia. Fue a su casa y vendió una buena cantidad de telas del almacén de su padre, para reparar esa construcción. Pedro Bernardone demandó a su hijo Francisco ante el obispo declarando que lo desheredaba y que tenía que devolverle el dinero. Francisco, despojándose de sus vestiduras, las entregó a su padre diciéndole: "Hasta ahora he sido tu hijo. De hoy en adelante podré decir: ‘Padre nuestro que estás en los cielos’ ". En 1205 comenzó su comunidad en un pequeño terreno llamado "La Porciúncula". Se propuso dedicarse al apostolado, siguiendo las enseñanzas de Jesús a sus discípulos. Vivió el mandamiento del amor en la pobreza más extrema. Cuando tenía 12 compañeros se fue a Roma a pedirle al papa Inocencio III que aprobara su comunidad. Clara, una joven de Asís se entusiasmó por esa vida de pobreza y oración que llevaban los seguidores de Francisco. En 1219 sus seguidores llegaron a ser más de 5.000, se emocionaba mucho cuando veía cómo surgían tantas vocaciones por todas partes. Recorría campos y pueblos invitando a la gente a amar más a Jesucristo, repitiendo siempre: "El Amor no es amado". En un retiro de 40 días al Monte Alvernia, tanto pensó en las heridas de Cristo que a él mismo se le formaron las mismas heridas en las manos, los pies y el costado. Era un verdadero poeta, le encantaba recorrer los campos cantando bellas canciones, su saludo era Paz y Bien. A los 44 años sintió que le llegaba la hora de partir a la eternidad. El día 3 de octubre de 1226, acostado en el duro suelo, murió como había vivido: lleno de paz y de amor de Dios. Apenas transcurridos dos años de su muerte, el papa Honorio III lo declaró santo.
en tu Historia de HOY Pobreza Evangélica - Es una actitud de apertura confiada en Dios. Es una condición de la persona sencilla que no es egoísta, no guarda lo poco que tiene para sí, sino que lo ofrece a los demás con las manos abiertas. Permite a quien la vive, responder a la llamada del Reino. ¿Estás encarnando en tu vida esta dimensión evangélica?Textos cristianos
Esta oración de San Francisco es conocida como: "Cántico de las Criaturas", o "Himno de la Hermana Muerte". Fue escrita en romance umbro y se lo considera el primer poema en la lengua italiana y el más bello trozo de poesía religiosa, después de los Evangelios. Posiblemente la escribió en el otoño de 1225, en San Damián.
Altísimo y omnipotente buen Señor, tuyas son las alabanzas, la gloria y el honor y toda bendición. A ti sólo, Altísimo, te convienen y ningún hombre es digno de nombrarte.
Alabado seas, mi Señor, en todas tus criaturas, especialmente en el señor hermano sol, por quien nos das el día y nos iluminas. Y es bello y radiante con gran esplendor; de ti, Altísimo, lleva significación.
Alabado seas, mi Señor, por el hermano viento y por el aire y la nube y el cielo sereno y todo tiempo, por todos ellos a tus criaturas das sustento.
Alabado seas, mi Señor, por el hermano fuego, por el cual iluminas la noche, y es bello y alegre y vigoroso y fuerte.
Alabado seas, mi Señor, por la hermana nuestra madre tierra, la cual nos sostiene y gobierna y produce diversos frutos con coloridas flores y hierbas.
Alabado seas, mi Señor, por aquellos que perdonan por tu amor, y sufren enfermedad y tribulación; bienaventurados los que las sufran en paz, porque de ti, Altísimo, coronados serán.
Alabado seas, mi Señor, por nuestra hermana muerte corporal, de la cual ningún hombre viviente puede escapar. ¡Ay de aquellos que mueran en pecado mortal! Bienaventurados a los que encontrará en tu santísima voluntad porque la muerte segunda no les hará mal. Alaben y bendigan a mi Señor y denle gracias y sírvanle con gran humildad.
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