5. La crisis del papado

 

 

A. Acontecimientos

1. Bonifacio VIII, el papa rey

- A pesar de que en la Iglesia se estaba difundiendo, más allá de una amplia contestación espiritualista contra el poder y la corrupción de los eclesiásticos (con los cátaros, valdenses, etc.), una alternativa realmente evangélica representada por Francisco de Asís y Domingo de Guzmán, el papado seguía consolidando su poder temporal. Inocencio III (1198-1216) asumió por primera vez el título de "Vicario de Cristo" y con ese título también la suprema y absoluta autoridad en la Iglesia e indirectamente en la sociedad. Siendo Cristo "rey de reyes", el Papa también pretendía la plenitud del poder sobre la tierra, ya sea espiritual como temporal. Adentro de la Iglesia, los obispos eran tan solo delegados del Papa o a lo sumo lo sustituían. Su poder lo ejercía de manera indirecta delegando a los soberanos que eran "como la luna respecto al sol".

- Esta teoría teocrática fue llevada a la práctica sobre todo por Bonifacio VIII (1294-1303). En la carta "Unam Santam" de 1302, Bonifacio declara que el Papa dispone de dos espadas (Lc 22,38): una espiritual cuando es usada por la Iglesia y otra temporal cuando es usada en favor de la Iglesia. Esta última está sometida a la primera y el Papa está sometido únicamente a Dios. Fue Bonifacio quien a comienzos de 1300 promulgó el primer Año Santo o Jubileo con la indulgencia plenaria para los peregrinos que acudían a Roma (= romeos). A la pretensión teocrática del Papa se opuso el rey de Francia, Felipe IV "el Hermoso" que buscaba construir un estado nacional, autónomo y soberano.

 

Los papas en el exilio de Aviñón

- Después de la muerte del Papa Bonifacio, Felipe IV logró imponer un pontífice amigo, el francés Clemente V, coronado en Lyon (Francia). Clemente V en 1309 trasladó, por presión del rey, la sede papal de Roma a Aviñón en Provenza (Francia). Felipe IV se había asegurado, presionando sobre Clemente V, que la casi totalidad de los cardenales fueran franceses.

- El hecho más doloroso de esta presión del rey sobre el papa Clemente V fue la injusta acusación y supresión de los Templarios. Felipe el Hermoso quería acabar con los templarios, que constituían algo así como un reino dentro del reino francés. Además, las inmensas riquezas acumuladas por la Orden del Temple, que después del ocaso de las Cruzadas se habían convertido en la entidad bancaria más fuerte de Europa, suscitaron también el apetito real.

- A lo largo de 70 años (de 1309 a 1372), los siete papas y con ellos sus curias se quedaron en Aviñón siendo todos franceses. Pero la Cristiandad pedía que el Papa volviera a Roma. Llamativa es la acción de dos mujeres: Brígida de Suecia que en Roma había fundado una orden religiosa femenina y Catalina de Siena. Esta última, monja terciaria franciscana, fue un milagro viviente de profecía y sabiduría. Ella también deseaba la reforma de la Iglesia. En el año 1376 viajó a Aviñón para convencer al papa Gregorio XI que para el bien de la Iglesia tenía que volver a Roma. Ella daba órdenes a papas, reyes y cardenales siempre en nombre de Cristo con dulzura y vehemencia ("quiero que seáis un verdadero y buen pastor", le escribe al Papa). En 1375 recibe como san Francisco el don extraordinario de las "estígmas", las heridas de Cristo en la cruz. Dos años después, Gregorio XI vuelve definitivamente a Roma el 17 de enero de 1377. En Roma mientras tanto el poder de la ciudad había pasado a manos de las grandes familias de los nobles, todos ellos con sus ejércitos privados y peleándose entre sí.

 

El Cisma (división) de Occidente

- Después de la muerte de Gregorio XI en Roma, el temor de tener otro Papa francés dio origen a la elección de dos papas. La presión del pueblo romano obligó a los cardenales a elegir al arzobispo de Bari (Italia) que tomó el nombre de Urbano VI. Pero a los cardenales franceses no les gustó el nuevo Papa y con el pretexto de que habían sido presionados eligieron a otro que se llamó Clemente VII, el primer antipapa de la historia y que volvió a residir en Aviñón. Los dos papas se excomulgaron recíprocamente y cada a uno a su muerte tuvo su sucesor. Así empezó el llamado "Cisma de Occidente" que duró más de 40 años. La Europa católica se dividió en dos y hasta hubo santos de un bando y de otro: Catalina de Siena con el papa Urbano VI y Vicente Ferreri con Clemente VII.

 

Palabras Claves

*Cisma: es una palabra que viene del idioma griego y significa "división, desgarro". En la historia de la Iglesia significa la ruptura del vínculo con la sede de Roma o con los miembros de la Iglesia unidos al Papa. Los más importantes cismas en la Iglesia son: el "cisma de oriente" consumado en 1054 cuando las Iglesias orientales con su sede principal en Constantinopla (hoy Estambul) se separaron de Roma y se autodefinieron "ortodoxas" (es decir, fieles a las enseñanzas de los primeros concilios); el "cisma de occidente" cuando gobernaron la Iglesia tres papas y el cisma de la Reforma de Lutero. En la actualidad, después del Concilio Vaticano II, se produjo el cisma del obispo Lefebvre y sus seguidores que no aceptan la autoridad del Concilio y del Papa.

 

*Teocracia: desde el año 1000 hasta mediados del 1200 el papado tomó la forma de una monarquía absoluta. El Papa era juez y soberano en la Iglesia, controlaba la enseñanza teniendo las universidades bajo su protección y además, por la reforma gregoriana, reivindicaba el derecho de deponer a los soberanos. Por esa reforma se fue estableciendo una teocracia (= el poder en nombre de Dios) que desarrolló la centralización romana, su poder político y la clericalización de la Iglesia. Esta actitud provocó la reacción del "galicanismo" político, es decir la tendencia, que se originó en Francia (= Gallia, en latín) con Felipe IV, de oposición al Papa; esta tendencia se dio primeramente por motivos políticos y más tarde también por diferencias doctrinales y disciplinares.

 

*Templarios: fue una orden medieval de carácter religioso y militar, nacida en Jerusalén, después de la primera cruzada, en 1118. Fue fundada por nueve caballeros franceses, con Hugo de Payens a la cabeza. En sus inicios su denominación oficial fue Orden de los Pobres Caballeros de Cristo, pero más tarde fueron conocidos como Caballeros del Templo de Salomón, denominación surgida tras instalarse en el antiguo templo de Salomón. Fueron suprimidos por injerencias del rey Felipe el Hermoso, por el Concilio de Vienne, en 1312.

Preguntas:

1. Frente al papel tan importante de Catalina, ¿te parece que la mujer tenga hoy el lugar que le corresponde en la Iglesia?

 

2. ¿Cómo podemos valorar hoy la celebración de un verdadero Jubileo, para la comunidad cristiana?

 

3. ¿Se pueden encontrar algunos aspectos positivos en los cismas?

 

4. ¿Qué significado tuvo la renuncia de Celestino V?

 

B. Vida en la Fe

 

La Iglesia y las Universidades

- La cultura a lo largo de toda la Edad Media se desarrolló a la sombra de la Iglesia, primeramente en los monasterios y luego en las Universidades. El Concilio Lateranense III en 1179 ordenaba la creación de una escuela primaria al lado de cada obispado y, más adelante con Gregorio IX, de cada parroquia. Las primeras escuelas superiores en la ciudad fueron promovidas por los obispos. El término "Universidad" en un comienzo significaba "asociación" de docentes y alumnos y más tarde denominó a los ambientes de enseñanza y la zona donde vivían los estudiantes. En el siglo XIII hay un florecimiento de universidades que nacen con el patrocinio de la Iglesia; en las universidades el puesto central lo conservaba el estudio de la teología. En este siglo se destacan las grandes figuras de san Buenaventura y santo Tomás de Aquino, que murieron ambos en 1274. Es también el siglo de Dante Alighieri, con su Divina Comedia, y de las grandes catedrales góticas (Notre-Dame, Chartres, Colonia, Orvieto...).

- También los primeros "hospitales" (donde se "hospeda" a los más pobres) nacieron en el ámbito de la Iglesia para asistir a los enfermos. A menudo surgían al lado de los templos. Guido de Montpellier fundó la Orden Hospitalaria del Espíritu Santo, que en 1200 ya disponía de 800 hospitales en Francia, España, Alemania, etc.. San Luis IX, a mitad de ese siglo, creó un hospital en París para 300 ciegos, que subsiste todavía hoy.

 

C. Testigos de los tiempos

 

*Santa Catalina

Catalina Benincasa nace en Siena (Italia), en 1347, hija de Jacopo Benincasa y Lapa Piacenti, penúltima de 25 hermanos. A los diecisiete años se incorpora a la Orden Dominica. Toma conciencia de que la contemplación en soledad es estéril si no se abre a Dios y al prójimo. Cristo crucificado la impulsa al amor a los pobres y enfermos. Así sirve con amor y constancia a dos mujeres, una leprosa y otra apestada que, en lugar de agradecerle, se dedican a difamarla.

Crea un grupo de reflexión: "la bella brigata", compuesto por amigos, laicos y hermanos predicadores. Entre ellos hay notables, pintores, nobles. En el grupo se confrontan las grandes tendencias de la época con el Evangelio de Jesucristo y se especifican compromisos; porque, según Catalina, "el hombre no vive de flores, sino de frutos".

Escribe al papa Gregorio XI, a eclesiásticos, religiosos, religiosas, y a muchos laicos, entre ellos al rey de Francia y a la reina de Nápoles. Autora de importantes obras de espiritualidad, entre ellas el "Diálogo", las "Oraciones" y las "Cartas".

Su tiempo se caracteriza por convulsiones políticas, pero Catalina une a su contemplación en el mundo, una gran destreza para las negociaciones y un talento de estadista.

En 1376, a sus 29 años, los florentinos la nombran embajadora ante el Papa, y por eso emprende viaje a Aviñón. Se entrevista con Gregorio XI y consigue la reconciliación de la República de Florencia con el Papa. En seguida intenta persuadir al Papa para que retorne a Roma. Lo logra meses después, cuando Gregorio XI, en enero de 1377, entra en Roma.

Catalina muere en Roma el 29 de abril de 1380, a la edad de treinta y tres años. Allí había ido para apoyar al nuevo papa Urbano VI. Fue declarada santa en 1461, y en 1970 fue declarada Doctora de la Iglesia por Pablo VI.

 

*La renuncia de Celestino V

 

La historia de los antipapas surgió muchas veces de la presión de grandes familias romanas y de poderosos que sólo buscaban más poder, honor y riquezas. Pero no todo era corrupción.

No todos los Papas estaban involucrados en la búsqueda de poder. Ya antes que Urbano VII, otro Papa había renunciado: el monje Pietro Angeleri vivía en una gruta de la montaña de la Maiella (Italia). El 16 de julio de 1294 los cardenales, reunidos en cónclave para elegir al Papa, después de dos años en los que no habían acordado un nombre, fueron a verle a su ermita y lo eligieron Papa. El monje obedeció, tomó el nombre de Celestino V y fue a la coronación arriba de un burro, como había hecho Jesús cuando entró en Jerusalén. Durante cinco meses el humilde monje vivió rodeado de intrigas, arribismos, intereses políticos, hasta que renunció. Reunió a los cardenales, estableció el derecho de abdicación y presentó la renuncia; se desvistió de las vestiduras papales, retomó su hábito de monje y se sentó a un costado.

Hubiese deseado volver a su ermita, pero el Papa que le sucedió, Bonifacio VIII, lo hizo confinar en un castillo, por miedo de que otros se aprovecharan de él, en contra de la Iglesia. Fue declarado santo en 1313.

El papa Pablo VI, en 1966, le rindió homenaje al visitar el castillo de Fumone, en el que transcurrió sus últimos días.

 

en tu Historia de HOY

La libertad religiosa:
declaración del Vaticano II
(Dignitatis Humanae, n. 2)

"La persona humana tiene derecho a la libertad religiosa. Esta libertad consiste en que todos los hombres han de estar inmunes de coacción, tanto por parte de individuos como de grupos sociales y de cualquier potestad humana, y esto de tal manera que, en materia religiosa, ni se obligue a nadie a obrar contra su conciencia, ni se le impida que actúe conforme a ella en privado y en público, sólo o asociado con otros, dentro de los límites debidos".

Textos cristianos

 

Catalina de Siena dictó varias cartas a su secretario para el papa Gregorio XI, que se encontraba en Aviñón (Francia). Esta carta fue la última antes de la salida del Papa para Roma, la que se realizó el 13 de setiembre de 1376. Recién el 17 de enero del año siguiente, el Papa entró en Roma alojándose no ya en el palacio Laterano sino en el Vaticano.

 

"Yo, Catalina, indigna hija vuestra, sierva y esclava de los siervos de Jesucristo. Le escribo con el deseo de verlo a Usted hombre viril, sin ningún temor y aprendiendo de Jesús... Mire al Cordero inmolado y a su sangre derramada; quiero que sea un buen pastor dispuesto a dar la vida por las ovejas. Ánimo, Padre mío...yo le digo de parte de Jesús crucificado que viaje hacia Roma lo más pronto; en lo posible antes de septiembre... No tenga miedo a nada. No venga con mucho cortejo y pompa, sino con la cruz en la mano como un cordero manso. Sólo haciendo así, cumplirá con la voluntad de Dios. Venga Padre, venga y permanezca siempre en el santo y dulce amor de Dios. Perdóneme Padre. Humildemente le pido su bendición. Catalina".

 

***

 

Catalina escribió también, con palabras muy fuertes, a tres cardenales italianos que se habían unido a los cardenales franceses para consagrar a un antipapa:

 

"En nombre de Jesús crucificado les escribo a ustedes con el deseo de que vuelvan a la luz y salgan de las tinieblas y de la ceguera en la que han caído... Ustedes no son flores que perfuman sino paja maloliente que apesta a todo el mundo. No son luz sobre el candelero sino debajo de la mesa de su propia soberbia. De ángeles en la tierra para proteger a la Iglesia, han ustedes elegido el oficio del demonio... Ahora van diciendo que por miedo han elegido al papa Urbano, lo cual es mentira... Ahora, y ustedes con ellos, los demonios encarnados, han elegido a un antipapa. Si no vuelven a la obediencia con verdadera humildad, el juicio de Dios caerá sobre ustedes. Aunque les parezcan duras mis palabras por ser punzantes, es el deseo de la salvación de ustedes el que me ha hecho escribir... Me llena de amargura el ver cómo los que deberían ser pastores se han vuelto ladrones que roban el honor que sólo se debe a Dios y devoran a las ovejas como lobos... Les ruego por amor de aquella preciosa sangre de Jesús esparcida con tanto ardor para ustedes, que den alivio a mi alma que tan solo busca su salvación. Catalina".