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URUGUAY
La Fiesta del 11 de febrero En estos tiempos de secularización no han desaparecido las preguntas sobre el sentido de la vida o las aspiraciones espirituales. En este contexto, hay que mirar con particular atención al fenómeno de la religiosidad popular, que se aprecia en las manifestaciones masivas de la fe, y en particular, en el Santuario Nacional de La Gruta de Lourdes, en Montevideo (ver también págs. 26-28).
A l cumplirse los 150 años de las apariciones de la Virgen María en Lourdes (Francia) a santa Bernardita y con el lema "Redescubrir el Evangelio", el Santuario Nacional de La Gruta recibió una numerosa concurrencia de peregrinos venidos no sólo de la capital, sino también del interior y del exterior. Durante toda la jornada fue notable y permanente la llegada de fieles, que con devoción participaron en las distintas celebraciones que hubo a lo largo del día, tanto en las Eucaristías, como también en el sacramento de la Reconciliación; en las Bendiciones de personas y objetos religiosos, y en el rezo del santo Rosario. Las celebraciones contaron con la presencia de un gran número de sacerdotes que estuvieron disponibles para atender a los peregrinos.Por la mañana estuvo presente el obispo de Minas, Francisco Barbosa, que presidió la Eucaristía de las diez, acompañado de sacerdotes de su presbiterio. Por la tarde, la Eucaristía de las diecisiete horas fue presidida por el arzobispo de Montevideo, Nicolás Cotugno, con quien concelebraron varios sacerdotes. En esta misa se oró por todos los enfermos, y a los presentes se les impartió una bendición especial. Muchos peregrinos concurrieron especialmente para recibir la indulgencia plenaria que el Papa Benedicto XVI concedió por esta oportunidad. Es de destacar el trabajo de
más de medio centenar de voluntarios, que once tras once, se van
sumando para prestar un generoso y En algunas de las celebraciones se contó con la presencia de varios coros de canto que animaron con el ministerio de la música. Como es habitual, se contó con el aporte de distintos folletos, que se reparten como una pequeña colaboración al servicio de la evangelización y hacen posible que el lema sea una realidad. Sin dudas, María, así como en Caná de Galilea invitó a aquellos sirvientes de las bodas a "hacer lo que Jesús les diga", y hoy a través de ella, podemos "Redescubrir el Evangelio". También durante este once, como ya se ha hecho una tradición, el retiro de las dieciocho horas es un aporte evangelizador, donde tomados de la mano de María, los peregrinos son acompañados a adentrarse en los misterios de la fe, para sentirse cada día más discípulos del Señor. Una bendición providencial fue el hermoso día que acompañó a la peregrinación. Es muy lindo ver matrimonios jóvenes con sus niños en brazos o en cochecitos, acercarse con profunda devoción, así como muchos jóvenes y personas mayores, que en un gran clima de oración se acercan a este Santuario, ubicado en medio de un parque de la periferia montevideana. Las multitudes que acuden a este Santuario (según algunos medios, 80.000 personas) resultan ser un milagro, en un país definido muchas veces como "laicista". Sin embargo, no es el número de visitas, ni las peregrinaciones masivas lo más importante… Es el don de Dios, y el reencuentro con un sentido de vida profundo, que muchos peregrinos experimentan y agradecen.
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