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8. MARCELA y paula (s. IV)
El círculo de las santas mujeres de Roma En el s. IV, en una Roma cristiana, pero en plena decadencia de costumbres, nació un movimiento de mujeres muy original, conocido como el Cenáculo del Aventino. Estudiando la Biblia y llevando una vida comunitaria muy austera, estas mujeres dieron origen a una nueva forma de vida monástica en Occidente. Entre ellas se destacan Marcela del Aventino y Paula de Roma, ambas discípulas y amigas de San Jerónimo. M arcela nació en Roma en el año 347. Pertenecía a una familia noble, muy rica, descendiente de altos cargos del Imperio. Quedó viuda a los 32 años, vivía en un palacio en el Aventino con su hija Asela y con Principia, una recomendada de san Jerónimo. Había hecho de su palacio una especie de círculo de mujeres piadosas: se ayunaba, no se comía nunca carne, se vestía con modestia y se meditaba la Biblia, mientras la servidumbre hacía las faenas de la casa.A los 7 meses de casada, Marcela quedó viuda, y empezó a vestir la austera túnica monástica. En torno a ella se reunían otras damas como Sofronia y Felicias y Marcelina, hermana de Ambrosio, el santo obispo de Milán. El papa Liberio impuso el velo a Marcelina la noche de Navidad del 352. A ella san Ambrosio le dedica el "De virgínibus" ("Sobre la virginidad") que sirvió de lectura espiritual en el Aventino. San Jerónimo, hijo de Dalmacia, que entonces vivía en Roma, dio cohesión a este primer grupo de mujeres estudiosas de la Biblia. Tenía una gran admiración por Marcela que, convirtió su casa en un cenáculo de mujeres piadosas, "deseosas de complacer sólo a Dios". San Jerónimo fortalece el grupo con su palabra y con sus cartas, que son leídas en "clase" de Biblia. En una ciudad como Roma, donde la humildad es vista como ridiculez, Marcela ha conseguido que todo el mundo la admire. De ella Jerónimo dice: "El ardor de Marcela por la Biblia es increíble, ella canta ininterrumpidamente, Señor llevo tus palabras en el fondo del corazón". De hecho, con su discreción, ella moderaba a San Jerónimo, cuando se ponía a hablar mordazmente de las costumbres depravadas de los clérigos romanos. Al final de su vida, Marcela dejó el Aventino, y fundó un monasterio en las afueras de Roma. Cuando los visigodos invadieron Roma en el año 410, el papa Inocencio I salió al encuentro de Alarico y obtuvo la promesa de que las iglesias y las comunidades cristianas serían respetadas. Era tarde. La vanguardia de las tropas invasoras saqueaba ya Roma. Marcela esperó a los bárbaros con valentía a las puertas abiertas de su palacio. Los visigodos, más que a las vírgenes, querían los tesoros que suponían escondidos en el palacio. Marcela suplicó de rodillas que no violentaran a las mujeres de su casa, que ella se ofrecía a cambio de todas las demás. Ultrajada, los godos la dejaron tirada en un arroyo. Murió unos días después. El papa Inocencio I ofició los funerales y proclamó que la virtud y la virginidad habían triunfado en el Aventino gracias al sacrificio martirial de santa Marcela.
Paula Romana Amma Paula nació en el año 347. A los 16 años se casó con Julio Toxoqui (griego), descendiente de Julio César. A pesar de que el padre era pagano, Paula educó cristianamente a sus 5 hijos. Su primera hija, Blesila, después de haber llevado una vida ligera, entró a formar parte del grupo del Aventino. Murió joven a causa de una vida demasiado austera, y por este motivo, y frente a las críticas de toda la ciudad, Marcela tuvo que moderar la disciplina de su cenáculo. Otra hija, Eustoquia, fue "la perla de las hijas de Paula", y muy amada por ella. Tenía una inteligencia privilegiada y un temple de acero. Durante una temporada vivió en el cenáculo de las vírgenes del Aventino. A los 16 años hizo voto de virginidad con el papa Dámaso. San Jerónimo le dedicó la carta 22, que es un tratado sobre la virginidad. Esta carta fue tan mal considerada en Roma que, muerto el papa, llevó a Jerónimo al destierro. Los mismos clérigos que vivían una vida disoluta, acusaban a Jerónimo de inducir con engaño a las matronas romanas, hacia una vida de virginidad. Después de la muerte de su hija Blesila, Paula comenzó un proyecto monástico. Con su otra hija Eustoquia y algunas compañeras, dejaron el Aventino y se fueron hacia Palestina siguiendo a su maestro, Jerónimo. En Roma quedó su segunda hija, Paulina, dedicada a los pobres, al lado de Fabiola, una verdadera apóstol de la caridad que había dado sus bienes a los pobres, y que había fundado el primer "Cotolengo" de la historia, para los más enfermos y marginados de la ciudad. Paula y Eustoquia se pusieron en viaje y se unieron a Jerónimo en Salamina (Chipre), llegando con él a Palestina. Pero antes de instalarse, quisieron ir a Egipto para visitar a los anacoretas: a Macario y los grupos de monjes y monjas Pacomianos. Finalmente, en el 386, Paula construyó los monasterios de Belén. Uno para Jerónimo y sus monjes, en las afueras, y otro para las monjas en el valle, al lado de la Basílica de la Natividad. Después construyó una hospedería para peregrinos. Cuando Fabiola la visitó, la imitó en Roma, ayudada por Pammaquio, viudo de Paulina, la segunda hija de Paula. Ella fundó tres monasterios de monjas. En cada monasterio había un grupo de 50 monjas. Tres Ammas, o Abadesas estaban al frente de las comunidades, todas dirigidas por Paula. Las tres comunidades se reunían para la plegaria en la iglesia, dedicada a Santa Catalina de Alejandría. Los domingos iban a Misa a la Gruta del Nacimiento. Recitaban todo el salterio en un día. Cada salmo era recitado por una virgen que se ponía de pie mientras las otras permanecían sentadas, tal como era costumbre en los monasterios egipcios. Todas se sabían los salmos de memoria. San Jerónimo les enseñaba la Biblia, y Paula dominaba el hebreo, que había aprendido de un judío. Paula murió en el 404, fue sepultada en la cripta de la Iglesia de Belén, al lado de la Gruta. Era el 26 de enero y tenía 56 años. Había pasado 20 en Belén. En sus exequias fueron recitados los salmos en griego, latín y siríaco. A raíz de la muerte de Paula escribe Jerónimo: "Adiós, Paula, ayuda con tus plegarias la vejez del que te ha venerado toda la vida. Tu fe y tus obras te unen a Cristo, y Él te dará todo lo que le pidas. Yo te he levantado un monumento más fuerte que el bronce, que nadie conseguirá destruir". Y el mismo Jerónimo dejó escrito en su epitafio: "Santa y digna madre, primera en la gran Roma, siguió a Cristo en la pobreza, construyendo una casa en la pequeña Belén". Paula la mayor, dejó una gran tradición bíblica, ya que ella corregía los escritos de Jerónimo y pagaba todos los gastos. Por eso Jerónimo quiso que estuviera el nombre de Paula en sus escritos. También Eustaquia dominó el hebreo. San Jerónimo le dirige estos consejos: "que el sueño te encuentre leyendo la Biblia, mientras descansas con la cabeza sobre estas páginas". Al morir Eustaquia, es elegida abadesa Paula la joven (nieta de Paula la mayor), que tiene 15 años. Jerónimo muere en sus manos, cuando ella tenía 20 años. Jerónimo, Paula y Eustaquia fueron sepultados juntos.
Quinto Regazzoni |
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