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El desafío de construir la Paz
L os recientes enfrentamientos entre algunos países de Américase ampararon atrás de algunos pretextos muy variados, como la lucha contra el narcotráfico, contra la guerrilla, contra la violación de la soberanía de países vecinos. Todo esto se complica cuando no se reconoce como legítimo un gobierno elegido por su pueblo, o faltan criterios claros para declarar ilegítimo a un gobierno que no respeta los derechos de las personas y de los pueblos. Frente a este vacío, resulta bastante simple transformar el cuidado de intereses económicos en "lucha contra el terrorismo". La verdad es más clara: se lucha por el petróleo, se lucra con la venta de armas, y se promueven guerras para sostener el mercado. Si hay gresca entre países hermanos, el poderoso siempre se aprovecha. "Si quieres la Paz, trabaja por la justicia", proclamaba Pablo VI. Con este lema, el papa afirmaba que la peor amenaza a la Paz es la fabricación de la pobreza y la desigualdad. Si la brecha entre pobres y ricos se sigue agrandando, todos terminarán por perder, y no habrá ningún "ganador". Mientras tanto, como en un círculo vicioso, siguen acumulándose daños derivados, como la contaminación del medio ambiente y sus efectos, ya que los países que más contaminan son los más ricos, que desprecian y saquean a los más pobres. El principal problema del medio ambiente, según Pedro Casaldáliga, es la pobreza; porque cuando hay desigualdad se derrocha y se genera violencia y guerras. Y cuando hay guerra, como pasa en África por ejemplo, no se cultiva la tierra, se perjudica la educación básica, se afirman anti-valores y se destruye la vida. El problema del hambre en el mundo no es la falta de alimentos, sino que hay gente que acapara los bienes. Tomar conciencia de esta realidad no es tarea sencilla; la razón y la verdad llevan al diálogo, a la tolerancia y al compartir que conduce a la paz. Los pobres podrían unirse, no contra los ricos, sino para defender lo más preciado que tienen, que no es el producto bruto interno, sino sus propios hermanos, sobre todo los más pequeños y débiles. Éste es el camino de la paz indicado por Jesús el Resucitado. Verdad, tolerancia, solidaridad, ecología, paz: son valores que muestran caminos de buena convivencia. Pero, ¿a quién le corresponde educar para llegar a ellos? En varios países se vive la campaña política en vista de las elecciones: ¿No serían estos valores una buena propuesta electoral?
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