BRASIL: CARTA DE CASALDÁLIGA

El obispo Pedro Casaldáliga cumple 80 años, está enfermo de Parkinson y también este año envió a todo sus amigos su acostumbrada carta circular. Empieza diciendo: "Estoy leyendo la biografía de Dietrich Bonhoeffer titulada: ‘Tendríamos que haber gritado’. Él denunciaba la ‘gracia barata’ a la que reducimos muchas veces nuestra fe cristiana. Advertía que ‘quien no haya gritado contra el nazismo no tiene derecho a cantar gregoriano’. Y llegaba en vísperas de su martirio a esta conclusión militante: ‘Hay que parar la rueda (el sistema nazi) bloqueando sus rayos’. Es decir, no basta hoy el asistencialismo para parar la rueda del capitalismo neoliberal. Hay que alejar a la gente del lucro desenfrenado, del armamentismo, de la devastación de la tierra, del fundamentalismo religioso. Jean Ziegler de la FAO afirma que hoy el orden mundial es asesino, puesto que el hambre ya no es fatalidad. La ONU viene alertando que el calentamiento global del planeta avanza más rápido de lo que se pensaba y, a menos que se adopten medidas urgentes, provocará la desaparición del 30% de las especies animales y vegetales, millones de personas se verán privadas de agua, proliferarán las sequías, los incendios, las inundaciones. Uno se pregunta angustiado quién va a adoptar esas medidas urgentes.

Pedro Casaldáliga se refiere después en la carta, a Brasil y denuncia como "el agronegocio y el hidronegocio avanzan sobre el campo concentrando tierra y renta, expulsando a los campesinos y lanzándolos con sus familias a las periferias violentas de las grandes ciudades". Dom Erwin Kräutler, obispo de Xingú y presidente del CIMI afirma que el desarrollo de Amazonia "se torna sinónimo de deforestar, quemar, arrasar, matar". Pero la utopía continua. Como diría Bloch, somos "criaturas esperanzadas" (y esperanzadoras). La esperanza sigue como un manantial permanente; esperamos contra toda esperanza. De la esperanza habla precisamente el Papa en su última encíclica. Lástima -afirma el obispo emérito- que el Papa no cite ni una sola vez al Concilio Vaticano II que nos dio la constitución pastoral: Gaudium et Spes (= Gozo y esperanza). El Concilio Vaticano II, dicho sea de paso, sigue siendo amado pero también acusado, silenciado, considerado como pretérito. Nuestra militancia política de cristianos y nuestra pastoral liberadora deben asumir cada vez más los grandes desafíos que amenazan al planeta. Hoy los desafíos mayores son los derechos humanos básicos, la ecología, el diálogo intercultural e interreligioso, la convivencia plural entre personas y pueblos; estos cuatro paradigmas nos afectan a todos. Los pueblos indígenas han saludado alborozados la Declaración de la ONU sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas que afecta a más de 370 millones de personas en 70 países del mundo. Nuestra Iglesia latinoamericana, en Aparecida, si no fue el Pentecostés que soñábamos, fue una honda experiencia de encuentro entre los obispos y el pueblo. Confirmó los trazos más liberadores de la evangelización: el seguimiento de Jesús, la Biblia en la vida, la opción por los pobres, el testimonio de los mártires, las comunidades, la misión inculturada, el compromiso político. Casaldáliga se despide finalmente con "un abrazo entrañable en la esperanza subversiva del Evangelio".

 

MÉXICO: ATROPELLOS A EMIGRANTES

La Pastoral de Migraciones de la diócesis de Tehuantepec denunció que diversos cuerpos militares y policiales siguen llevando adelante una política de abusos contra los inmigrantes centroamericanos que llegan al estado de Oaxaca. El p. Alejandro Solalinde, coordinador de dicha Pastoral, señaló que el 16 de febrero un grupo de inmigrantes que atravesaba México con el fin de llegar a Estados Unidos fueron cercados e inmovilizados por la Armada poco después de haber sido asaltados por criminales comunes quedando en condiciones lamentables. "La presión de Estados Unidos sobre el gobierno de México es grande y se está manifestando en estos operativos salvajes. Si esto es fruto de un plan del gobierno, es algo maquiavélico e inhumano", declaró el sacerdote. "Los operativos policiales y militares van de la mano de los asaltantes que operan en la zona. El gobierno no ha respondido a las demandas presentadas contra las bandas de delincuentes que se dedican a secuestrar y extorsionar a los inmigrantes", dijo el sacerdote que ha sido repetidamente amenazado de muerte.

Por su parte, los obispos de Estados Unidos han dicho al gobierno que su ley de inmigración "es hipócrita y no protege los derechos de los trabajadores". El 7 de febrero pasado el presidente de la Comisión de Migraciones de la Conferencia Episcopal, el obispo John Wester, declaró: "La decisión de prohibir a los inmigrantes indo-cumentados la obtención de rebajas en los impuestos, pone de manifiesto la injusticia de nuestro sistema de inmigración. Ellos pagan el sistema de impuestos y ayudan a sostener nuestra economía. En esto se ve la hipocresía de nuestras leyes. Con una mano el gobierno intenta deportar a estos trabajadores y con la otra mantiene firmes los impuestos que ellos pagan al sistema. Esto perpetúa una subclase de trabajadores sin plenos derechos. No podemos aceptar el fruto de su trabajo y al mismo tiempo rechazar proporcionarles la protección de nuestras leyes".

 

BOLIVIA: "LOS SIN VOZ EMPIEZAN A HABLAR"

Según el teólogo de la liberación p. Víctor Codina, jesuita español que desde 1982 vive y trabaja en Bolivia, ya Bolivia no es simplemente el país de la cocaína. "Lo que ha sucedido en Bolivia es en gran parte fruto de la concientización realizada en los últimos 40 años por los sectores de la Iglesia que han hecho la opción por los pobres", afirma. "La Iglesia en un comienzo ha apoyado a Evo Morales porque se movía en la línea del Evangelio. En el camino, sin embargo, se han cometido muchos errores: prepotencia, corrupción, autoritarismo y un cierto tipo de racismo indigenista que es como una revancha que está provocando divisiones y desencuentros en el país. El presidente tuvo al lado también consejeros muy radicales como el ex ministro de Educación, por lo que varios sectores de la Iglesia han tomado distancia". Sobre los cambios en el país, el teólogo afirmó: "Los datos macroeconómicos (y sobre todo la reforma agraria) son positivos, pero los precios se encarecen, sigue la emigración y circula la inflación. Los sectores populares apoyan al gobierno, la clase media está tomando distancia. La minoría rica quiere seguir gozando de sus privilegios (y se ha rebelado a la recuperación por parte del Estado de los recursos naturales del país), pero no creo que pueda haber un país nuevo sin la renuncia a esos privilegios". En cuanto al futuro, concluyó: "Si este proceso fracasara, sería un fracaso para Bolivia. Si esta oportunidad se pierde por culpa de la Iglesia, ésta ya no tendrá una palabra eficaz y creíble por muchos años, como le está pasando ahora en Argentina al episcopado que está pagando el silencio mantenido durante la dictadura. La asamblea de las religiosas y de los religiosos en enero pasado ha tenido como tema: "No ahoguen el Espíritu". En el clero secular prevalece el miedo y el desconcierto". En cuanto al modelo venezolano, el obispo Jesús Juarez, de El Alto, secretario de la Conferencia Episcopal, le ha pedido al gobierno que no instaure una "democracia a la venezolana". Pero Codina afirma: "Yo creo que quizás la democracia bolivariana no sea un modelo, pero la Iglesia Católica, que seguramente no es una institución democrática, tendría que ser más prudente en dar lecciones de democracia. No somos más la voz de los sin voz; éstos han conquistado el derecho de expresarse en primera persona. Y a la Iglesia le duele no seguir siendo la protagonista que siempre ha sido. Todo esto implica un cambio profundo de actitudes". El juicio general, sin embargo, del teólogo sobre la Iglesia es positivo: "Es una Iglesia cercana al pueblo, simple, pobre, hospitalaria, aunque la mayoría de los curas y religiosos (y varios obispos también) sean extranjeros. Hay varios colegios católicos de los que han salido políticos, abogados, hombres de la cultura, etc.. y que sin embargo no han dado ningún aporte para un cambio en el país. Un resultado pastoral importante es la formación de diáconos permanentes aymaras y quechuas, que son campesinos con muchos hijos que saben integrar fe y cultura de una manera natural".