CARTAS DE PABLO A LOS TESALONICENSES

Los primeros escritos del Nuevo Testamento

 

En el año 50, según nos lo cuenta el libro de los Hechos, Pablo llegó con Silas y varios de sus colaboradores a la ciudad griega de Tesalónica. Allí predica la Palabra de Dios e inicialmente tiene éxito. Comienza en la Sinagoga y se encuentra con varios judíos que creen y con algunos griegos "temerosos de Dios" y simpatizantes de la fe de Israel.

Origen de las cartas

Los "temerosos de Dios" eran griegos que creían en el Dios de Israel, pero que no se habían animado a circuncidarse puesto que esta práctica era contraria a su cultura, pero que asistían a la sinagoga y se ponían en la puerta para rezar y escuchar la Palabra de Dios, dado que no podían entrar.

Pablo y sus compañeros predican allí y les ofrecen participar de la Iglesia sin pedirles más que la fe en Cristo y el Bautismo. Así se forma una incipiente comunidad cristiana de gente entusiasta y bien dispuesta. Pero algunos judíos que no habían aceptado la fe, contratan a unos maleantes que provocan alborotos y buscan acusar injustamente a Pablo, a sus compañeros y a Jasón un griego convertido que los aloja en su casa. Pablo corre peligro, puesto que los delincuentes lo buscan, para atentar contra su vida. El apóstol se aleja hasta Berea, una ciudad cercana, pero allí también lo buscan y agreden. Por último va hasta Atenas, donde llega a hablar en el Areópago, la plaza más importante de la ciudad. Pero no tiene el éxito que esperaba. Desde allí envía a Tesalónica a su amigo Timoteo con la primera carta, y unos meses después con la segunda. El apóstol piensa con ellas animar a los nuevos cristianos.

Serán sus colaboradores quienes terminen con el trabajo que Pablo comenzó en esas comunidades.

Estas cartas resultaron ser un instrumento pastoral muy útil. Con ellas el apóstol se comunicaba con las Iglesias fundadas y le permitía terminar su formación, y alentarlas para que vivieran la fe.

 

Los temas más importantes de estas cartas

El primer tema es el de la fidelidad, el mantenerse firme en la fe.

Pablo se alegra con la perseverancia de esta Iglesia, que aunque ha nacido en medio de conflictos, vive su fe con gran devoción y alegría, manteniéndose firme a pesar de las persecuciones de la que es objeto y de la sociedad pagana, donde la discriminación y la promiscuidad sexual eran moneda corriente.

Los cristianos de Tesalónica habían abandonado las religiones paganas y a sus ídolos, habían hecho grandes renuncias.

Pensemos por ejemplo, en los judíos de la comunidad, excomulgados por sus pares, y en los griegos que estaban expuestos a calumnias o maltratos. Sin embargo Pablo constata la fidelidad y entrega de estos hermanos, lo que lo llena de alegría (1Tes 2 y 3).

 

La necesidad del cristiano de llevar una vida digna

El cristiano en un mundo pagano, con diversas costumbres y culturas debe prepararse para una vida difícil. Por otra parte los cristianos son una minoría en esa sociedad.

Estos son los consejos que da Pablo: "Hermanos: La voluntad de Dios es que se hagan santos, que no tengan relaciones sexuales fuera del matrimonio... No se dejen llevar por los deseos, como hacen los paganos que viven entre ustedes pero que no conocen a Dios, que en esto nadie ofenda ni perjudique a su hermano. El Señor nos pedirá cuentas de todas estas cosas... Porque Él no nos llamó a vivir en la impureza, sino en la santidad. Por eso el que no haga caso de estas advertencias, no desobedece a un hombre sino al mismo Dios, que es quien les da el Espíritu Santo.

En lo referente al amor fraternal no tengo siquiera necesidad de escribirles, puesto que ustedes lo practican con todos los hermanos en toda Macedonia. Sin embargo les invito a progresar algo... Trabajen con sus propias manos, como se los hemos mandado.

Al observar estas reglas, ustedes serán estimados y respetados por los que no tienen fe y nada les faltará" (1Tes 3,1-12).

 

La espera de la segunda

venida del Señor 

Las cartas a los Tesalonicenses nos hablan de la espera de la Segunda Venida del Señor y del Fin de los Tiempos. Es un tema muy importante para los cristianos: parece que en esa comunidad, había la esperanza que la venida del Señor era algo que se produciría muy pronto.

Aunque Pablo había dicho que la Venida del Señor podría producirse en esa época, no había afirmado cuando, porque el mismo Jesús había advertido a sus discípulos que no especularan con las fechas (Mt 24,26).

Pablo desalienta esta creencia, primero porque nadie sabe en verdad cuando ocurrirá; y además porque algunos se abusaban yendo de casa en casa, y a las ciudades vecinas, predicando el fin del mundo, y con la excusa de que faltaba poco para el juicio final se hacían mantener por los otros, sin trabajar.

Por eso Pablo plantea claramente:

"Hermanos, les ordenamos, en Nombre de Cristo Jesús el Señor, que se aparten de todo hermano que viva sin hacer nada... Ustedes saben en qué forma tienen que imitarnos: nosotros trabajamos mientras estuvimos entre ustedes. No le pedimos a nadie un pan que no nos hubiéramos ganado. Sino que de noche y de día, trabajamos duramente hasta cansarnos, para no ser una carga para ustedes... Cuando estábamos con ustedes les dimos esta regla: Si alguien no quiere trabajar que no coma. Hemos oído sin embargo que algunos de ustedes, viven sin ninguna disciplina, y no hacen nada, ocupados en meterse en todo. A estos les mandamos y rogamos por Cristo Jesús, que trabajen tranquilos para ganarse la vida" ( 2Tes 3,6-12).

 

La segunda venida de Cristo

La carta invita a los Tesalonicenses a vivir con esperanza, y a no asustarse ni de la muerte ni del juicio de Dios. Los cristianos esperan la Resurrección. Todos serán transformados, vivos y muertos en hombres y mujeres nuevos y resucitados (1Tes 4,13-18). Pablo emplea aquí un lenguaje simbólico, cuando habla de "ser levantados hacia arriba sobre las nubes, para estar con el Señor". El que está "arriba en el Cielo" es Dios, no significa ir geográficamente arriba sobre el cielo atmosférico. Significa que estaremos en plena comunión con el Señor y le veremos cara a cara, y que compartiremos la vida eterna y la Gloria de Dios.

Pablo dice esto a una comunidad perseguida, y que podía estar en peligro de muerte. Nada puede amedrentar al que cree en Jesús y ya sabe que está destinado a compartir su Resurrección. De ahí radica la importancia de vivir en rectitud y ser: "Hijos de la Luz".

 

¿Y el Anticristo?

Hay un pasaje controvertido y de difícil interpretación en la segunda carta, en la que se habla del misterio de la iniquidad, y del que se llama "el Hijo de la Perdición" al que el Apóstol Juan llama en su carta "el Anticristo". Según Pablo hay algo que lo retiene y que no puede aún manifestar su poder y rebelarse al Señor (2Tes 2,1-12). El fin del mundo no vendrá hasta que este misterioso personaje se manifieste.

Es un lenguaje misterioso, apocalíptico, un genero literario bien conocido por los cristianos de Tesalónica. Este misterio de iniquidad es la obra del mal: un conjunto de situaciones y un movimiento de mentira y pecado que trata de engañar y pervertir a las personas, para que no conozcan al Señor ni se conviertan.

¿Qué es lo que lo retiene? Posiblemente el amor de Dios que le ha dado un tiempo a la humanidad en el cual se manifieste su misericordia. Puede ser que se esté refiriendo al tiempo de la Iglesia y la predicación del Evangelio a todas las naciones antes del fin, como lo anunció Jesús (Mt 24,14). Luego habrá según Pablo una gran apostasía. O sea una crisis en la fe, de la gente que se alejará de Dios, y luego este "Anticristo" tratará de hacerse adorar como Dios. Después vendrá el juicio.

Para Juan, el Anticristo son también los que enseñan mentiras; se refería a los gnósticos que en su época negaban la Encarnación de Cristo, y tergiversaban el mensaje del Evangelio (1Jn 4,4). Pablo como Juan, no pretende llamar al miedo sino a la calma y a la esperanza.

Si los cristianos saben que el Reino no vendrá sino en medio de crisis y conflictos, estarán más preparados para perseverar en la fe, y mantenerse firmes.

Eduardo Ojeda