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SIMPOSIO Y SEMINARIO DE UMBRALES
Redescubrir
el Evangelio, hoy
Promovido por el Santuario Nacional de La Gruta de Lourdes de Montevideo y por la revista Umbrales, se realizó el pasado 10 y 11 de mayo un Simposio con el título "Redescubrir el Evangelio". El objetivo del mismo era reflexionar sobre el mensaje de Lourdes, desde sus símbolos y elementos esenciales, para "redescubrir" nuevos caminos de anuncio kerigmático del Evangelio de los pobres.
Con el lema: "Redescubrir el Evangelio en Lourdes, 2008" los organizadores querían subrayar el convencimiento de que sólo en un redescubrimiento del Evangelio y de la persona de Jesucristo podemos interpretar correctamente el mensaje de las Apariciones en Lourdes y las aspiraciones actuales de la gente más humilde y marginada. Partiendo de una re-visitación de los símbolos y elementos esenciales del mensaje de Lourdes, a los 150 años de las apariciones a Santa Bernardita, se pretendía buscar nuevas propuestas para un anuncio kerigmático con y para los pobres de hoy (piedad popular, asentamientos, excluidos, grupos marginales…). Participaron los Superiores Mayores de todas
las Provincias de los Dehonianos de América, y unos 30 integrantes de
las comunidades dehonianas del Uruguay. El día 11 de mayo los participantes de este encuentro internacional acompañaron la visita que miles de peregrinos realizan mensualmente a los pies de La Gruta, celebrando con ellos la Eucaristía de la Solemnidad de Pentecostés y participando en los bailes sobre músicas de la Misa Criolla, que un grupo de baile folclórico de niños presentó con gran devoción, en la explanada de La Gruta. Durante la mañana del sábado 10 de mayo los trabajos del Simposio comenzaron a partir de una exposición motivadora a cargo del profesor de Teología, pbro. Richard Arce, que habló de la propuesta conciliar de la "conversión pastoral" (retomada por Aparecida). Siguió un Panel con breves intervenciones de 5 panelistas y una resonancia final de todos los participantes. En el día de Pentecostés, el Simposio tuvo su clausura (y apertura a un nuevo comienzo) más apropiada. El Espíritu que impulsó a Jesús de Nazaret a cumplir su misión, en plena obediencia al Padre, nos impulsa a nosotros también para ser "embajadores de Cristo" (2Cor 5,20). En este rol estamos invitados a "Redescubrir el Evangelio" o mejor dicho, a ser nosotros mismos un trozo viviente, una página abierta de este Evangelio de Jesús. De alguna forma, las intervenciones, tanto del p. Richard, como de los panelistas que intervinieron en el Simposio, pueden considerarse un trozo de Evangelio ("Secuentia Sancti Evangelii, secundum…") re-descubierto desde su propia experiencia de creyentes en Cristo. Así se subrayó en el mensaje final, que resumió delante de los peregrinos el espíritu y los contenidos del Simposio.
El Evangelio según el p. Richard Arce lo redescubrimos en la realidad histórico-social en la que vivimos. Tenemos que seguir interpretando los "signos de los tiempos", como nos invitaba proféticamente el beato Juan XXIII en los días del Nuevo Pentecostés, del Concilio Vaticano II. Según la reflexión de este teólogo uruguayo, la recepción del Concilio sigue siendo un debe en nuestras Iglesias, necesitamos seguir profundizando este "aggiornamento" conciliar que ha entrado en la Iglesia como una ráfaga de viento del Espíritu. Nace así una Misión-Escucha, que es atención y disponibilidad frente a los signos de este tiempo.
El Evangelio según el p. Léo Heck (provincial dehoniano de Brasil del Sur) partía del redescubrimiento del Anuncio kerigmático así como lo reproponen fuertemente los obispos latinoamericanos en Aparecida. Éste es el primer paso de un proceso de evangelización que pasa por las etapas del llamado a vivir en comunidad (Koinonía), la escucha de la Palabra y la enseñanza de los apóstoles (Didascalia, o Profecía), la celebración y los sacramentos (Leitourgía) y el servicio a los más necesitados (Diakonía), para culminar en un nuevo anuncio misionero en el que el cristiano se abre con actitud solidaria a toda la humanidad. La proclamación de Cristo, el Señor, encarnado, muerto y resucitado, marca todas estas etapas de la vida cristiana y trasforma nuestra misión en un perenne discipulado en el que somos aprendices, más que maestros. Nace así la Misión-Aprendizaje, propia de los discípulos que evangelizando son evangelizados.
El Evangelio según la catequista Verónica Herrera (formadora en el Instituto Pastoral de Catequesis de Montevideo) reafirmaba la propuesta kerigmática y la presentaba como una experiencia personal que debe apasionar a todo cristiano. Convertirse a Cristo es apasionarse por Él, tenerlo en el centro de nuestra vida. Esta experiencia, sin embargo, no es algo intimista, por el contrario se expresa y contagia en el ámbito de la comunidad, la "pequeña comunidad" que se reúne fraternalmente para compartir su "fe-amor" por Cristo. Nace así la Misión-Comunión como expresión más propia del discipulado.
El Evangelio según el p. Atilio Zorzetti (provincial dehoniano en Argentina), tiene una interpretación profética en el carisma del venerable León Dehon. Su vida de íntima unión con Cristo se manifestaba en una disponibilidad plena para "Ir" y "Estar" con el pueblo, con los pequeños, los humildes y necesitados. De la espiritualidad del corazón abierto de Jesús nace el compromiso de un corazón partido y entregado al hermano, especialmente al más necesitado. Nace así la Misión-Samaritana, abierta a la opción fundamental y cristológica, por los pobres.
El Evangelio del sociólogo Pablo Guerra, seguía la misma línea: un evangelio que rescata al pobre como sujeto (y no simple destinatario); que rescata el corazón solidario y una economía ecuánime y no paternalista, que pone de manifiesto la dimensión liberadora. Nace así la Misión-Solidaridad porque la Buena Noticia cristiana siempre se encarna en el amor generoso y en la entrega total hacia el otro. El Amor-Charitas nos dignifica mutuamente.
El Evangelio según el p. Rodolfo Bonci (párroco dehoniano de El Pinar), nos hacer descubrir en el otro el Evangelio de Jesús. Una madre que se entrega criando a 7 hijos…, un ladrón como Zaqueo, que es capaz de dar…, una Magdalena o una sirofenicia de hoy… en todos nuestros hermanos podemos redescubrir el Evangelio de Jesús. Jesús está allí, él siempre nos precede en la Galilea de los paganos, su Espíritu derriba todas las barreras y se expande en todas las naciones y culturas… y todos sus hijos e hijas profetizarán… Nace así la Misión por la Humanidad (de la que hablará el próximo CAM 3 al largar la gran misión continental). "Éste es el nuevo nombre de la misión ad gentes".
El Evangelio, según quien escribe esta apretada síntesis, se redescubre en esta Misión del Espíritu que nos hace anunciar al otro, según el estilo de Jesús: - no imponiendo, sino en una escucha-disponibilidad que encarna la Palabra-evento; - no enseñando, sino aprendiendo en un perenne discipulado, tras las huellas del único Maestro; - no cargando fardos pesados, sino anunciando la Buena Noticia de la liberación, del rescate de nuestro Dios y Padre. Buena Noticia de vida plena y de una fiesta sin fin.
Quinto Regazzoni, scj. |
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