VATICANO

 

El Papa y los Objetivos del Milenio

El 25 de setiembre tendrá lugar en la ONU una cumbre para un balance sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio con los estados miembros de la ONU, las comunidades religiosas, el sector privado, las ONG y distintos sectores de la sociedad civil. Hubo un fuerte llamado de alerta del Papa.

Se ha conocido recientemente la carta que el primer ministro británico Gordon Brown ha enviado al Papa en ocasión de la cumbre del G8 en Japón a comienzos de julio pasado y de otros encuentros importantes que se realizarán en la segunda mitad de este año. El primer ministro inglés pide el apoyo del Papa para la creación de una amplia coalición internacional que asegure la realización de los compromisos asumidos por los países desarrollados en el año 2000 a fin de alcanzar los ocho Objetivos de Desarrollo del Milenio en el 2015. El primer ministro manifiesta haber leído con interés el discurso del Papa en la ONU, sobre todo en lo que se refiere a la promoción de la solidaridad con las regiones más vulnerables del mundo y a los Objetivos. Refiriéndose a estos últimos, declara con claridad: "No vamos por buen camino, si queremos lograr estos objetivos para el año 2015. No estamos respetando los compromisos asumidos". Gordon valora el trabajo del Papa apoyando los esfuerzos de financiación para encontrar las vacunas que reduzcan las enfermedades que afectan sobre todo a los países pobres. Recuerda que a fines de 2006 el Papa adquirió el primer bono internacional para las vacunaciones. Ya se han reclutado más de cuatro mil millones de dólares, que permitirán la vacunación de 500 millones de niños en los países pobres entre 2006 y 2015. Reconoce la importancia de los llamados del Papa para que se haga todo lo posible para alcanzar los Objetivos y el aporte fundamental de las comunidades de fe ("sin su contribución no podríamos alcanzar esos objetivos"). Según el ministro inglés, "hay que acelerar el paso para que otra generación no pierda la oportunidad de eliminar el hambre en el mundo" y pide al Papa que siga levantando su voz.

Benedicto XVI respondió a esta carta por medio del card. Tarcisio Bertone, declarándose "de acuerdo con un plan internacional concertado, para liberar al mundo de la pobreza extrema, la plaga del hambre y la falta crónica de asistencia médica general". En ocasión de la reunión en Japón del G8 el Papa les pidió que no se olvidaran las promesas hechas en 2000 y 2005 y Cáritas japonesa presionó al gobierno con 80 mil tarjetas de protesta. Informes recientes de la ONU aseguran que cada año siguen muriendo cinco millones de niños en África por hambre o enfermedades curables. En los países pobres la alimentación representa más del 85% de los gastos de una familia y el reciente aumento de los precios de los productos alimenticios básicos ha causado una enorme alarma, sobre todo en los casi 60 países del llamado "club de la miseria" que abarca a mil millones de personas. El arroz, base de la alimentación de 3 mil millones de personas en el mundo, ha subido desde fines de marzo a más del 50%. No hay una crisis de producción de alimentos (se produce tres veces más que en los años sesenta), sino de imposibilidad por parte de los países pobres de pagar los precios actuales.

Los Objetivos del Milenio amenazan con naufragar. La guerra contra el terrorismo, los gastos militares, la suba descontrolada del petróleo, el proteccionismo y la injusticia de la reglas comerciales han hecho que los países ricos hayan vuelto a dar la espalda a África, como se ha visto en la cumbre de la FAO en Roma. El Papa también en esa ocasión pidió "esfuerzos valientes para globalizar las expectativas de solidaridad". Somos la primera generación capaz de acabar con la pobreza en el mundo. El Papa ya ha adelantado el lema de la Jornada Mundial por la Paz del 1º de enero del año próximo: "Combatir la pobreza, construir la paz".