BRASIL:

A un año de Aparecida

 

Dom DemetrioValentini obispo de Jales (San Pablo) y presidente de Cáritas brasileña, uno de los líderes de la corriente conciliar brasileña y miembro activo de la Conferencia de Aparecida, ha declarado en una entrevista a "Il Regno": "Hoy la Iglesia en Brasil aparece más replegada sobre sí misma también por la explosión de las sectas y menos incisiva políticamente; en la opinión de muchos, tiene menos fuerza profética. Los que garantizan la continuidad al servicio de las causas populares son las Pastorales Sociales. Muchos obispos siguen apoyándose sobre los movimientos eclesiales delegando a ellos la pastoral, pero crece la constatación de que no basta el sentimentalismo y la emotividad, por lo que se está recuperando la convicción de que las diócesis han de tener un plan orgánico de pastoral".

A la pregunta de por qué los católicos se pasan a otras Iglesias, responde: "Seguramente no es el compromiso social lo que provoca su alejamiento; la diócesis con más alto porcentaje de evangélicos es Río de Janeiro que desde hace años seguramente no se caracteriza por su acción social. En San Pablo donde la Iglesia se ha comprometido muchísimo en las periferias, la presencia pentecostal es menor. Por otra parte la Iglesia Católica es muy lenta en hacerse presente en las grandes periferias donde por cada sacerdote hay 50, 60 pastores evangélicos. La de estos pastores es una presencia próxima a las personas y culturalmente identificada con el pueblo".

Sigue diciendo el obispo: "Nosotros tenemos que cambiar las estructuras del ministerio, pero este discurso asusta a la Iglesia Católica que teme perder a los pocos curas que tiene. En Brasil tratamos de apuntalar los ministerios laicales, pero no es lo mismo para el pueblo... En Aparecida el Papa dijo que la celebración dominical de la Eucaristía es indispensable para la vida cristiana. En Brasil el 60,70% de las celebraciones dominicales no son eucarísticas, por la falta de sacerdotes. Además, para las nuevas sectas la religión es hoy una manera de ganarse la vida. Cualquiera que esté desocupado pero que sepa leer y tenga una Biblia en su casa, pone un cartel sobre su puerta: "Iglesia de la Gracia" o "Iglesia del perdón"; empieza a rezar y enseguida encuentra, en el vacío religioso que hay, la receptividad espontánea de la gente en un país que quiere ser cristiano y en un pueblo que quiere ser Iglesia. Frente a esto la Iglesia Católica latinoamericana está encadenada por una estructura centralizada quizás más que antes del Concilio y que no quiere cambiar, sobre todo desde el punto de vista ministerial y de la autonomía de las Iglesias locales".

Con respecto a las decisiones de Aparecida manifiesta el obispo: "En Aparecida se ha retomado el camino de la Iglesia latinoamericana con su deseo de avanzar en la renovación conciliar, con su opción por los pobres que según el Papa tiene un fundamento cristológico, con las comunidades eclesiales de base a pesar de que la agencia peruana Aciprensa del Sodalicio de Vida Cristiana, que en Aparecida prestaba un servicio informático, eliminara de los textos toda referencia a las CEBs (según lo reconoció el presidente del Celam card. Francisco Errázuriz). Las CEBs son el pueblo que se identifica con la Iglesia, unen fe y vida, se hacen cargo de los ministerios, se ponen al servicio de los demás. Ésta es la Iglesia que queremos construir. En Aparecida se ha recuperado la metodología pastoral del ver, juzgar y obrar por motivos teológicos y eclesiales y esto obliga, antes de cualquier intervención, a estar atentos a la acción de Dios en la realidad, a los signos de los tiempos. Nos hemos comprometido a celebrar y vivir la fe como una fuerza transformadora, a cambiar las estructuras eclesiales para lo cual es importante la formación y espiritualidad laical.

La propuesta más valiente de Aparecida ha sido la de ponerse como Iglesia al servicio de la vida y no de su propio poder, colaborando con quien trabaja para que el pueblo tenga vida". Entre los vacíos de Aparecida, el obispo enumera algunos. Para Valentini "no se ha hablado del por qué la renovación conciliar se ha bloqueado y de lo que haría falta para desbloquearla, de los ministerios, del nombramiento de los obispos, del rol de la mujer en la Iglesia".