Dr. Américo Plá Rodríguez

Una vida de servicio

en el Derecho Laboral

 

El 22 de julio pasado, falleció en Montevideo, a los 89 años, el conocido abogado Américo Plá Rodríguez. Nacido el 19 de febrero de 1919, se recibió de abogado en 1942, ejerciendo hasta el año 2004, con más de 62 años de ejercicio profesional.

Plá Rodríguez fue un trabajador incansable en el campo del Derecho del Trabajo y la Seguridad Social. Siguió los pasos que había trazado otro gran maestro, el Dr. Francisco De Ferrari. Desde muy joven Plá Rodríguez abrazó la docencia y la producción científica en el campo del Derecho del Trabajo y asesoró a grupos de trabajadores y profesionales, así como también a empresas. Su producción científica es enorme y sus aportes y reconocimientos fueron destacados en el ámbito nacional, regional e internacional, siendo merecedor de premios y distinciones. Publicó muchos libros que permitieron difundir, aclarar y sentar doctrina en aspectos renovadores de la Legislación del Trabajo. Como profesional sus dictámenes eran claros, pedagógicos y con la fundamentación que sólo los maestros pueden alcanzar.

Accedió al cargo de abogado adjunto del Sindicato Médico del Uruguay en 1957. Colaboró durante muchos años con el Comité Ejecutivo del SMU, siendo el creador de las Bases Fundamentales del CASMU, junto a Carlos María Fosalba. Plá Rodríguez fue cobrando cada vez más protagonismo, hasta que a la muerte del dr. Baethgen, pasó a desempeñarse como Abogado Jefe. El Sindicato Médico, desde su fundación, había tenido abogados de enorme prestigio, entre ellos Juan José de Amézaga, que terminó su carrera política como Presidente de la República, también actuó por un breve período Emilio Frugoni...

En el año 1985 Plá Rodríguez fue alejado del SMU. Afrontó con hidalguía la situación; su corazón no albergó rencores y mantuvo las puertas abiertas de su Estudio para médicos e instituciones que continuaron consultándolo por su sabiduría, experiencia y calidad. Fue un hombre tolerante y adusto, que con un tono de voz suave podía decir sutilmente cosas de la mayor gravedad, en un lenguaje llano y accesible. Defendió a infinidad de colegas, que gracias a sus informes conservaron sus puestos o consiguieron mejoras. Lo mismo hizo con instituciones de salud a las que defendió en situaciones conflictivas, con especiales dotes para la negociación y persuasión.

En el trabajo universitario culminó su carrera como Decano de la Facultad de Derecho de la UDELAR, con la solvencia habitual con que afrontó todas sus responsabilidades. En el campo ciudadano integró, siguiendo la tradición de Dardo Regules, su suegro, la Unión Cívica y luego fundó junto al recordado arquitecto Juan Pablo Terra el Partido Demócrata Cristiano, desde cuyo lugar afianzó lazos con otros grupos similares de la Región y el mundo. Es recordada su intervención en la Cámara de Senadores la noche del 26 de junio de 1973, cuando se clausuraba el Parlamento con el Golpe de Estado.

Se jubiló, luego de 62 años de intensa vida profesional, recién en el año 2004, disfrutando pocos años de su jubilación bien ganada. De profunda fe católica, edificó una familia ejemplar. Encabezó un estudio jurídico de mucho prestigio que trabajó intensamente por décadas en la esquina de Cerrito y Zabala, donde su hija, María Josefina, que con los años seguiría sus pasos como abogada laboralista, comenzaría pasando sus escritos de un viejo grabador Geloso. Tuvo una vida fecunda en su producción, en su vocación de servicio, y en su preocupación por la comunidad.

El país ha perdido a uno de sus mejores hombres en el campo del Derecho, la Universidad a uno de sus hijos preclaros, y el Civismo a un pilar de la Democracia.

 

(Extractado de la semblanza del Dr. Antonio L. Turnes).