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ARGENTINA:
El caso Álvarez Valdés El nuevo obispo de Santiago del Estero, Francisco Polti, miembro del Opus Dei, que asumió en mayo de 2006 como sucesor de los obispos Sueldo y Maccarone, ha emitido un comunicado el 4 de agosto pasado por el cual se prohíbe al conocido biblista p. Ariel Álvarez Valdés, sacerdote de su diócesis, enseñar Teología, publicar libros y artículos, reeditar publicaciones, dar conferencias y cursos, y usar medios de comunicación social (inclusive internet). S in embargo, según el obispo, Álvarez Valdés "no ha sido afectado por condena alguna". Lo que se le reprocha es que "algunas de sus afirmaciones causan perplejidad y llevan a pastores y fieles a preguntarse si dichas afirmaciones son compatibles con la enseñanza del Magisterio auténtico de la Iglesia". Ya en el pasado el p. Ariel, un sacerdote argentino que se licenció en Teología Bíblica en Jerusalén, se doctoró en Salamanca y se desempeñaba hasta agosto pasado como docente en la Universidad Católica local, se retractó públicamente de un artículo sobre el diablo y las posesiones diabólicas. Se le pide ahora rever sus enseñanzas sobre temas como la historicidad de hechos bíblicos, en particular del Antiguo Testamento y de la infancia de Jesús. A raíz de una carta de la conocida religiosa Beatriz Casiello, salesiana experta en catequesis, que tomó estado público y que cuestionaba el decreto del obispo de Santiago, la Curia de Rosario aclaró que dicha hermana no representa a la Junta de Catequesis Arquidiocesana, sobre todo cuando afirma que las observaciones del obispo "carecen de todo sustento bíblico y teológico" y que las aseveraciones del biblista "son recibidas por los niños de nuestra catequesis sin escándalo alguno".El biblista argentino, en una entrevista a la revista católica chilena "Mensaje" del año pasado revelaba que, según él, "hay un divorcio de unos cincuenta o sesenta años entre lo que hoy enseñan los biblistas católicos y lo que hoy se enseña en catequesis". Mas allá de esto, a nivel pastoral, lo que realmente preocupa a las autoridades eclesiásticas es que se traspase indebidamente lo que puede ser un legítimo estudio exegético de investigación, al plano de la enseñanza y la divulgación (los trabajos del p. Ariel ya han sido traducidos a unos diez idiomas) con afirmaciones muchas veces polémicas.
Televisión basura El card. Jorge Bergoglio, arzobispo de Buenos Aires, intervino públicamente sobre el tema de la llamada "televisión basura".El 7 de setiembre pasado, en una entrevista televisiva el cardenal, consideró que "la televisión basura empacha el alma de la gente con cantidad de tonterías" y dijo que en algunas producciones televisivas "hay una degradación del concepto de belleza, que es manoseado, adulterado y devaluado". En el programa "Bien Público" del canal 21, Bergoglio explicó que "lo bello no va solo, sino que siempre ha de ser acompañado por lo bueno y lo verdadero; cuando se degrada uno de esos aspectos, se degradan todos. Quienes producen esos programas piensan que si no hay vulgaridades no atraen, y temen dejar el vuelo rastrero para volar alto y levantar el nivel de bondad, verdad y belleza".Bergoglio también lamentó que "hasta las palabras han perdido presencia y sentido y todo sea un bla-bla. La misma cultura del audífono es dañina para la salud cultural y espiritual porque lleva a vivir lo de ‘yo hago la mía’ prescindiendo de los demás".El cardenal enfocó críticamente, sobre todo, el argumento televisivo porque cada vez más los productores encaran los temas desde lo que consideran los elementos básicos de atracción y audiencia: vulgaridad y erotismo, violencia y chabacanería atentando contra el buen gusto, la inteligencia y los valores que la sociedad dice proteger. Muchas veces bajo una apariencia hipócrita de denuncia y reflejo de la realidad (realities), lo que concretamente se busca es el sensacionalismo y el escándalo como palancas de éxito o el humor vacío de las frivolidades de la farándula, en el mejor estilo del antiguo "pan y circo".
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