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VATICANO
Una laicidad positiva y abierta
S egún la prensa, el viaje del Papa a Francia sirvió para "cambiar la imagen de tanque alemán que algunos franceses tienen del actual Papa por la de un hombre simple y humilde, como ya se mostró en Estados Unidos" ("Le Figaro"). El rotativo "Liberation" opinó que los cuatro días de visita papal difícilmente reavivarán una Iglesia que está perdiendo fuerza."El Mundo" de Madrid reflejaba el temor de los laicistas franceses de un "renacimiento del Catolicismo que ha encontrado acomodo y pujanza" con el actual presidente francés. Efectivamente hubo organizaciones laicistas que manifestaron en contra de la visita papal y exigieron que el gobierno no recibiera oficialmente al Papa.Para el Papa "la desconfianza del pasado se ha transformado en un diálogo sincero y positivo". En el pasado, mientras en Estados Unidos la laicidad se entendió como promoción del libre ejercicio de toda religión, en Francia se entendió como movimiento en contra de toda religión y en especial de la Iglesia Católica. Ya hace 9 meses en Roma el presidente francés Nicolás Sarkozy había hablado de "laicidad positiva" y declarado: "La laicidad no tiene el poder de negar el pasado y desgajar a Francia de sus raíces cristianas". El Papa retomó ese concepto y explicó cómo la Iglesia acepta una justa separación entre Estado e Iglesia, y la no confesionalidad del Estado. Sin embargo, invitó "por un lado a distinguir entre el ámbito político y religioso y por el otro a tomar conciencia de la función insustituible de la religión para la formación de las conciencias y de la contribución que puede aportar para la creación de un consenso ético de fondo en la sociedad". La laicidad positiva es invitación al diálogo, a la tolerancia y al respeto. El Papa auguró a Francia paz y prosperidad, a la vez que recordó la validez de las tres banderas tradicionales de libertad, igualdad y fraternidad. El Papa se encontró después en París con los representantes de las distintas religiones y hablando a los judíos recordó a Henry de Lubac que "en la hora de las tinieblas", en 1942, manifestó que "ser antisemita es ser anticristiano". El día 12 de setiembre por la tarde se produjo el encuentro con decenas de miles de jóvenes en los alrededores de la catedral de Notre Dame en una vigilia de oración que terminó avanzada la noche. Al día siguiente el Papa rezó la Misa frente a 260 mil personas, buscando reavivar la fe en uno de los países de Europa que tiene la participación más baja en la práctica religiosa. "Hay que retomar la búsqueda de Dios, ese gran Desconocido". Además del discurso a 700 representantes del mundo de la cultura sobre la relación entre fe y razón, en una sociedad secularizada, lo más notable de la visita del Papa a Francia fue la peregrinación a la Gruta de Lourdes el día 13. Allí el Papa visitó la fuente bautismal de Bernardita, la antigua cárcel donde vivió ella y su familia, bebió el agua de Lourdes y participó de la gran procesión con antorchas y de la bendición a los enfermos. Celebró la Misa frente a la Gruta, con la presencia de unos 200 mil peregrinos, 230 obispos y mil sacerdotes. En Lourdes se esperan este año 10 millones de peregrinos. Cada año llegan allí 70 mil enfermos, acompañados por cien mil voluntarios. Hay 7 mil informes de curaciones científicamente inexplicables en la Oficina Médica Internacional de Lourdes. En este año jubilar, a los 150 años de las apariciones de la Virgen, Benedicto XVI habló de esperanza y rezó por la paz en el mundo y por una mayor solidaridad entre las naciones. Trascendió justamente en esos días que el Papa está preparando una encíclica social en el aniversario de la "Populorum Progressio" de Pablo VI y que podría subastar algunas obras de los Museos Vaticanos en favor de la lucha contra el hambre en el mundo y de los Objetivos del Milenio.
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