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Tema Central
INTRODUCCIÓN: NUESTRA VIDA MISIONERA, EN URUGUAY…
Para llegar a cumplir con el Objetivo general Los Congresos Misioneros han marcado profundamente el caminar eclesial y misionero de la Iglesia en América, hasta llegar a una progresiva, responsable y original apertura misionera. El primer balance del CAM 3, recientemente celebrado en Quito, Ecuador (12-17 de agosto de 2008), es sin duda alguna muy positivo. Los 3.000 delegados ya cumplieron su misión por el simple (grandioso) hecho de Escuchar. Una escucha atenta y disponible de las provocaciones del Espíritu que llegaron con las estupendas ponencias de los obispos Erwin Kräutler, Agusto Castro y Oscar Rodríguez Maradiaga y los debates de los 18 foros. Ya cumplieron su misión, con la disposición a Aprender en esos días de intensas relaciones y diálogo. Ya cumplieron su misión, con su presencia-testimonio, alegre y sacrificada, una presencia que fue Anuncio para los otros participantes, para la ciudad de Quito y el Ecuador, para el mundo entero… El largo viaje de todas las delegaciones fue ya el comienzo de la Misión Continental. Sin embargo, para llegar a cumplir el objetivo de que todas las Iglesias particulares del continente asuman el acontecimiento de esta Misión, como nuevo Pentecostés misionero, queda mucho camino por recorrer. No hay que dar por descontada en nuestras comunidades esa tan anhelada experiencia de discipulado que nos ponga en un permanente "estado de misión". El CAM 3 propone asumir plenamente la responsabilidad de una Nueva Evangelización en este cambio de época que "nos acucia a preguntarnos por el modo de configurarnos con Cristo". Y también propone con fuerza la Misión Ad Gentes, con intercambios de personal con otra iglesia de África o Asia ya que "deseamos con el sueño de Dios un mundo sin periferia y sin centro".
1. Cuestionamientos Para cumplir los términos de ese objetivo general propuesto por el CAM 3, hace falta todavía aclarar sobre los términos y las pautas que nos llevan a ser discípulos-misioneros del Evangelio de la vida. No sólo entre los no creyentes o los alejados, sino en las propias filas del pueblo de Dios, se percibe el desconcierto cuando se habla de misión. Hablo de desconcierto porque un gran número de interpretaciones y de malentendidos, algunos muy arraigados históricamente, se acumulan alrededor de este término fundamental de la vida cristiana. Sería suficiente hacer una pequeña encuesta entre los más allegados para quedarnos justamente desconcertados. Para concentrar en pocas palabras los grandes malentendidos que sofocan el concepto evangélico de Misión podemos señalar tres grandes bloques:
- La Misión como imposición. Es casi una percepción instintiva, arraigada en el imaginario de muchos, que se justifica en muchos errores del pasado y del presente, en actitudes de dominación o de misión "contra gentes" (A. Castro), que han marcado la historia de la evangelización. No han faltado prejuicios y calumnias, aproximaciones históricas dudosas o directamente denigratorias, desde la "legenda negra" de los misioneros conquistadores, a los más recientes ficheros reservados de los misioneros-guerrilleros… - La Misión como dogmatismo. Muchos piensan que si no fue imposición por la fuerza, seguramente fue imposición ideológica y cultural. También aquí verdades y prejuicios se mezclan y las Iglesias del continente (como las del mundo entero) deben hacer un gran examen de conciencia y al mismo tiempo un gran esfuerzo apologético para reproponer la entusiasmante hermosura de la propuesta evangélica, más allá de toda ideología o aparato institucional. - La Misión como particularismo. Un tercer bloque de objeciones parte del concepto de que toda "misión" es la afirmación de una posición particular entre muchas otras posibles e igualmente legítimas. En el pasado, en el marco de culturas egocéntricas y autónomas, la convocatoria misionera era entendida como legítimo corporativismo (cuius regio, eius religio). Pero ahora, en un mundo globalizado, el pluralismo ha pasado a ser un principio absoluto (entendido algunas veces como contrapuesto al principio de identidad personal y social), y entonces la misión es vista como violación de tal principio, como pretensión particularista e injustificada… Por eso es importante el llamado de atención sobre el cambio de época, que es cambio de paradigmas y que hace emerger una nueva civilización: "la Misión se abre a un inédito contexto social, vive la globalización de la humanidad,… habla un nuevo lenguaje de humanidad, expresión de los cambios de mentalidad y nueva sensibilidad" (Instrumento de Trabajo -IT- 47).
2. ¿Cuál es entonces la respuesta a todos estos cuestionamientos, verdaderos o prejuiciosos?
Aquí están subrayadas las palabras claves que fueron los ejes temáticos del CAM 3. Convencidos que "el espacio de la misión, está hoy día también en la humanidad, en las sociedades, pueblos y culturas, todas ellas relacionadas entre sí, en dimensión global", tenemos que reconocer que "se está forjando un proceso de humanización, donde no deja de estar presente el Espíritu que todo quiere conducir a la plenitud y salvación" (IT 11). En este proceso de novedosa configuración cultural, social y religiosa, "en este mundo aceleradamente cambiante e innovador" se sitúan estos tres ejes temáticos "antiguos y esenciales" que ahora en cada país, que quiera concretar la Misión continental, deberán asumir "nuevas expresiones asequibles a la simbología y al humanismo de hoy".
3. El lema como pista de respuesta El CAM 3 llegó a elegir como lema un triple imperativo para el discípulo-misionero: "Escucha, Aprende y Anuncia". Es un lema que se ajusta muy bien a los tres ejes temáticos, pero también es una importante respuesta a los tres bloques de cuestionamientos sobre los que hemos reflexionado más arriba. - Al primer cuestionamiento de la Misión como imposición, contesta: "El discípulo, como oyente de la Palabra, escucha la voz y los planes de Dios, como el siervo de Yavé (Is 50,4) y como María, la sierva del Señor (Lc 1,38). Escucha, también, lo que Dios dice a su Iglesia a través de los signos de los tiempos, donde resuenan los deseos humanos y divinos que albergan las personas en su obrar y proyección individual y comunitaria; sobre todo escucha el grito de los pobres, los pequeños y los excluidos (Éx 3,7-10) (IT 56). - Al segundo cuestionamiento de la Misión como dogmatismo, contesta: "El discípulo aprende en la escuela de Jesús, que es ahora la Iglesia, aprende bajo su guía y magisterio, aprende como el mismo Jesús aprendía y, aprende también del mundo en que el Espíritu está insinuando renovaciones" (IT 57). - Al tercer cuestionamiento de la Misión como particularismo, contesta: "El discípulo es necesariamente misionero y anuncia lo recibido y aprendido. Anuncia fielmente con su palabra y con su vida, con su acción eclesial y con su trabajo en el mundo. Anuncia desde la comunidad, lugar de fraternidad, vida y fe. ‘No podemos dejar de hablar lo que hemos visto y oído’ (He 4,20)" (IT 58).
PREGUNTAS: ¿Cómo percibo los cuestionamientos a la Misión, aquí en Uruguay? ¿Cuáles son las objeciones principales, y por qué?
1. DISCIPULADO UNA COMUNIDAD DISCÍPULA QUE ESCUCHA, A LA MANERA DE JESÚS.
1. Jesús el enviado, escucha al Padre y a la humanidad.
- La Misión-Escucha se da entonces en todo el proceso de Encarnación: "entrando en el mundo dijo Aquí estoy, Padre, para hacer tu voluntad" (Heb 10,10). Jesús siendo Dios se hace "peregrino" con la humanidad; respeta lo humano en lo cotidiano, le da importancia; permaneció 30 años compartiendo la vida cotidiana de la humanidad. Estas actitudes tanto hacia el Padre como hacia la humanidad van marcando las diferentes opciones que él toma, para hacernos "partícipes de ese proyecto de vida y de amor que fluye de la misma bondad de Dios" (IT 61; AG 2). - La Misión-Escucha se da en todo el proceso Pasión y Muerte. "Se entregó a esta misión dando su vida entera" (IT 66). La Misión de dar vida en abundancia, pasa por dar su propia vida, amando hasta el fin, hasta la entrega total en la cruz. - La Misión-Escucha se da en todo el proceso Resurrección y de Vida. Jesucristo es la "Plenitud de Vida que diviniza y humaniza. ‘Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia’ (Jn 10,10)".
2. Jesús forma a los discípulos… La primera etapa de la misión de Jesús, su vida pública, se inicia con el encuentro con sus primeros discípulos. Llama a pescadores a ser sus discípulos…Los llama y los invita para luego enviarlos a la humanidad. Lo más lindo de todo ese encuentro es cómo se va entablando una profunda intimidad, hasta llegar a "configurarse con Cristo" y asumir su propia "manera de ser, su "estilo". "Jesús exige a sus discípulos participar de su estilo de vida, estar con él de manera cotidiana" (IT 75). Jesús pide que aprendan, no un montón de doctrinas, sino un estilo de vida: ser servidores (ser últimos), ser libres, cultivar gestos humanizadores… El card. Rodríguez Maradiaga, afirmaba en el CAM 3: "El discípulo, llamado por Cristo, se encuentra, se reviste de Él y asume su estilo de vida en un proceso de constante conversión". El cardenal hondureño insistió sobre el redescubrimiento de la lectura orante de la Biblia porque "cada comunidad alimenta su vida desde la escucha de la Palabra y de la realidad, para ser signo del Reino" (Mensaje final).
3. El discipulado se da siempre en comunidad Los discípulos están en comunión con Jesús y con los demás discípulos y así forman la comunidad de discípulos de Jesús. Además el discípulo va formándose en la comunidad. La "dimensión" misionera de la fe es el rasgo más importante y el criterio principal de la vida de una comunidad cristiana. La comunidad del discípulo misionero no se fundamenta en su propia aspiración de unidad o fraternidad. El verdadero fundamento está sólo en Dios, que nos amó primero; el Dios Trinidad que nos reveló Jesús. "La comunión de los fieles y de las Iglesias Particulares en el Pueblo de Dios se sustenta en la comunión con la Trinidad" (A. 155).
PREGUNTAS: - ¿Cómo podemos recuperar la "Misión-Escucha", y vivir nuestra identidad de discípulos, descubriendo el estilo, "la manera de ser" de Jesús? - ¿Cómo hemos asumido el discipulado en nuestra vida y cuáles son las señales o signos del discipulado que los demás pueden ver en nuestra vida?
2. PENTECOSTÉS UNA COMUNIDAD PENTECOSTAL QUE APRENDE, GUIADA POR EL ESPÍRITU.
1. El Espíritu promueve la Misión
- El Espíritu llama a una pertenencia a Jesús, a la comunidad y a la humanidad. - El Espíritu nos impregna y nos impulsa a redescubrir el verdadero sentido de nuestra fe y el sentido de nuestra comunidad. - El Espíritu culmina su tarea en la construcción del "hombre nuevo" en Cristo Jesús, para "alcanzar algún día la vida plena de hijos, caminando ‘según el Espíritu’, y acogiendo sus frutos (Gál 5, 22-26)" (IT 137). Pentecostés constituye un don y un llamamiento a todos. Es importante profundizar una misionología del Espíritu, que pueda inspirar nuevos modos de practicar la misión en diferentes contextos. En América Latina hemos visto muchos testimonios sobre la manera de encarnar la espiritualidad cristiana para resistir al mal, y afirmar la vida en plenitud. La historia martirial de nuestro continente es seguramente la mejor historia misionera que confirma la presencia del Espíritu del Resucitado, así como el martirio de Esteban, lleno del Espíritu Santo, fue uno de los primeros frutos de Pentecostés.
2. Llevados por el Espíritu emprendemos la misión La misión es un punto de encuentro con el Dios-Amor ("Él nos amó primero" 1Jn 4,8). La Iglesia en estado permanente de misión… escucha permanentemente al Espíritu. La Iglesia se interpela y se compromete según los signos "del tiempo presente" (Lc 12,56). Por ejemplo: "en la actualidad la dimensión geográfica de la misión, ha sido ampliada a la dimensión global de la cultura…" (IT 144). De ahí viene todo el tema de la Nueva Evangelización de cara al Tercer milenio (IT 153…). Se pide el esfuerzo de una NE "que asuma realidades complejas como la injusticia global, la crisis de las instituciones, la movilidad humana, el consumismo, la crisis ambiental, la pluriculturalidad, la búsqueda de sentido, las nuevas tecnologías…" (IT 157). Algunas veces nos sentimos hastiados por ese "sunami" de nuevas realidades que nos voltea todos los esquemas… El CAM 3 habla de un "un nuevo Pentecostés", "un gran proyecto" que está ante nosotros… pero también reclama que frente a esta "nueva etapa en el proceso de evangelización mundial", tengamos una "actitud misionera renovada", "en un clima de respetuosa convivencia con otras legítimas opciones…" (IT 159). Y el obispo colombiano Augusto Castro terminaba su intervención subrayando un "empujón" ineludible del Espíritu para América Latina, hacia la "Misión Ad Gentes".
3. La Espiritualidad misionera (IT 162-168) La Espiritualidad misionera nos enseña a convivir con otros, desde nuestra propia identidad. Estamos llamados a vivir "centrados en el Reino y siempre en camino, con una actitud de permanente desinstalación, de saber que somos sólo huéspedes…" (IT 163). Una Espiritualidad, entonces, de búsqueda y de dialogo (IT 164). Una Espiritualidad Eucarística compartiendo "la mesa de la vida, mesa de todos los hijos e hijas del Padre, mesa abierta, incluyente, en la que no falte nadie" (IT 164). Una Espiritualidad samaritana, que sale al encuentro del distinto, del frágil y nos hace poner el corazón, para "dignificarnos mutuamente con el gesto del amor" (IT 166). Una Espiritualidad, en fin, que escuche y aprenda del Espíritu, mirando todo desde el Corazón de Cristo, con el silencio, el dolor, la práctica y el amor de Dios" (IT 168).
PREGUNTAS: - ¿Cuáles son las características que debe tener la tarea misionera del siglo XXI para responder a los diferentes desafíos y signos "de este tiempo"?
3. EVANGELIZACIÓN UNA COMUNIDAD QUE ANUNCIA Y ES "MISIONERA PARA LA HUMANIDAD"
1. En Diálogo-encuentro con el "otro"
Ser una Iglesia en discipulado misionero para la humanidad, nos hace encontrarnos en torno de la humanidad, estar a la escucha de la humanidad. Se trata de cumplir con la misión primordial que nos encomendó el Padre Dios desde los albores de la humanidad: la misión de la Vida; que es la misión de Dios (Missio Dei) que nos llamó a compartir con Él. "Comenzamos por preguntarnos: Viendo con ojos de fe, ¿qué aprendemos de la sociedad para la misión?" (IT 170). "Hay que conocer nuestros tesoros, y al mismo tiempo la vida y el pensamiento de hoy, para iniciar una especie de revolución en el Espíritu ... " (lT 171). Tenemos que abrir bien los ojos y ver varias realidades del "otro", que nos interpelan: "las condiciones de pobreza y exclusión que reclaman solidaridad" (IT 173); la globalización del mundo y las nuevas tecnologías (IT 174); los nuevos movimientos ‘religiosos (IT 175); "una nueva visión antropológica pervertida del ser humano, en la cual se ha desnaturalizado el ser del varón y de la mujer, y su rol en la sociedad" (IT 176). La Iglesia en América Latina reasume su misión frente al proceso de globalización en la óptica de la "opción preferencial por los pobres" y reconoce que no puede repetir en sus estructuras eclesiales el dinamismo perverso de la exclusión. Por eso, los pobres deben ser reconocidos como verdaderos sujetos. El pronunciamiento del CELAM (Globalización y Nueva Evangelización, n. 354-357) es altamente provocador: ¿Cómo hablar de Dios en un mundo de "crucificados"? ¿Cómo entender la Historia de la Salvación en la historia humana marcada por la injusticia? ¿Qué tiene que ver el cristiano con el pobre? ¿Qué tiene que ver la fe cristiana con una pobreza estructural? ¿Cómo predicar la Resurrección a quienes su vivencia del presente les ha robado la esperanza de un futuro mejor? -Históricamente, fue la Iglesia en América Latina la que tematizó la globalización de los contenidos de la fe, desde la óptica de la opción preferencial por los pobres, e impulsó toda una acción liberadora de toda forma de injusticia, que tiene su raíz última en el pecado personal y estructural. Sin embargo, el mundo globalizado pone a todos los Continentes en confrontación con los múltiples rostros de la pobreza desde la fe. Particularmente en América Latina, urge ampliar el concepto de pobre de modo que pueda abarcar todo el mundo de la insignificancia, de aquellos grandes contingentes humanos de los cuales el mundo globalizado prescinde. Se trata de las víctimas de toda suerte de exclusión y discriminación, además de lo económico, por cuestiones de lengua, cultura, procedencia, edad, sexo, etc., que prolongan la pasión de Cristo en el mundo de hoy... Desde esta perspectiva fundamental de la fe, cobra nueva fuerza la credibilidad del propio Evangelio en cuanto "vida en plenitud". La denuncia de la perversidad del proyecto neoliberal, se basa sobre todo en la constatación de que dicho proyecto no respeta lo primordial, la dignidad de la persona. Esta denuncia nos implica en primera persona: cada uno debe realizar su propio examen de conciencia y reconocer la necesidad de cuidar, de defender y de valorar a cada uno, sobre todo a los más débiles, según el proyecto de las primeras comunidades cristianas y de la acción misma de Jesús. En el mundo globalizado se hace necesario re-aprender el "arte de amar", recuperar la sensibilidad hacia el "otro" y el cuidado de toda la creación.
2. En diálogo con la Humanidad
"La Misión trata de reconocer hoy a toda persona humana como sujeto de derechos y deberes, inviolable en su ser, conciencia y decisión" (lT 178) " ... Procura cultivar el anhelo de fraternidad en el mundo ... al servicio de la paz y la justicia" (lT 179). "La Misión asume su responsabilidad ética frente a la construcción de una sociedad global ... y la consolidación de una conciencia ciudadana .. , "(IT 180). "La Misión anima al paso hacia la trascendencia, como búsqueda sedienta de Dios" (IT 181 ). "La Misión cultiva la belleza ... como valor no puramente estético: y encuentra los signos de esperanza que hay en los procesos del mundo de hoy" (lT 182-83). EI IT termina haciendo una afirmación importante con respecto a la misión, clave de humanidad. Dice: "La Misión lo abarca todo. Hoy la Misión Ad Gentes es equivalente de Misión para la humanidad. A fin de que Jesucristo sea luz de las naciones... escruta los signos de la presencia del Verbo en toda cultura y en el camino general de los pueblos" (IT 189). En el mundo globalizado constatamos la paradoja de la fragmentación y frente a la hiper-conexión constatamos la incomunicación. La comunidad de los discípulos no puede permanecer insensible a esta situación. Es tarea de la Iglesia globalizar la solidaridad, desde su catolicidad y particularidad. Las luces y sombras del nuevo contexto nos presentan seis grandes desafíos para entrar en diálogo con la humanidad:
3. En fidelidad al Evangelio
El estado permanente de misión en la Iglesia (A 213), no puede funcionar si antes no se resuelve el problema cultural de fondo que nace de este cambio epocal. Se debe buscar la actitud propositiva, dinámica, creativa... Hay que presentar propuestas alternativas a las que se están promoviendo en la cultura globalizada. Vivir un modelo de comunidad Cristiana que sea una propuesta de vida. Según el obispo Edwin Kräutler, el estado permanente de misión ha sido olvidado, en varias épocas y regiones, cuando la Iglesia estuvo cercana al poder, lo que neutralizó su presencia junto a los pobres. La opción preferencial por los pobres, que significa derrumbar los muros que a lo largo de la historia hemos construido. La Iglesia de Aparecida prometió no ser sólo abogada de los pobres, sino su casa. Como casa de los pobres, la Iglesia será casa de esperanza.
PREGUNTAS: - ¿Cómo percibir el diálogo con la humanidad en el plan misionero de tu parroquia y diócesis? ¿Hay una apertura a "otros mundos", tanto en nuestro territorio, como más allá de las fronteras?
CONCLUSIÓN: UNAS PARÁBOLAS PARA PROFUNDIZAR EL DIÁLOGO-MISIÓN CON NUESTRO PAÍS ¿Podrán nuestras Iglesias locales de América aceptar el desafío de aterrizar la misión continental en algunas propuestas concretas para cada país? No es una pregunta retórica, ni superflua, ya que cabe esperar cualquier tipo de respuestas, desde los obispos y los sacerdotes hasta las religiosas y los laicos… Los que tuvimos la dicha de participar de este gran encuentro del CAM 3 volvimos abrigando mucha esperanza y también algunos sueños para concretar aquí en nuestros países. Seguramente es cada Iglesia local el lugar apropiado en el que podrán germinar y fructificar los "empujones" del Espíritu, que casi siempre aparecen como signos, como parábolas provocadoras. Una primera parábola que se podría rescatar ya en la evaluación del CAM 3, es la importancia de su mismo lema (escucha, aprende y anuncia), que parece ser una renovada y determinante perspectiva para la Misión. El tema de la Escucha (de la Palabra y de la realidad) y el tema de Aprender, más que de enseñar (porque el protagonista de la misión es el Espíritu y porque uno sólo es el Maestro… y porque, además, todos somos particularmente ignorantes frente a los nuevos paradigmas epocales que se nos presentan…). Escuchar y aprender nos pone en una actitud de Diálogo permanente con la "humanidad", con cada hombre y mujer que cruza por nuestra vida… Este Diálogo con la humanidad puede muy bien considerarse como el nuevo nombre de la Misión. Desde esta actitud básica, podrán nacer en cada Iglesia local otras interpelaciones al mundo de hoy para que, con gestos y "parábolas" significativas, se pueda encaminar alguna propuesta nueva de Diálogo-Misión. En este Año Jubilar Paulino, la tarea que nos espera adquiere una particular urgencia, según el grito apremiante del Apóstol Pablo: "¡Ay de mi, si no evangelizara!".
Quinto Regazzoni, scj . |
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