PARROQUIA S. JOSÉ

EN EL BARRIO LAVALLEJA

50 años

de siembra fecunda

El pasado 19 de octubre, mons. Nicolás Cotugno ha erigido la nueva parroquia de San José, en el barrio Lavalleja de Montevideo. Después de 50 años de labor pastoral de los Padres Dehonianos, esta nueva parroquia pasa al clero secular de la Arquidiócesis y será asumida por el pbro. William Bernasconi como primer párroco.

Los inicios

En el año 1958, la comunidad de los padres dehonianos, que atiende la parroquia de El Salvador (en aquel entonces todos holandeses) deciden encargar al p. Gilberto de Jong una atención más específica del barrio Lavalleja separado unos 2 kilómetros de la sede parroquial.

La primera iniciativa que se considera importante realizar es preparar una gran misión, que se realizó en 1959. Las crónicas anotan las palabras de un sacerdote-misionero, que decía: "El barrio necesita tener un centro, donde se ame y rinda culto a Dios. A ustedes, jóvenes, les toca dar la última palabra". Un grupito de ocho o diez jóvenes comenzó a movilizarse... y se logró arrendar el local de Cno. Edison, y se denominó "Laura Vicuña".

En junio de 1960, se hizo cargo del Centro el p. Juan Courage, "verdadero apóstol y pastor".

En el Centro se impartían clases de manualidades y se formó un grupo de teatro y canto. También se trabajó en la formación de una biblioteca, con un boletín titulado: "Juventud" y se comenzó a dar cine todos los domingos.

En 1961, se forma el primer grupo de Scouts. En julio de 1963, se forma un Comité Juvenil, abriendo el salón para juegos, fiestas, etc.. En febrero de 1964, se consigue el arrendamiento de un terreno en Av. de las Instrucciones, para construir la futura gran sede del Laura Vicuña y, al año siguiente se inaugurará la nueva capilla.

 

El padre José Salesio

En 1967, con la llegada de los padres dehonianos italianos (que reemplazan a los holandeses) el p. José Salesio Babolín será el encargado pastoral de la capilla Laura Vicuña. El padre, que ya desde hace unos 20 años era misionero en Argentina, asumió con entusiasmo su tarea y pronto la capilla quedó chica. Con visión profética el p. Salesio empezó a soñar un futuro parroquial para esa pequeña comunidad, ya bien constituida y en constante crecimiento.

El mismo año, con motivo de la primera visita pastoral de mons. Carlos Parteli a la comunidad, el arzobispo anima al p. Salesio y a la Comisión del Centro a buscar un terreno para la futura Iglesia del barrio. Se compran cinco lotes sobre Avda. de las Instrucciones, justo al frente de la capilla. En el año 1971, el arzobispo Parteli firma los planos de la nueva iglesia, aprobados por la Comisión de Arte Sacro, y al año siguiente él mismo pone la primera piedra de esta obra encomendada al arquitecto Juan A. Pérez Mackinnon.

Finalmente, el 7 de octubre de 1973, mons. Parteli bendice solemnemente el nuevo templo, dedicado a San José. En los años siguientes, no sólo se completan todos los trabajos del nuevo templo, sino que gracias a la generosidad de la viuda Magdalena Adami, se abre la Academia y el Jardín de Infantes Juan XXIII.

 

Comunidad casi-parroquia

El p. Claudio Cappellaro es quien sustituye al p. Salesio (en 1979) y organiza la comunidad como si fuera una parroquia (con consejo parroquial y económico, equipo de catequistas, libros parroquiales para los sacramentos…etc.).

Al año siguiente lo acompañan en esta labor el p. Andrés Ferla, que inicia el trabajo en el barrio la Costanera y el p. Quinto Regazzoni, joven sacerdote recién llegado de Italia, que es encargado de la pastoral juvenil. Mientras tanto la congregación de los dehonianos adquiere una casa en la Costanera para la animación juvenil vocacional parroquial, y que al mismo tiempo funcione como centro para aquel barrio necesitado de promoción. En esa casa, llamada Centro Pablo VI vivirán por algunos años los dos sacerdotes que trabajan en el barrio: primero el p. Quinto con el p. José Caccín, luego el p. Luis Stucchi. El p. José estuvo poco tiempo como encargado de la comunidad (1983-1984) pero luego, siendo ecónomo de la comunidad dehoniana de la Gruta de Lourdes, en los años sucesivos a su mandato siguió con pasión y competencia los distintos trabajos edilicios que se realizaron en San José: los contrafuertes al techo de la Iglesia, los nuevos salones de catequesis, la escalinata y entrada principal de la Iglesia.

Por su parte el p. Luis fue el responsable de estos trabajos y sobre todo de la otra labor, más importante, de formación de los catequistas y del acompañamiento pastoral de la comunidad entre los años 1984 y 1988.

 

El camino hacia ser parroquia

En 1985 llega desde Brasil la Congregación de las Hnas. de la Sagrada Familia de Bérgamo, que se hacen cargo de la guardería Juan XXIII. También inician una obra de mucha entrega en la catequesis, tanto en el centro Juan XXIII, como en el centro Pablo VI, ahora con anexo de la capilla San Francisco. El p. Quinto, después de varios años de trabajo como vicario y asesor juvenil de la comunidad, en 1989 es nombrado responsable de la misma. En estos años se siguieron los trabajos de embellecimiento del templo, se hicieron los mosaicos de la entrada y los pisos de los salones de catequesis. Se pudo conseguir para la iglesia las notables obras de arte del escultor nacional José Belloni que adornan la fachada del templo, y el gran Cristo crucificado. En el año 1990 el centro de catequesis que ya funcionaba en la casa de doña Irma, al confín con la parroquia de Peñarol, pasa a funcionar como capilla dedicada a la Virgen de los Treinta y Tres, patrona del Uruguay.

En 1993 llega a la comunidad el p. Primo Corbelli, animado por un gran deseo de promover el compromiso social entre los laicos. Con él se intenta gestionar un Jardín de infantes en la Costanera (Centro San Francisco). Le sucede el p. Juan Rossi, venido de Argentina que ya había estado en la parroquia El Salvador en sus primeros años sacerdotales. El gran esmero pastoral del p. Juan se reflejó en todas las actividades de la comunidad y también en las capillas. En San Francisco se amplía y se embellece la capilla y se construyen nuevos salones para la catequesis y el comedor, mantenido por la generosa solidaridad de los vecinos.

Lo acompaña en todas las actividades pastorales el p. Natalino Costalunga que ha llegado desde Italia y se quedará hasta el año 2003, cuando tendrá que regresar a su país por motivos de salud.

El p. Luis Theuws, de nacionalidad holandesa y desde hace varios años misionero en Brasil, estará presente en Montevideo sucediendo en 2001 al p. Rossi en la responsabilidad de la comunidad. Desde 2004 a 2006, otro sacerdote llegado de Italia, el p. Marco Grandi tomará la animación de la comunidad, acompañado por el p. Quinto, que vuelve a su "primer amor", la capilla de San Francisco.

En la visita pastoral de mons. Nicolás Cotugno en la primavera de 2006, el arzobispo de Montevideo expresa el deseo que la comunidad, ya madura en obras y organización, se transforme en parroquia. En una carta a los padres dehonianos encargados de esta comunidad, el señor arzobispo hace efectivo su deseo en noviembre de 2007 y recientemente fija la fecha de erección en parroquia para el 19 de octubre de 2008. Al p. Víctor Hugo Villanueva, dehoniano argentino le tocó este último tramo de animación de la comunidad, antes de transferirla a la administración diocesana. El pbro. William Bernasconi será el primer párroco de esta nueva parroquia.

En esta rápida reseña aún sin poderlos nombrar a todos, cabe recordar el compromiso fiel de muchos laicos y laicas, catequistas, guías de grupos, voluntarios o simples parroquianos, que construyeron efectivamente la comunidad, constituida por personas, más que por obras materiales. La siembra está madura pero, como dice el Evangelio, los obreros siguen siendo pocos.

La nueva parroquia será seguramente el espacio adecuado para empezar después de tanta siembra, una prometedora cosecha.

 

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