VATICANO

 

Sínodo: la Biblia, esta desconocida

 

La Asamblea mundial del Sínodo de Obispos se ha reunido el pasado 5 de octubre en Roma y ha finalizado el 26 de octubre; el tema era: "La Palabra de Dios en la vida y la misión de la Iglesia". Han participado 253 padres sinodales (casi 100 los europeos), 41 expertos, 37 auditores y delegados de 10 iglesias cristianas: ortodoxos, anglicanos, luteranos, Discípulos de Cristo, Consejo Mundial de las Iglesias.

Se notó la ausencia de los obispos de China, impedidos de viajar por el gobierno; sólo participaron los obispos de Hong-Kong y Macao. Como invitados especiales estuvieron el secretario general de United Bible Societes y el hno. Alois de Taizé. Por primera vez hubo un número tan alto de mujeres (25, con la posibilidad de hablar), por primera vez el Sínodo se inauguró fuera del Vaticano en la basílica de San Pablo (en ocasión del Año Paulino) y por primera vez hablaron a los padres sinodales el patriarca Bartolomé 1º y el rabino jefe de Haifa, Shear-Yasuv Cohen (sobre como el pueblo judío lee e interpreta la Sagrada Escritura). Cada tarde había una hora de debate libre para una mayor y espontánea participación de los padres. La intervención del rabino y del card. Alberto Vanhoye, rector emérito del Pontificio Instituto Bíblico, fueron transmitidas por el Centro Televisivo Vaticano. El Papa incluyó en el Sínodo una solemne concelebración en el santuario de Pompeya al sur de Italia, el 19 de octubre.

En el Sínodo se constató que la Biblia es el libro más traducido de la historia, con versiones del Antiguo Testamento en 480 idiomas y del Nuevo Testamento en 1.168 idiomas, pero muy poco leída y menos aún comprendida. Hay una gran ignorancia (se habló de "analfabetismo" bíblico) de la Biblia pero a la vez gran interés para saber interpretarla ya que se la considera un libro difícil. "Hay una necesidad difundida de una ayuda para una interpretación correcta de la Biblia", afirmó el biblista Gianfranco Ravasi. Se advirtió sobre el peligro de una lectura fundamentalista (tan solo literal) de la Biblia y también de lecturas ideológicas que tratan de utilizar la Palabra de Dios para justificar posturas culturales y políticas. Se propuso una encíclica sobre la interpretación de la Biblia ya que también hay tensiones entre exegetas, teólogos y pastores. "La Palabra de Dios no es un texto escrito, ha dicho el obispo Santoro de Petrópolis (Brasil), sino una persona viva que habla en nuestra historia. Un libro no puede salvar. El cristianismo no es una Religión del Libro". Se insistió en la importancia fundamental de la lectura "orante" de la Biblia ("lectio divina") a nivel personal y comunitario.

Representantes de América Latina han recordado que en los últimos 40 años la Iglesia en América Latina ha perdido cerca del 15% de sus propios fieles a favor de movimientos no católicos que se basan en estrategias que impulsan la Biblia. La Biblia ha de leerse desde la vida, a la luz de la fe, como fuerza de transformación. El card. Oscar Rodríguez Maradiaga explicó cómo "el Cristianismo llegó a América Latina en el tiempo de la Reforma Luterana, cuando la Biblia perdió su lugar privilegiado en la Iglesia Católica y el texto bíblico fue sustituido por el catecismo y la doctrina". Hubo cuatro siglos de hibernación de la Biblia hasta que todo empezó a moverse con el Concilio Vaticano II y las grandes asambleas latinoamericanas de obispos. En la actualidad se ha llegado a vender 60 millones de ejemplares de la Biblia Latinoamericana. Insatisfacción generalizada se ha detectado también con respecto a las homilías dominicales. Se propuso un Directorio para las Homilías, con indicaciones temáticas y prácticas y un año dedicado a la Predicación por el escaso interés que suscita esta hoy en general. "La Iglesia Católica tiende a considerar la fe como descontada y privilegia la enseñanza de la doctrina, relegando la Palabra de Dios. Sin apoyarse sobre la roca de la Palabra, el edificio doctrinal y moral no resiste al "tsunami" de la moderna cultura digital", declaró el obispo Maurice Piat, de las Islas Mauricio. Una aspiración común fue la que toda la pastoral tuviera una animación bíblica, desde la catequesis de niños hasta la pastoral social.