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GUATEMALA:
Éxito de los
movimientos evangélicos El obispo Víctor Hugo Palma Paúl, de Escuintla (Guatemala) denunció en el Sínodo de los Obispos en Roma "la teología de la prosperidad de los grupos neo-pentecostales que anuncian a un falso Dios aparentemente bíblico que reduce su campo de acción a la vida humana y además presentan la pobreza como maldición divina y la riqueza como bendición de Dios". E n Guatemala, a partir de la segunda mitad del siglo veinte, han surgido alrededor de 18 mil iglesias evangélicas, la mayoría neopentecostales y fundamentalistas que predican la salud y la prosperidad con un proselitismo agresivo. La población, que antes era casi en su totalidad católica, ahora es en un 35% evangélica. En este país castigado por 36 años de guerra interna y con una enorme pobreza, las sectas atraen a los más pobres proponiéndoles caminos de anulación del dolor y de prosperidad económica. Frente al éxito de las mega-iglesias evangélicas y a su presencia mediática, Vitalino Similox, pastor presbiteriano guatemalteco, teólogo y sociólogo, actual secretario general del Consejo Ecuménico Cristiano de Guatemala, del cual hace parte también la Iglesia Católica, explica en un artículo el porqué del aluvión de los nuevos cultos pentecostales en Guatemala, a lo largo de los últimos 30 años. "Estas nuevas iglesias hablan de una democratización en el acceso a la Biblia. La gente común puede, con estos nuevos cultos, acceder a la Biblia en modo directo y esto atrae a cada vez más adeptos. Esta oferta goza de amplia aceptación porque la gente necesita de la Palabra de Dios y busca respuestas esenciales frente a la dureza de la vida. Las nuevas iglesias no exigen una gran formación teológica para sus pastores; estos no precisan estudiar hebreo, griego o latín y son gente del pueblo que habla el mismo idioma de la gente. La gente no busca doctrinas sofisticadas sino respuestas concretas a su propia vida".Con respecto al pentecostalismo, Similox afirma que "ha sabido identificarse con los sectores pobres de la sociedad. Hacen sentir importante a la gente, la sacan del anonimato, le delegan tareas y responsabilidades en un continente donde tantas personas son excluidas de la sociedad. Estas iglesias no ofrecen solo la ilusión de un milagro sino que ofrecen caminos para la auto-realización y el éxito personal. Hablan de una teología de la prosperidad, presentando la religión como instrumento de progreso. Difícilmente hablan del mensaje de la cruz". En cuanto al deseo creciente de espiritualidad que se observa hoy en general, "la gente no encuentra más una respuesta satisfactoria en las instituciones religiosas tradicionales y por eso busca nuevas experiencia religiosas. La población está cansada de tanto sacramentalismo y formalismo... quiere una relación distinta con la esfera espiritual, más personal, más directa. Además la gente ha dejado de lado las utopías políticas del pasado y no tiene puntos de referencia. Estas iglesias han hecho la opción por los pobres, pero no a nivel político, no cuestionando las causas de la pobreza. Por el contrario, se les ofrece a las personas soluciones en lo inmediato y se les presenta una salvación de tipo individual. Se busca despolitizar a la gente, haciéndole creer que la política es cosa sucia y que hay que dejarla en manos de los profesionales. Los grandes grupos de poder favorecen a estas iglesias para quitarle presencia e influencia sobre todo a la Iglesia Católica, con una estrategia de distracción y desmovilización". Se trata, según este pastor presbiteriano de la mentalidad neoliberal disfrazada de religión: "En nuestras iglesias históricas no hemos de interesarnos tanto de la cantidad de feligreses, sino de que estos no sean manipulados en la búsqueda de solución para sus problemas y terminen por aceptar los paliativos de estas iglesias".Preguntado sobre el trabajo de la Iglesia Católica, dijo: "La Iglesia Católica, después del Concilio, ha dado un gran viraje hacia los pobres y excluidos. La Teología de la Liberación ha sido la expresión más completa de este movimiento pastoral en el seno de la Iglesia".
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