ACONTECIMIENTO

El Sínodo de la Palabra

 

El reciente Sínodo de los obispos sobre la Palabra de Dios terminó con la aprobación de unas propuestas entregadas al Papa para que las convierta en una exhortación apostólica para toda la Iglesia y con un mensaje al Pueblo de Dios publicado el 24 de octubre. Este mensaje es una invitación a la esperanza.

El mensaje del Sínodo tiene cuatro partes. La primera se titula "La voz de la Palabra: la revelación", porque las Sagradas Escrituras son el testimonio en forma escrita del mensaje que Dios ha dirigido a la humanidad. La segunda parte se titula "El rostro de la Palabra: Jesucristo", porque en el centro de la revelación está la persona de Jesucristo, en su realidad divina y humana. La tercera parte se titula: "La casa de la Palabra: la Iglesia", porque la comunidad ha de ser el lugar en el que encontremos la Palabra, la meditemos con los hermanos en la fe y en ella encontremos también a los hermanos y hermanas de otras Iglesias y comunidades eclesiales que, a pesar de la separación que todavía hoy existe, se reencuentran con nosotros en la veneración y el amor a la Palabra de Dios.

La última parte del mensaje está dedicada a "Los caminos de la Palabra: la misión". La Iglesia está bajo la Palabra de Dios y al servicio de la misión. El mensaje cita estas palabras de San Pablo: "La Palabra de Dios no está encadenada" (2 Tim 2,9). Esta llamada para que la Palabra de Dios atraviese las fronteras y se encarne en todas las culturas tiene especial actualidad en este año dedicado a San Pablo.

"La Palabra de Dios -dijo Benedicto XVI durante la Misa inaugural del Sínodo- interpela de manera especial a los pueblos que han recibido el anuncio del Evangelio y sobre todo a las naciones que antes eran ricas en fe y en vocaciones pero que ahora van perdiendo su identidad bajo la influencia deletérea y destructiva de una cierta cultura moderna". Y añadió: "Hay quien al decidir que Dios ha muerto, se declara ‘dios’ a sí mismo, ya que se considera el único artífice de su destino, el propietario absoluto del mundo. El punto de llegada final es que el hombre se encuentra más solo y la sociedad más dividida y confundida".

Algunas crónicas no pasaron de este punto y no informaron de las palabras que siguen, repletas de un mensaje de esperanza: "Si en algunos pueblos la fe se debilita hasta extinguirse, siempre habrá otros dispuestos a acogerla". Y refiriéndose en concreto al tema de esta asamblea sinodal añadió: "Cuando Dios habla, siempre reclama una respuesta". Y también cuestionó así a todos los miembros del Sínodo: "Hemos de interrogarnos juntos sobre lo que tenemos que hacer para que cada vez sea más eficaz el anuncio del Evangelio en nuestro tiempo, ya que ésta es la razón de ser y la misión de la Iglesia".

El Año de San Pablo debiera ser para las comunidades cristianas un tiempo de mayor acogida de la Palabra de Dios, teniendo muy presente que ésta para los cristianos, se personaliza en Jesucristo. Abrirse y aceptar la Palabra de Dios, encarnándona en la vida, es la forma para abrirse y aceptar el amor de Jesucristo, que es la verdadera esperanza de cada discípulo suyo.

 

Las conclusiones

Con una sobria y solemne celebración eucarística, Benedicto XVI clausuró el domingo 26 de octubre esta XII Asamblea General del Sínodo, en Roma. El Papa, durante la homilía de la Misa de clausura afirmó que la prioridad de la Iglesia hoy es "ante todo nutrirse de la Palabra de Dios, para hacer eficaz el empeño de la nueva evangelización".

El Papa, expresó su deseo de que las conclusiones del Sínodo "sean llevadas a todas las comunidades", para que "se comprenda la necesidad de traducir en gestos de amor la palabra escuchada, porque sólo así se hace creíble el anuncio del Evangelio, a pesar de las fragilidades humanas".

Insistió en la importancia del vínculo entre la escucha de la Palabra y la evangelización, como punto fundamental del testimonio de los cristianos en el mundo, especialmente ante los no creyentes: "Mucha gente está buscando, quizás sin darse cuenta, encontrarse con Cristo y con su Evangelio; muchos necesitan encontrar en Él el sentido de sus vidas. Dar testimonio claro y compartido de una vida según la Palabra de Dios, demostrada por Jesús, es por tanto criterio indispensable de verificación de la misión de la Iglesia", afirmó.

Por otro lado, el Papa subrayó la importancia de "los esfuerzos actuales para suscitar el movimiento bíblico entre los laicos", así como "el esfuerzo de dar a conocer la fe a través de la Palabra de Dios también a los ‘alejados’ y especialmente a quienes están buscando sinceramente el sentido de su vida".

Habrá que estar atentos ahora a la exhortación apostólica posterior. El Papa ha escuchado, ha puesto sobre la mesa y ha propuesto el estudio de esta importante riqueza de la Iglesia. En la homilía, Benedicto XVI ha salido al paso de las interpretaciones subjetivas y ha puesto a la Palabra de Dios en el centro del diálogo, con la cultura actual y con el movimiento ecuménico.

Los padres sinodales han podido dialogar ampliamente en estas tres semanas. El Sínodo ha puesto de manifiesto el caminar en comunión de una Iglesia que se revisa a sí misma y escucha la siempre actual y urgente llamada a la evangelización. Este Sínodo, entre otras cosas, ha servido para valorar esta Palabra en las comunidades cristianas, potenciando la Lectio Divina, proponiendo un mayor cuidado de la homilía, resituándola en toda su riqueza en el contexto eucarístico y dándole su lugar adecuado en los estudios eclesiásticos. Las diferentes sensibilidades ante la Palabra, según el continente, han enriquecido a los sinodales, que han visto en este acontecimiento un importante paso para el diálogo ecuménico e interreligioso. A esta riqueza, aportada especialmente por las Iglesias en África y Asia, se une la necesidad de formar a las comunidades cristianas, especialmente de Latinoamérica, para frenar el avance de las sectas en aquellos países. La importancia de la Palabra tendrá un protagonismo especial en la gran Misión Continental, lanzada por Aparecida.

Éste fue un Sínodo eminentemente pastoral, que no ha tocado los cimientos dogmáticos de la Dei Verbum, resaltando aquel documento fundamental. Un Sínodo lleno de gestos y de intervenciones libres muy enriquecedoras. Ha puesto sobre la mesa una realidad que ya se venía imponiendo: que el cristiano tiene cada vez mayor urgencia de valorar la riqueza de la Biblia, pan en el diario caminar.

 

 

El Sínodo de los Obispos sobre la Palabra

 

 

1. "La Biblia es el libro de un pueblo y para un pueblo".

 

2. "La plenitud de las Escrituras es el amor".

 

3. "La Palabra de Dios es una brújula que indica el camino a seguir".

 

4. "La escucha amorosa de la Palabra de Dios lleva al servicio
desinteresado hacia los demás".

 

5. "La escucha auténtica de la Palabra de Dios es obedecer y actuar, es hacer florecer en la vida la justicia y el amor".

 

6. "La Biblia sale al encuentro del dolor, del grito de los oprimidos y del lamento de los infelices".

 

7. "Mediante el amor y la veneración a la Palabra de Dios, las Iglesias y comunidades cristianas viven una unidad real, aunque imperfecta".

 

8. "La Sagrada Escritura se ha convertido en una especie de inmenso vocabulario… Es el atlas iconográfico… El Evangelio fue la lengua materna de Europa… La Biblia es el gran código de la cultura universal".

 

9. "La Sagrada Escritura tiene pasajes adecuados para consolar todas las condiciones humanas".

 

10. "Es necesario traducir a gestos de amor la Palabra de Dios escuchada y orada, porque sólo así se convierte en creíble el anuncio del Evangelio".