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BRASIL: "LENTITUD DE LA IGLESIA" Demetrio Valentini, obispo de Jales desde hace 26 años, presidente de Cáritas Brasil de 1991 a 1999 y de 2003 hasta hoy, ya ha recorrido 420 mil kilómetros preocupado para que Cáritas y la ayuda de la Iglesia lleguen a los más desfavorecidos del país. Al mismo tiempo, el obispo interpela constantemente al Estado sobre las grandes diferencias sociales que aún existen en Brasil. Ha llamado la atención sobre el monocultivo de la caña de azúcar para producir el biocombustible; esto podría significar una nueva concentración de tierras, a expensas de otros cultivos de alimentos. Esto no significa que el obispo esté en contra del etanol, que es un combustible mucho más limpio que el de los derivados del petróleo, pero aconseja a los pequeños productores que no vendan sus tierras, a fin de no perder su medio de vida. En cuanto a lo más propiamente pastoral, Valentini se queja de la lentitud de la Iglesia: "La Iglesia Católica tiene una estructura muy pesada que hace que no reaccione a tiempo cuando hay cambios rápidos como hoy. Cuando la Iglesia llega a los nuevos asentamientos, recién se da cuenta que las sectas ya le han tomado la delantera. Nunca la Iglesia en Brasil ha sido tan probada como ahora". El arzobispo de Belo Horizonte, Wolmar Oliveira de Azevedo, dijo en el Sínodo de Roma que si un católico abandona la Iglesia para entrar en una secta, es porque no encontró a Dios en ella. Brasil es el país con más alto índice de abandono de la Iglesia. "Mucha gente sencilla que abandona nuestra Iglesia no lo hace por lo que los grupos no católicos creen, sino fundamentalmente por cómo viven esa pertenencia; no por motivaciones teóricas sino pastorales, de método dentro de nuestra Iglesia. Muchas de estas personas no quieren abandonar la Iglesia Católica, pero buscan más profundamente a Dios. Basta que pasen a una secta, para que cambie el modo de comportarse, para que asuman un digno comportamiento moral, dejando de lado todo lo que es indigno para la nueva vida del creyente".
BOLIVIA: MARCHA DE SIETE DÍAS El 21 de octubre el parlamento aprobó una ley que permite convocar un referéndum popular (será el 25 de enero) para ratificar la nueva Constitución. Parecería haberse evitado una guerra civil, la que se venía preparando desde hace dos años; ahora todo el pueblo decidirá sobre la nueva Constitución, cuyo texto ha sido en parte modificado. La Conferencia Episcopal dio su apoyo total al acuerdo nacional alcanzado por el Congreso. "Este acuerdo demuestra que el mejor camino es el diálogo en el marco de la democracia y con la participación de todos los involucrados; se debe ahora cumplir con los acuerdos conseguidos y no defraudar al pueblo", dijo el obispo Jesús Párraga, secretario general de la Conferencia Episcopal. Calificó como "otro hito de la historia democrática del país" la marcha de 200 kilómetros de miles de personas de distintas regiones y sectores sociales hacia La Paz, para hacer desistir del bloqueo a los partidos que se oponían al acuerdo nacional. "Su testimonio de esfuerzo, serenidad, espíritu de paz y paciencia ennoblece el aniversario de la fundación de la ciudad de La Paz, como también los innumerables gestos de solidaridad de los ciudadanos para con ellos". En una entrevista a la revista chilena "Mensaje", el card. Julio Terrazas, presidente de la Conferencia Episcopal, descartó que la Iglesia se haya puesto del lado de los terratenientes autonomistas. "Nuestra misión es procurar que se atiendan las esperanzas que se han despertado en el pueblo boliviano. Sólo buscamos que los cambios no se hagan por métodos violentos y que sean graduales. Los obispos hemos pedido una reforma agraria que respete la dignidad de todos. En algunas autoridades del gobierno hay un discurso proclive a la violencia, a una mayor confrontación y eso provoca una respuesta similar del otro lado. Hay sectores que no parecen dispuestos al diálogo. En cuanto a la Iglesia, no hay que olvidar que en mi país la Iglesia está presente en los lugares de mayor abandono; es una presencia innegable, muy fuerte y formadora de las conciencias desde la fe".
BRASIL: CARTA DE SAN FRANCISCO A LOS GOBERNANTES Recordando cómo, casi al final de su vida, Francisco de Asís escribió una carta abierta a los gobernantes de los pueblos, unos mil franciscanos de todo el mundo, se reunieron a mediados de octubre en Brasilia intentando reescribir esa carta hoy. La carta dice: "Oigo dos clamores que suben hasta el cielo. Uno es el grito de la madre tierra, terriblemente destrozada. El otro es la queja lacerante de millones de hermanas y hermanos nuestros, hambrientos, enfermos, excluidos de la misma sociedad humana. Son los clamores de la devastación ecológica y de la injusticia social que imploran ser escuchados urgentemente. Propongo una alianza global en pro de la tierra y de la vida. Os advierto humildemente, hermanas y hermanos míos, que si no hacéis esta alianza sagrada de cuidado y hermandad universal, deberéis rendir cuenta ante el tribunal de la humanidad y enfrentar el juicio del Señor de la Historia. Si observáis todo esto que Dios me ha inspirado y os he comunicado en breves palabras, os aseguro que la tierra volverá a ser el jardín del Edén, la casa común de todos los hombres". La carta, en cuya redacción colaboró también Leonardo Boff, está firmada por "fray Francisco de Asís, vuestro pequeño y humilde siervo" y está dirigida a "todos los jefes de Estado y portadores de poder de este mundo".
COLOMBIA: CARTA DE PÉREZ ESQUIVEL Adolfo Pérez Esquivel, el argentino Premio Nobel de la Paz, escribió una durísima carta al presidente de Colombia, después de un viaje a ese país denunciando "la situación de violencia e intimidación que sufren gran parte de los líderes sociales y las diferentes comunidades indígenas". Se denuncia que la política de guerra abierta y frontal contra la guerrilla está afectando gravemente las libertades y los derechos humanos de los ciudadanos; se estigmatiza de terroristas a todos los que exigen respeto por tales derechos. El ejército asesina a campesinos y pobladores urbanos presentándolos posteriormente como guerrilleros muertos en combate, con ejecuciones extrajudiciales. Hace poco fueron destituidos 27 militares por haber matado a 20 jóvenes, presentados por los militares como subversivos. Entre enero de 2007 y junio de 2008 ha habido 500 ejecuciones sumarias y arbitrarias por fuerzas de seguridad. Los grupos paramilitares que tendrían que haberse desmovilizado, son responsables en este año del asesinato de 28 sindicalistas y activistas. Amnistía Internacional ha señalado que miembros de la fuerza pública "ejecutaron al menos a 280 personas en un año. En el año 2007 han sido asesinados 1.400 civiles, 330 por la policía, 300 por los paramilitares, 260 por la guerrilla y 305 mil refugiados. Varios obispos han levantado la voz contra el resurgir de las fuerzas paramilitares, las que desde el año 2002, fecha de su desmovilización, han asesinado 600 personas por año. Hay una erosión del Estado de derecho; la mafia del narcotráfico y los grupos paramilitares se han infiltrado en la política y en el gobierno.
CUBA: ¿CAMBIA EL SISTEMA? En los últimos documentos del Partido Comunista cubano se habla de "nuevas condiciones históricas del socialismo en el siglo XXI" y se proponen cambios en los métodos y en las estrategias para aplicar el socialismo. Se afirma: "La religión no necesariamente debe ser enfocada como una forma de opio social en sí misma, sino como un elemento con posibilidades de asimilación y alianza para los objetivos programáticos generales, pues los valores éticos que promueve no son intrínsicamente contradictorios con los del socialismo". Según la revista católica cubana "Palabra Nueva" en el artículo titulado: "Pido la Palabra" de su director, Orlando Marquez Hidalgo, "estas ideas, sin perder su ambigüedad, se distancian de las antiguas concepciones sobre la religión, que la consideraban ‘producto y reflejo de la opresión económica’ y siendo alienante había que erradicarla. Si el socialismo del siglo XXI se aleja de estas convicciones del siglo XX, algo se ha avanzado. Si los objetivos del nuevo socialismo son el respeto a la diversidad de criterios económicos, políticos y religiosos; si ‘socialismo’ significa socializar la cultura, la política, la economía, el pensamiento en función de la comunidad en general y no de un solo partido exclusivo y excluyente, se tratará de un cambio verdadero... Está claro que los valores éticos del cristianismo no sirven para sustentar el odio y la lucha de clases. Conocedores de los límites humanos para alcanzar la felicidad completa, nosotros predicamos un reino que no es de este mundo, pero que en este mundo debe comenzar a gestarse mediante nuestro compromiso en la construcción de una sociedad más justa. Todo el trabajo caritativo y social desplegado por la Iglesia en el mundo da fe de ello".
HONDURAS: PREMIO VÍCTOR FRANKL A CARDENALEl 28 de octubre pasado el card. Oscar Rodríguez Maradiaga, arzobispo de Tegucigalpa (Honduras), recibió en Viena el Premio Víctor Frankl, por su compromiso con los pobres. El premio entregado por la alcaldía de Viena (Austria), se da a los que han actuado en el campo de la psicoterapia humanista. Además de su formación teológica, Rodríguez Maradiaga se formó en psicología clínica y psiquiatría en la universidad de Innsbruck. El cardenal hondureño, que desde 2007 es presidente de Cáritas Internacional, al recibir el premio, habló en favor de la "globalización de la solidaridad". Advirtió que la actual crisis económica es una "crisis de ética" y aconsejó a los grandes del mundo "que no crean que van a encontrar soluciones queriendo darnos más de lo mismo. No es culpa del mercado lo que está pasando, sino de los que dirigen los mercados cuando hacen del mercado un dios y recién ahora se dan cuenta de que es un ídolo con los pies de barro. Una economía basada en la especulación nos lleva al desastre. Se ha dicho en la FAO que no hay posibilidades de aliviar el hambre en el mundo y hay trillones para aliviar la codicia y el robo de tantas instituciones financieras. Hay que dejar de creer que hay una sola manera de guiar la economía del mundo". El cardenal se refirió también a ciertos católicos que "han estudiado en colegios y universidades católicas y cuando llegaron a la política, cayeron en manos de los Chicago Boys y dejaron de lado la Biblia como libro de cabecera para quedarse con ‘El Príncipe’ de Maquiavelo. Querer marginar la ética de la economía, es lo que nos ha llevado a esta crisis. El consumo tiene límites, la especulación tiene límites y la ganancia tiene límites; si se sobrepasan los límites, llega el descalabro", concluyó.
PERÚ: SE VAN LOS MISIONEROS DE MARYKNOLL Hace 65 años que los Misioneros de Maryknoll estaban presentes en Puno (Perú), vinculados a las comunidades campesinas del altiplano, hablando su propio idioma (quechua y aymará). Establecieron varias parroquias, promovieron cooperativas de ahorro y crédito, escuelas parroquiales y bibliotecas; difundieron la alfabetización masiva a través de escuelas radiofó-nicas, la formación cristiana de laicos y dirigentes. En 1957 les fue confiada la prelatura de Juli. Fueron distinguidos por su labor religiosa y social en el altiplano por parte del alcalde y la Federación Campesina de Puno. El actual obispo de Puno, nombrado en 2006, José Ma. Ortega, es miembro de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz ligada al Opus Dei y creyó su deber prescindir de la colaboración de los misioneros. La decisión se basaría, sobre el hecho de que los religiosos norteamericanos están influenciados por la Teología de la Liberación y así la extraordinaria pastoral desarrollada por sus precedesores se transformó en activismo social. Las comunidades emitieron un comunicado apoyando a los misioneros, hablando de "expulsión" y de una limpieza de sacerdotes comprometidos por parte de los sectores más conservadores de la Iglesia (en Perú ya son 10 los obispos del Opus Dei). Los Misioneros de Maryknoll son una congregación norteamericana fundada en 1911, que toma su nombre del lugar donde la sede principal está situada: en la cumbre de un cerro dedicado a la Virgen María, al norte de Nueva York en Ossining. Son sacerdotes, hermanos, hermanas y laicos difundidos en 40 países. Se destacan por su labor misionera y su lucha en favor de los inmigrantes, indígenas, enfermos de sida y en los últimos años en contra de los programas militares de Estados Unidos y de la guerra de Irak. |
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