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Gobiernos locales, descentralización y
participación ciudadana en Montevideo
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Buenas Prácticas > América Latina y el Caribe > Concurso Internacional Hábitat/ONU 2000 > |
Descentralización en Montevideo
Intendencia de Montevideo (Uruguay)
Fecha
de
referencia: 05-07-2000
Experiencia seleccionada en el Concurso de Buenas Prácticas
patrocinado por Dubai en 2000, y catalogada como BEST. ( Best
Practices Database.)
País/Country:
Uruguay
Región según Naciones Unidas: América Latina
Región ecológica: costera
Ámbito de la actuación: ciudad
Instituciones: gobierno local
Categorías
= Buena gestión urbana: descentralización; apertura y
transparencia. Participación ciudadana y riqueza cultural:
educación cívica; participación comunitaria; riqueza social
y cultural
R E S U M E N
La política de
descentralización participativa promovida por el Gobierno
de Montevideo[*] tiene como principal objetivo
la democratización social, y por tanto la participación de la
pluralidad de actores en el diseño, construcción y control de
las políticas públicas.
El proyecto busca acercar la actual
experiencia del gobierno al entorno en el que los ciudadanos
desarrollan su vida cotidiana y animarles a participar en la
toma de decisiones y en la redistribución social del poder, con
el fin de alcanzar una gestión responsable y eficiente, que
permita mejorar la calidad de vida de la población.
El proceso comenzó en 1990 y se ha
desarrollado durante diez años. Su principal logro ha sido la
construcción gradual de un entorno local de gobierno en cada una
de las 18 zonas en que se divide Montevideo. En estas zonas
interactúa un organismo social de participación (Concejo
Vecinal), un organismo de representación política (Junta Local)
y un servicio descentralizado municipal (Centro Comunal), cada
uno de ellos claramente individualizados y compartiendo un área
común donde sus recursos se ven maximizados.
La comunidad local ha ido participando
gradualmente en la definición del presupuesto municipal,
estableciendo sus prioridades con respecto a los problemas y a
las inversiones necesarias. Se ha implicado en los procesos de
Planeamiento Estratégico y en los Proyectos de Desarrollo Zonal.
El gobierno de Montevideo está poniendo en práctica una política
de cooperación y de generación de acuerdos que forje nuevas
uniones entre el Estado y la sociedad civil.
Se están desarrollando políticas
sociales apropiadas para las zonas económicamente más débiles,
siguiendo una estrategia que incluye la oferta de servicios y,
al mismo tiempo, incorporando a los usuarios a la gestión de
estos servicios, de manera que no sean meros receptores del
servicio, sino protagonistas de éste.
1990. División en regiones del departamento de
Montevideo:
se crean 18 zonas o distritos y se establecen
los Centros Comunales de Zona. Se define el primer presupuesto
de cinco años con la participación de la comunidad.
1992-1993. Montevideo en Foro I "Descentralización
y Participación": Consulta abierta a los ciudadanos
de Montevideo sobre las distintas modalidades de participación
de los miembros de la comunidad en las Juntas Vecinales.
Creación de las Juntas Locales y de los Concejos Vecinales. Los
primeros funcionan como organismos políticos y los segundos como
organismos sociales. Primeras elecciones para los Concejos
Vecinales y su puesta en marcha.
1995. Segundo plan quinquenal establecido con la
participación de la comunidad.
1996. Montevideo en Foro II "Construyendo
ciudadanos". Consulta abierta para evaluar el proceso de
descentralización iniciado. Segundas elecciones para los
Concejos Vecinales.
1998. Terceras elecciones para los Concejos Vecinales.
D E S C R I P C I Ó N
La experiencia está enfocada desde el punto de vista de la participación.
Situación
previa a la iniciativa
En 1990 el proceso de
descentralización del gobierno del Departamento de Montevideo se
hizo efectivo.
Por primera vez en la historia de
Uruguay las fuerzas unidas progresistas del Frente Amplio
fueron elegidas para gobernar en la capital, con Tabaré Vázquez
a su cabeza, como Intendente. Al mismo tiempo las elecciones
nacionales las ganó Luis Alberto Lacalle del Partido
Nacional, que sustituyó como presidente a Julio María
Sanguinetti del Partido Colorado, que es
tradicionalmente el partido rival.
Después de doce años de dictadura
(1973-1985) el gobierno de transición del Partido Colorado
(1985-1989) condujo al país hacia un ajuste estructural que no
fue apoyado por la población. De hecho en 1984 la población optó
por el Partido Nacional (1990-1994), el cual, sin embargo, sólo
reforzó la política económica del anterior gobierno, en un
momento en el que el país estaba inmerso en su primera
experiencia de "cohabitación política".
Establecimiento
de prioridades
En un país con un contexto histórico
como el uruguayo, unificado políticamente y tradicionalmente
centralizado, la descentralización llega con retraso. Sólo en
las elecciones de 1989 se convierte en un tema importante para
la política nacional.
Todos los partidos políticos lo
incluyen entre sus objetivos, y las fuerzas progresistas
consiguen llevar el tema al primer plano del debate. En el marco
de la reforma estatal y con el fin de dar respuesta a los
problemas de los ciudadanos, se da prioridad a la
descentralización, que aparece como una respuesta innovadora y
muy apropiada para alcanzar las nuevas formas de gestión pública
y las modalidades alternativas en la acción estatal.
Cuando el Frente Amplio fue elegido
para gobernar en Montevideo, con el 35% de los votos, se puso en
marcha un proceso de descentralización que hoy se encuentra en
su décimo año.
Formulación
de objetivos y estrategias
El objetivo del proceso de
descentralización llevado a cabo por el gobierno de Montevideo
es la democratización de la sociedad y la participación de la
pluralidad de actores en el diseño, construcción y control de
las políticas públicas. El proyecto conlleva la transferencia y
la redistribución del poder social, político y económico,
incorporando a la población a los procesos de toma de decisiones
acerca de los temas de interés público. La idea es transformar
la relación que existe entre el estado y la sociedad, creando un
nuevo espacio público donde se debatan los temas de crucial
importancia para la calidad de vida.
La descentralización, entendida como
vía para alcanzar la democratización, promueve la participación
como forma de representación directa en relación con los temas o
problemas que requieren decisiones a nivel vecinal. Esta forma
opera como complemento de las formas de representación
tradicionales de la democracia, y por consiguiente refuerza la
gobernabilidad.
El proceso se desarrolla a tres niveles
que difieren conceptualmente, aunque están interrelacionados:
descentralización política, descentralización social y
descentralización administrativa o deconcentración,. Su
viabilidad está íntimamente ligada a la manera en que se
interrelacionen los actores, esto es: la sociedad civil en toda
su diversidad, los empleados municipales y el gobierno
departamental.
Datos
Los departamentos son, en la práctica,
el único nivel en que la descentralización territorial existe
realmente, es decir, la descentralización sólo es efectiva por
debajo del nivel territorial nacional, en el caso de Uruguay en
los departamentos que corresponden a divisiones equivalentes a
las provincias o las regiones de otros países. Los departamentos
están gobernados por el Intendente del Municipio (poder
ejecutivo) y por la Junta Departamental (poder legislativo). Los
términos utilizados para designar la figura de gobierno en los
departamentos son: gobierno departamental, gobierno municipal o
municipalidad.
El Departamento de Montevideo es el más
pequeño de las 19 jurisdicciones político-administrativas de
Uruguay.
Su área es de 530 kilómetros cuadrados y su población de
1.330.405 habitantes, casi la mitad de la población de Uruguay
(3.151.662 habitantes).
La ciudad del Montevideo, que posee un
puerto natural, es la capital del Departamento y del país, y en
ella se encuentran los tres poderes del Estado, además de ser el
centro de la vida universitaria, artística y cultural. Alrededor
del 50% de la industria, y prácticamente toda la actividad
terciaria se centran en Montevideo. Su influencia va más allá de
sus suburbios y constituye, por tanto, un área metropolitana.
Por otro lado, es la base administrativa de MERCOSUR (Mercado
Común de Suramericano).
El Frente Amplio es una coalición del
ala izquierda que fue creada en 1971 siguiendo el programa del
partido progresista. El Frente Amplio ganó las elecciones al
gobierno de la ciudad de Montevideo en 1990 y en 1995. Es muy
probable que el Frente Amplio gane las primeras elecciones
municipales que se celebrarán al margen de las nacionales, en
Mayo del 2000, siguiendo el reglamento constitucional de 1996.
El Partido Nacional y el Partido Colorado son los dos partidos
políticos que han estado en el poder a lo largo del siglo XX.
Las elecciones presidenciales, las legislativas y las departamentales se celebrarán al mismo tiempo, y el voto es obligado. Todos los ciudadanos mayores de 18 años deben votar. El número total de ciudadanos en edad de votar en Montevideo es de 1.055.000.
Proceso
El proceso de descentralización entró
en efecto trece días después de que el gobierno tomase posesión
de su cargo. El primer paso fue la división de Montevideo en 18
Zonas y la creación de un Comité Especial para la
Descentralización y la Participación. En cada una de las
jurisdicciones se instaló un Centro Comunal Zonal. Gracias a
estos centros se entró en contacto con las organizaciones
sociales y con la comunidad. También trajeron consigo ciertas
actividades administrativas que irán aumentando a medida que el
proyecto progrese.
Desde el comienzo, los miembros de la
comunidad y los empleados municipales trabajan juntos, como
líderes y como miembros de los Centros Comunales. Al principio
se establecieron nuevas formas de interacción. Los diferentes
puntos de vista y razonamientos de los protagonistas comenzaron
a coexistir con un espacio público en expansión.
El resultado de esta fase fue la
preparación de un presupuesto con los miembros de la comunidad.
El Intendente y los miembros de su gabinete visitaron la ciudad
y hablaron con los representantes de cada barrio en las
Asambleas Abiertas de Zona, buscando una orientación sobre las
prioridades en la distribución de recursos dentro de cada
jurisdicción. A estas asambleas asisten miembros de los Concejos
Vecinales, de los comités temáticos, de las organizaciones
sociales, de las organizaciones deportivas, de las
organizaciones religiosas, los miembros del movimiento
cooperativo, etc.
Esta metodología de toma de decisiones
muestra la naturaleza de la reforma estatal a que se aspira y
las formas de gobierno que se deben aplicar para desarrollar la
gobernabilidad democrática.
En 1991, el cuestionamiento continuo a
que se veía sometido el gobierno por parte de la oposición
generó un clima que no contribuía a que avanzase la
descentralización. El Intendente convocó una reunión a la que
asistieron delegados de todos los partidos políticos
representados en la Junta Departamental y los delegados que
representaban al propio Intendente, con el fin de intentar
encontrar un consenso. Después de una dura negociación se llegó
a un acuerdo. Este fue sometido a consideración por los miembros
de varios Comités Zonales, que, en una asamblea departamental,
el Foro de Montevideo I, aceptaron oficialmente el acuerdo.
Con este amplio apoyo social y
político, en 1993 se crearon las Juntas Locales o Comites
Especiales y los Concejos Vecinales. Las Juntas Locales constan
de cinco miembros, son cuerpos del poder político ejecutivo
designados por el Intendente y reciben las propuestas que
provienen de los partidos políticos. Los Concejos Vecinales son
cuerpos sociales para la consulta y el control, y constan de
entre veinticinco y cuarenta miembros elegidos por voto popular.
En este mismo año (1993) se celebraron las primeras elecciones
de este tipo y los representantes elegidos por voto popular
comenzaron a trabajar.
Ambos organismos, en sus diferentes
capacidades, se encargan de prever, organizar y controlar las
actividades de la Zona, así como de estudiar las necesidades y
expectativas a corto y medio plazo.
En 1994 se empieza a trabajar en el
Plan Estratégico de Montevideo buscando una estrategia para el
desarrollo completo del departamento.
Esto implica intercambios entre los
vecinos, los empleados municipales y el gobierno, y, dado que el
presupuesto está elaborado en colaboración con los miembros de
la comunidad, es una herramienta apta para construir con ella la
democracia, y aún más, tiene un valor paradigmático. En cada una
de las zonas, que a su vez estaban divididas en subzonas y
unidades territoriales básicas, los ciudadanos de Montevideo
trabajan juntos para diseñar un plan con objetivos claramente
definidos, que guíe el proceso de desarrollo local a largo,
medio y corto plazo.
Por otro lado, el arquitecto Mariano
Arana, el nuevo Intendente, designó las Juntas Locales para el
próximo período quinquenal, a partir de las propuestas
formuladas por los distintos partidos políticos.
En aquel momento se encontraron otros
tipos de apoyo: se institucionalizaron los organismos locales,
el grado de conocimiento y la legitimidad del proceso aumentó,
se tenía más experiencia; y los Centros Comunales estaban más
organizados y disponían de más recursos materiales y humanos.
Los métodos de consulta estaban consolidados y computados para
decidir el ajuste de presupuesto anual en arreglo a los
compromisos de gestión y para asegurar la monitorización del
proceso.
En 1990 el presupuesto quinquenal
presentaba una lista de necesidades elaborada por la población,
y en 1995 los miembros de la comunidad pasaron a desarrollar
planes de acción. Esto refleja la capacidad de la población y el
nivel alcanzado de apropiación de la zona. Por otro lado,
contribuye al aprendizaje del equipo de gobierno, integrando
nuevos aspectos y prioridades que han sido sometidas a balance
por la comunidad. Como resultado, comenzó una forma de
intervención multisectorial de gran impacto local. Sus
operaciones, como por ejemplo "Montevideo como lugar de
construcción" responden a las prioridades locales a corto plazo,
cubren varias áreas y requieren una acción coordinada por parte
de las Unidades Centrales Especiales.
El proceso para establecer las
prioridades en los gastos y en las inversiones exige muchas
etapas y actores implicados. Siempre existe conflicto y
confrontación, y por tanto se recurre a la negociación. Los
acuerdos se desarrollan a nivel local principalmente, sin
embargo se solicita la participación de un miembro del gobierno
departamental.
Este proceso de toma de decisiones con
base en la negociación, desarrolla e instituye nuevas actitudes
y capacidades en relación a la gestión pública.
En 1998, se definió el Plan de
Ordenación Territorial y se estableció una estrategia de
construcción de la ciudad. Se visitan todas las zonas para
consultar con los representantes de cada zona. La Junta
Departamental de Montevideo aceptó el Plan de Ordenación con un
amplio respaldo político.
En Diciembre de 1999, el Intendente
Arana convoca una asamblea de Consejos Vecinales e inaugura el Plan
Estratégico de Montevideo.
Al trabajar sobre unas bases más
sólidas y con una población más acostumbrada a tratar directa y
permanentemente con los problemas diarios, se obtienen más
compromisos que en 1994. La Junta Local, el Consejo Vecinal y el
Centro Comunal con el apoyo del gobierno departamental,
organizan las reuniones de zona, con el fin de ser capaces de
elaborar un Plan de Desarrollo Zonal de diez años de
duración.
Otro resultado de este segundo período
con un partido progresista es la intensificación de la formación
en los Centros Comunales y en los Consejos Vecinales.
Los presentes miembros del Consejo
Vecinal, que fueron elegidos en las terceras elecciones Octubre
de 1998, se enfrentan al reto de aumentar la participación para
trabajar en profundidad en el Plan de Desarrollo Zonal y
en el presupuesto quinquenal para el período del 2001 al
2005.
Resultados
obtenidos
Nos gustaría señalar algunos casos que
pensamos que son significativos de la legitimidad alcanzada por
el proceso y de su impacto en términos de participación, así
como en la busca de nuevas relaciones entre el Estado y los
ciudadanos.
Después de diez años, la permanencia
del proceso de descentralización, así como su gradual
desarrollo, hablan elocuentemente: actualmente, 18 Consejos
Vecinales y 18 Juntas Locales están en funcionamiento. El
Organismo para la Participación Comunitaria, el Organismo para
la Descentralización Política y el Centro Comunal se han
convertido en verdaderos puntos de referencia para las
comunidades locales. Los Centros Comunales (18 en total) han
alcanzado el rango de [trámites y] servicios, están
mejor organizados y tienen más recursos humanos, materiales y
económicos. Existe una importante política de formación dirigida
a mejorar la calidad de los servicios. Por ejemplo, en el
presente llevan a cabo 16 actuaciones, cuando en sus comienzos
sólo llevaban 37. Muchas de estas actuaciones se hacen efectivas
a nivel local sin intervención del gobierno departamental.
En el momento en que comenzó a
funcionar, ya se habían celebrado tres elecciones de Consejos
Vecinales. La población ha mostrado una participación creciente
y sostenible. En 1993 votaron 68.553 ciudadanos de Montevideo,
en 1995 votaron 82.496 y en 1998 fueron 106.909.
En las Elecciones Generales, el
gobierno de Montevideo fue elegido con el 35% de los votos, y en
1995 consiguió el 44% de los votos. El escrutinio público
llevado a cabo por seis empresas independientes, dan a Arana un
respaldo del 60%. Esto le coloca como el candidato favorito para
las siguientes elecciones departamentales. De ser así, las
fuerzas progresistas entrarían en su tercer período de gobierno
en Montevideo.
Los éxitos obtenidos por el Plan
Estratégico de Montevideo se extendieron para formular los
Planes de Desarrollo Zonales. En el presente existen 18
zonas divididas en subzonas y en unidades base, con el fin de
constituir un Pleno de Trabajos de Zona que analizaría la
situación y definiría objetivos. Para ello, un equipo local
trabaja en coordinación con el gobierno departamental.
La participación de la población en la
elaboración del presupuesto se institucionalizó tanto para el
Plan Quinquenal como para los Ajustes Anuales. Los métodos
utilizados han mejorado, hay un proceso de circulación de
información, de análisis y de formación de una lista de
prioridades a nivel local, en interacción con el gobierno
departamental que se ocupa de la negociación y de la gestión de
acuerdos, la monitorización y el control. La monitorización está
parcialmente computerizada y nos estamos moviendo hacia un
sistema integrado de control de la gestión desde el área
descentralizada.
Los ciudadanos han instituido una nueva
forma de relación, siguiendo una estrategia de cooperación y de
compromisos, estrechamente basada en la práctica. Implica a
actores de los sectores tanto públicos como privados, a nivel
nacional y departamental, al igual que a la Universidad de la
República y a las organizaciones internacionales. Esto hace que
las acciones municipales sean más efectivas, que se aprovechen
mejor los recursos, que se amplifique la repercusión y que
mejoren las relaciones entre los miembros.
Las áreas en que se ha aplicado esta
fórmula son las áreas social, ambiental, cultural y los espacios
públicos. Esto ha tomado la forma de acuerdos, colaboraciones y
la concesión de obras públicas.
Las políticas sociales directas han
sido en algunos casos totalmente innovadoras, y en otros casos
se han mejorado los servicios o su cobertura.
Sostenibilidad
La sostenibilidad de un proceso de
descentralización está directamente ligada a la voluntad
política de los actores implicados, al apoyo social y político
obtenido y al alcance y a la calidad de la participación. La
viabilidad del proyecto se apoya en una estrategia basada en el
diálogo continuado para compaginar los intereses encontrados, en
la negociación para superar los conflictos y en la concertación
para avanzar en la solución de los problemas públicos.
El proceso requiere un esfuerzo
permanente y un apoyo continuado tanto en el momento de toma de
decisiones como en el desarrollo de las actividades diarias.
Mientras está siendo construido, es necesario el respaldo del
gobierno departamental, de forma que éste coopere con su
crecimiento, y le proporcione los elementos necesarios para su
consolidación.
Nuestra experiencia nos ha demostrado
que para todo grupo social es crucial preservar su autonomía y
el derecho a tomar decisiones. Igualmente importante es
establecer prácticas abiertas con grupos para la
descentralización política. El respeto por la independencia de
áreas específicas lleva a una buena interacción en las fases
intermedias.
Para consolidar la reforma municipal,
ha sido indispensable poner al día estructuras tradicionales,
democratizar la acción municipal y desarrollar una
administración eficaz, cara a cara con los ciudadanos.
Lecciones
aprendidas
La gran lección a extraer de esta
experiencia de la ciudad de Montevideo
es ver cómo se potencian los recursos cuando se abren los campos
de participación y de cooperación. La acción se enriquece con el
conocimiento existente en la comunidad, el progreso se realiza
desde la sociedad civil y se favorece la gobernabilidad.
A pesar de que aún quedan muchas
demandas, se ha dado un paso en la educación civil. A medida que
la población se familiariza con los problemas de la gestión
municipal tiene acceso a la información que anteriormente
permanecía oculta con los asuntos de Estado y adquiere, con el
tiempo, la capacidad de analizar, evaluar y dar prioridad a los
problemas. Así pueden llegar a la formulación de planes de
acción, que se refieren a la totalidad del departamento y que
contemplan diversidad de necesidades y prioridades.
El proceso de toma de decisiones
necesita tener en cuenta intereses que están en conflicto,
enfrentarse a sus diferencias y encontrar soluciones que
contemplen todos los factores, tanto a nivel local comunitario
como a nivel departamental.
Otra importante lección es que esta
forma de dirigir los problemas públicos, obliga a los miembros
del gobierno a buscar continuamente el respaldo de la comunidad,
en el ir y venir de la vida diaria, con el fin de forjar puentes
de unión entre la realidad percibida a nivel local y la realidad
percibida desde la globalidad de la ciudad.
La descentralización exige un gran
esfuerzo para cambiar la organización, la cultura institucional
y la resistencia al cambio y al desarrollo de organismos
descentralizados y oficinas no centralizadas.
Una visión integrada de la realidad que
refleje las demandas de los actores en el territorio, llevó al
diseño de respuestas integradas, que eliminaron la estructura
compartimentada con que funcionaban las Unidades Centrales
Especializadas. Ya que ni los actores departamentales,
incluyendo el gobierno, ni los actores sociales civiles tenían
la formación necesaria para responder a la complejidad del
proceso, la formación continuada se convirtió en un factor
decisivo para el proyecto.
No hay duda de que los recursos
departamentales se asignan donde son más necesarios. Al tomar
las decisiones desde el ámbito del día a día, las necesidades
sociales se presentan con mayor claridad y el destino de los
recursos tiende a ser cada vez más justo. Sin embargo, la forma
de tomar decisiones y las relaciones entre los actores son
complejas y es difícil armonizar el programa social y el
político. Alcanzar esto sin restringir la participación es un
reto pendiente. Existe un esfuerzo constante para mejorar la
gestión en el tiempo necesario para transformar la burocracia y
desarrollar la descentralización. Al mismo tiempo, se debe
evitar la "descentralización de la descentralización", de manera
que los problemas que el proyecto busca resolver no se
reproduzcan en las áreas periféricas.
Transferibilidad
La experiencia de Montevideo se sitúa
en un contexto específico, marcado por la estabilidad
democrática, aunque interrumpida durante doce años por una
dictadura similar a otras de la región, y la relativa
integración de la ciudad a pesar del incipiente proceso de
segregación que aún parece que se puede detener. La población de
Montevideo está acostumbrada a tener acceso a los servicios
básicos, situación que se ha heredado de un pasado en que
existía un Estado benefactor, habita en un entorno natural
favorable, relativamente homogéneo y con una importante clase
media. El nivel educativo es alto (más del 90% de
alfabetización) y fuertemente politizado. Por otra parte,
Montevideo es una ciudad adecuada a su población que asciende a
1.300.000.
Teniendo en cuenta todo lo anterior, la
descentralización participativa que se ha promovido puede ser,
en términos generales, un modelo transferible, teniendo siempre
en cuenta la importancia de la flexibilidad y la necesaria
adaptación a los perfiles de identidad de otra sociedad.
Perfil Financiero
1996: 295 millones de dólares
1997: 316 millones de dólares
1998: 320 millones de dólares
El 78% del presupuesto se ha destinado
a las Obras y Servicios Comunitarios y al Área Social, que
incluye los costes de las obras públicas, las inversiones y los
salarios.
Los gastos de la Administración General
suponen el 22% restante.
En ambos casos, Obras y Servicios (51%)
y Área Social (27%), las decisiones son de naturaleza mixta,
implicando al nivel central y al descentralizado. Se estima que
este último controla el 20% de los recursos dentro de ese 78%.
Este documento se ha editado a partir de una versión inglesa.[*]
Traducido por Carmen Nieto Méndez.
Revisado por Carlos Verdaguer.
[*]Fueron corregidas las denominaciones de los órganos departamentales y zonales, para esta versión digital, por Guillermo Font (vecinet).
Por error de traducción: donde decía Junta Vecinal por Consejo Vecinal; donde decía Consejo Local por Junta Local; Centro Comunitario Zonal por Centro Comunal Zonal; Alcalde por Intendente; gobierno municipal por gobierno departamental o gobierno de Montevideo; Concejo Departamental por Junta Departamental; Ayuntamiento por Intendencia; Foro de Montevideo por Montevideo en Foro.
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Descentralización y Participación Popular en Montevideo
Síntesis cronológica de los inicios del
proceso
de descentralización política, desconcentración de servicios y participación ciudadana,
que incluyen el Presupuesto Participativo del Municipio de Montevideo
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