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Gobiernos
locales, descentralizacin y participacin ciudadana en
Montevideo
Seminario
10 aos
de descentralizacin: un debate necesario
vecinet-noticias
- No.
389
vecinet.noticias@gmail.com
La
compleja tarea de simplificar
la ingeniera de la descentralizacin
Politloga
Mara Elena Laurnaga
Coordinadora
del Area de Estudios Municipales del Instituto de
Ciencia Poltica
Facultad
de Ciencias Sociales. Universidad de la Repblica
La evaluacin del proceso de descentralizacin que la
Intendencia Municipal de Montevideo ha iniciado con la
investigacin que hoy se pone a consideracin as como con
este proceso de consulta ciudadano que se inaugura, expresa
una voluntad poltica coherente con los fundamentos que
dieron lugar a ese mismo proceso. Los comentarios que aqu
se realizan toman algunos aspectos del documento de base
como elemento disparador ms vinculados a mi prctica
profesional, pero no pueden ni pretenden abarcar la amplitud
y riqueza del documento. Se opta por analizar algunos
aspectos incluidos en ese amplio estudio y se articula con
opiniones y percepciones respecto a la experiencia de la
descentralizacin que privilegia una lectura en lo que hemos
denominado "clave poltica" para sumar a las diversas
perspectivas y lecturas que esta iniciativa ya ha generado
en la ciudadana de Montevideo.
A los resultados esperados de esta iniciativa del gobierno
municipal y a la ya rica respuesta de la gente, hay que
agregar el valor en s mismo que tiene esta convocatoria.
Independientemente de la adscripcin poltico partidaria de
cada uno en relacin al partido de gobierno, es necesario
sealar y reconocer la magnitud de esta apuesta y el "riesgo
poltico" asumido por el Departamento de Descentralizacin y
el equipo del Arq. Arana de abrir un debate
sobre un tema complejo en un contexto donde hay
sensibilidades expuestas: de los funcionarios con el elenco
de gobierno, del propio gobierno municipal en relacin al
gobierno nacional, de los vecinos en relacin a una gestin
que tiene que procesarse en un contexto de restricciones y
crisis fiscal. Se requiere suficiente autoconfianza de parte
del actor poltico para convocar y generar este espacio de
debate y revisin del formato poltico institucional de la
descentralizacin que tiene un significado simblico por
dems central en la configuracin del perfil de gobierno de
la izquierda en Uruguay. Sin dudas no todos los gobiernos lo
pueden hacer despus de 10 aos de gestin.
Una lectura en clave poltica para revisar el
proceso de descentralizacin
El documento presenta un texto muy valioso, empezando por el
esfuerzo de dar insumos para entender el contexto actual y
fundamentalmente, la magnitud de los cambios que se han dado
entre 1990 (ao en que la izquierda asume el gobierno de
Montevideo, quebrando all la histrica alternancia blanca y
colorada) y este ao 2001 cuando se encuentra transitando su
tercer perodo de gobierno.
En este anlisis del contexto que el documento realiza es de
destacar la referencia
al as nuevas formas de "socializar" y los cambios procesados
en esta materia, es decir la referencia a algo ms que la
socializacin: se refiere a los cambios donde se construyen
los vnculos, las referencias, y por lo tanto las imgenes
con quienes los sujetos constituyen un colectivo. Esto est
profundamente afectado por los elementos que se plantean muy
adecuadamente en el documento.
El rol del municipio en un contexto de crisis
Esta cuestin interpela a todos los gobiernos locales y
municipales de la regin. La crisis en sus distintas
dimensiones, - explicada tanto por factores exgenos como la
globalizacin o la insercin en un mercado
mundial fundamentalmente, como por factores endgenos que se
analizan tambin en el documento,- afecta e impacta sin duda
sobre el rol del municipio. Esto implica que un gobierno
municipal tiene que redefinir hoy, para el 2001, aquellos
roles para los que tiene competencia especfica y aquellos
otros que no le competen formalmente pero que tiene que
desarrollar igual. Ah se establece una racionalidad de la
gestin de gobierno que es necesario tener en cuenta: qu
cosas tiene que hacer la Intendencia de Montevideo y que no,
pero ms all de la definicin formal de su rol, qu cosas
efectivamente tiene que asumir por responsabilidad social
compartida, generada o delegada.
En este sentido, vale la pena sealar la inadecuacin que la
investigacin realizada demuestra entre la magnitud de lo
que la IMM hace en materia de polticas sociales y la escasa
visibilidad de estas polticas en la percepcin que la
ciudadana tiene de ellas. Esto tiene que ver con que la IMM
difunde mal lo que hace, o lo difunde en forma insuficiente
segn lo que se ha sealado reiteradamente desde la propia
Intendencia Municipal, diagnstico que es compartible. Pero
tambin es cierto que la gestin municipal de
polticas que formalmente son nacionales tiende a diluir el
protagonismo de la Intendencia en la materia. En Uruguay el
sistema de polticas sociales es de competencia nacional y
ocupa un lugar central en el imaginario de la "nacin" , lo
que contribuye a que la gente no tenga muy claro si la
oferta de servicios en esta materia es municipal o nacional;
no tiene una clara idea respecto a cunto del presupuesto
municipal se vuelca a polticas sociales, o cunto significa
el aporte del municipio a organizaciones no gubernamentales
o de la sociedad civil que contribuyen a la gestin de
polticas sociales de corte nacional pero territorialmente
localizadas en este departamento. El municipio aporta
recursos para la poltica social nacional, en trminos de
cobertura de los dficit que el sistema tiene, pero tambin
aporta a la sociedad civil en un conjunto de iniciativas de
co-gestin ciudadana que complementan este mismo sistema
nacional.
Por lo tanto, una tarea de gobierno de los ciudadanos en un
modelo de gestin participativa es tambin la bsqueda de
informacin e insumos que le permitan calificar y
cuantificar la inversin que hace la Intendencia en
polticas de corte nacional. En el caso de las polticas
sociales, como adecuadamente plantea el documento de base,
este anlisis no deber plantearse solamente en trminos de
costo-beneficio, sino en una ecuacin de costo-eficiencia
que implica necesariamente una valoracin poltica. Esta
tarea entonces de generacin, difusin o bsqueda de
informacin es una tarea poltica en si misma, necesaria a
la hora de tomar decisiones.
En este orden, otra tarea poltica de la ciudadana en este
modelo de gestin participativa que el gobierno municipal de
Montevideo ha planteado, es la construccin de un discurso
que valore el criterio costo - eficiencia en materia de
polticas pblicas, que se contraponga al criterio
hegemnico en el discurso ms corriente de costo-eficacia.
Recientemente el Dr. Tabar Vzquez en el seminario sobre
reforma de los servicios pblicos que organiz el Centro de
Estudios Estratgicos 1815,- demandaba este criterio.
Los
cambios en el sistema de partidos y el gobierno de la
ciudad
Un segundo elemento en clave poltica a destacar, que
aparece escasamente sealado en el documento de base, es la
relacin de los cambios procesados en la estructura
poltico-partidaria del pas en los ltimos aos y su
vnculo con el gobierno de la ciudad.
Hubo una reforma poltica consolidada por la reforma
constitucional de 1997, que establece en su ingeniera
diversos dispositivos referidos a la descentralizacin como
objetivo poltico. Pero fundamentalmente esa reforma gener
una transformacin importante en el sistema de partidos y en
la lgica de competencias del sistema de partidos. No es lo
mismo gobernar en el ao 1990 o incluso en 1994, que
gobernar una ciudad (desde un gobierno de cualquier color
partidario) en un escenario de polarizacin poltica que no
est vinculado a una radicalizacin de la ciudadana y los
electores sino ms bien a la lgica de competencia que los
aspectos electorales de la reforma instala. Este escenario
de polarizacin poltica tiene dos particularidades
importantes: la crisis, que hace que gane quien gane todos
tengan que resolver problemas generales (lo que se traduce
en propuestas programticas que bajan el perfil ideolgico
tendiendo al centro, eludiendo los extremos) y por otro
lado, la novedad de la consolidacin de la izquierda como
primera fuerza poltica nacional.
Estos aspectos son relevantes en la medida que no es lo
mismo para el ciudadano que no es de izquierda aceptar o no
aceptar la oferta de un modelo de participacin
ciudadana en un contexto ms equitativo de peso
poltico-electoral, que integrarse o no a un modelo de
gestin como el actual en este escenario de polarizacin.
Algo cambi para los otros partidos, y me atrevera a
sostener la hiptesis de que este escenario hegemnico de la
izquierda en Montevideo generar un efecto de mayor
disposicin de los partidos tradicionales a participar en
los espacios de gestin ciudadana al que resistieron en los
primeros perodos del gobierno descentralizado de
Montevideo.
Los ciclos de gobierno
Otro elemento de contexto a jerarquizar es el tema de los
ciclos de gobierno. No es lo mismo un gobierno que recin
nace - la infancia -, que un gobierno maduro; no es lo mismo
el desempeo y los
criterios de gestin que se proponen hacia afuera de la
fuerza poltica que
gobierna que hacia el interior de la propia fuerza
poltica.
Los criterios de legitimidad a los que apel la propuesta
poltica de la izquierda en 1990 eran sustancialmente
distintos de los actuales. En primer lugar, el discurso
estaba orientado al ciudadano de Montevideo para convencerle
de que no iba a producirse ninguna debacle, en un intento
por
reconstruir un sentimiento que en el imaginario social tena
sus adherentes, provocado por la incertidumbre frente a la
novedad de la izquierda en el gobierno. En segundo lugar, la
apelacin del discurso hacia adentro de la colectividad de
izquierda era de exaltacin militante, como recurso para dar
contenidos, sentido y consistencia a una propuesta de
gobierno que constitua el perfil diferenciador del nuevo
elenco pero que tena por delante el desafo de traducirse
en productos concretos de gobierno.
En este ciclo de madurez de la izquierda que comienza su
tercer perodo de gestin, es sustancialmente diferente el
posicionamiento del elenco de gobierno hacia la ciudadana y
hacia la propia estructura militante del Encuentro
Progresista-Frente Amplio. Debe cambiar as el referente de
legitimidad al que se convoca a los ciudadanos no
frentistas, ya que la referencia al "miedo de la izquierda",
a la inevitabilidad de la crisis poltica o al riesgo de la
ruptura institucional ya no encuentra el mismo predicamento
que en 1989: la cultura de izquierda deja de ser novedosa
para pasar a constituir una "tradicin"; la convivencia
nacional - departamental fue posible y no gener fracturas
democrticas o crisis institucionales; y al mismo tiempo, el
porcentaje de adhesin electoral de este tercer gobierno
demuestra que la ciudadana de otras tradiciones
polticas admite la eficacia de la izquierda para ejecutar
gobierno as como confa en la articulacin de los canales
de convivencia con el gobierno nacional hasta ahora
demostrados.
Esto genera factores de mayor permeabilidad y disponibilidad
de los otros partidos a participar hoy en el formato
descentralizado que el gobierno municipal estableci, ya sea
desde la lgica poltica (Juntas Locales) o desde la lgica
ciudadana (Concejos Vecinales).
Pero tambin es diferente hacia adentro de la ciudadana
de izquierda y de los cuadros militantes de este
conglomerado
La imagen corporativa que ha trabajo la IMM estos aos ha
correspondido de alguna manera a esta realidad. La imagen de
"Montevideo tu casa" es una apelacin a mirar hacia adentro,
a construir adentro para hacer habitable el espacio urbano,
vivible la relacin de convivencia de nuevo tipo que el
escenario poltico dibuj. Hoy en el 2001, tal vez es el
momento de que la IMM cambie su imagen corporativa por una
perspectiva que le permita mirar hacia fuera, lo que implica
obviamente la confianza en un construir juntos algo ....
Este mirar hacia fuera puede asumir dos sentidos. Una mirada
desde Montevideo hacia el interior del pas, porque
indudablemente el gobierno de Montevideo ejerce una funcin
de "demostracin" de la eficacia, la sustentabilidad y la
viabilidad del gobierno de la izquierda hacia el resto del
escenario electoral. Y una funcin ms prxima de generacin
de un sentimiento comn, lo ms comn posible en el
ciudadano de Montevideo, que le permita involucrarse con el
proyecto poltico propuesto en un momento que el gobierno de
izquierda ha pedido su carcter de mito o su perfil ms
romntico, es decir un gobierno que ha superado largamente
el perodo de "luna de miel" encontrndose en una fase de
madurez que ha mostrado sus logros y sus dificultades. En
este segundo sentido, el enorme crecimiento del Encuentro
Progresista en Montevideo que eligi al Intendente Mariano
Arana con el 58% de los votos, plantea como paradoja un
techo de crecimiento. Crecer electoralmente ya no es la meta
de la izquierda para hacer el gobierno, sino que en este
escenario hegemnico el desafo que enfrenta en su fase de
madurez es la "legitimidad interna", la continua
legitimacin de esa masa electoralmente afn al proyecto de
gobierno.
Los partidos polticos y la
descentralizacin
Un tercer elemento en clave poltica es el rol de los
partidos en relacin a la descentralizacin. En el documento
se seala prudentemente que el actor poltico fue tal vez
uno de los ms dbiles en el largo proceso de la
descentralizacin. Qu pasa con los partidos polticos en
relacin a la descentralizacin de Montevideo? Y en
particular, qu pasa con el Encuentro Progresista - Frente
Amplio?.
Es interesante revisar la relacin de los elencos de los
partidos con el elenco de gobierno. En este sentido quiero
sealar tres dimensiones:
La dimensin de los partidos. Habitualmente sucede que los elencos poltico-partidarios se distancian de los elencos de gobierno. En mi opinin esto sucede dentro del Encuentro Progresista como sucede en muchos otros casos; y es una condicin de eficacia del gobierno del Encuentro discutir esta cuestin. Esta tensin, que se explica por diversas lgicas que no cabe ahora sealar, se traduce en el mbito de la descentralizacin tambin.
En algunos lugares parece clara la constatacin de tensin entre las Juntas Locales y los Concejos Vecinales. Esto se explica porque son roles distintos, aunque muchas veces la adscripcin poltico - partidaria de las personas en quienes se expresa esa tensin sea la misma. En las Juntas Locales, tema que ha sido escasamente tratado en la versin que hemos conocido del documento de base, existe una tensin en relacin al vnculo con los ciudadanos que no pertenecen a filas del Encuentro Progresista, pero tambin se plantea el problema funcional de su relacin con los propios rganos administrativos del partido. El documento es muy rico en el anlisis de los Concejos Vecinales y la mayor potencia de la percepcin ciudadana est focalizada en estos rganos. En consecuencia, se han jerarquizado en la investigacin; y creo que esto es un dato para la estructura poltica: para la administracin municipal y para los partidos. Esta "deslegitimacin o distancia de la ciudadana" respecto de lo poltico se explica por el proceso de fragmentacin que se seala en el documento.
En el formato institucional de la descentralizacin parece advertirse una reproduccin casi mecnica de los niveles de organizacin poltico - partidarios y de los niveles de gobierno, que seguramente no se correspondan con ninguno de los propsitos de la descentralizacin.: ni la transferencia de poder efectivo, ni la bsqueda de la eficacia y eficiencia de la gestin. No parece probable que los partidos vayan a desaparecer ni parece deseable que deban desaparecer; pero no tampoco es necesario reproducir burocrticamente el esquema de organizacin poltica de los partidos ni la organizacin administrativa del gobierno en los niveles locales.
De poltica de partidos a
poltica de
ciudadanos
La representacin de intereses en el mbito de la
descentralizacin se expresa a travs de dos canales: los
representantes polticos en las Juntas Locales y los
representantes ciudadanos o sociales en los Concejos
Vecinales. Hay una contraposicin productiva - no es una
contradiccin excluyente -, entre poltica de partidos y
poltica de ciudadanos. Los Concejos Vecinales son ms
valorados que las Juntas Locales porque son ciudadanos,
porque se acercan ms a la propuesta de poltica de
ciudadanos que constituy el centro de la innovacin
programtica del Frente Amplio.
Parece necesario simplificar la ingeniera institucional de
la descentralizacin. Esto es, pensar con libertad una
estructura institucional que no
reproduzca la estructura poltico partidaria y la estructura
administrativa en cada
escaln de estructura local para corresponderse mutuamente.
En particular, parecera necesario revisar la
estructura de representacin poltica local; no
necesariamente debe existir una Junta Local por cada Centro
Comunal Zonal o Concejo Vecinal.
Este debate, ha sido a propsito soslayado por el documento
de base - seguramente porque compete a decisiones
estrictamente polticas y tambin porque est atado a lo que
efectivamente suceda con la reforma constitucional en
materia de descentralizacin. Si efectivamente se separara
la materia municipal de la departamental tal cual est
formalmente establecido en la constitucin, la Junta Local
debera ser ese rgano poltico que llamamos gobierno
municipal; sin embargo no creo que deban existir
necesariamente 18 gobiernos municipales en Montevideo, y
tampoco creo que la geografa de los mismos deban
corresponderse con el diseo que hoy tienen los CCZ.
Seguramente sera un problema que no coincida el territorio
del gobierno municipal con la divisin administrativa
pre-existente. Esto implicar comenzar a trabajar con las
variables que definiran un gobierno municipal en sentido
estricto y su relacin con el territorio y la ciudadana de
Montevideo. Si se definieran esas variables, seguramente no
seran las mismas que le dieron sentido a la racionalidad
poltico administrativa en 18 zonas y a la racionalidad
territorial que organiza la dimensin comunitaria -
ciudadana.
El valor de la desconcentracin y la meta de la
descentralizacin
En resumen, como se dice en el documento de base, comparto
que el proceso de descentralizacin es todava ms una
desconcentracin que una verdadera descentralizacin. Esto
no es malo en s mismo. Esta propuesta de gestin del
Encuentro Progresista no ha sido el nico modelo de reforma
que Montevideo ha vivido en el perodo democrtico
post-85.
El gobierno del Dr. Aquiles Lanza en 1985 propuso un modelo
de gestin municipal que apostaba tambin a la poltica
social, que apost a la legitimacin democrtica desde la
lgica de la eficiencia de programas y proyectos de poltica
sociales organizados desde un centro tcnico - la Unidad
Asesora de Proyectos Especiales (UAPE) -, configurando un
diseo de gestin que parta del supuesto de la
imposibilidad de reformar el enorme aparto burocrtico
administrativo de la Intendencia de Montevideo. Desde all
se convoc a la participacin ciudadana a travs de las
comisiones vecinales y en un perodo muy breve, poco mas de
un mes, se lograron registrar 578 Comisiones Vecinales. Es
cierto que haba una trama comunitaria latente que haba
sobrevivido a la dictadura y que tom forma institucional en
ese momento. Pero mas all de este contexto y del posterior
fallecimiento del Dr. Lanza, que desvirta ineludiblemente
la experiencia en una sucesin de Intendentes, el modelo
propuesto parta del supuesto de que el gran monstruo
burocrtico no se poda reformar en el mediano plazo y por
tanto, se opt por un modelo tecnocrtico y centralizado,
que obvi el conflicto de legitimidad que significa una
reforma de esta magnitud. Este formato de reforma de
instituciones de alta complejidad es defendido por diversas
perspectivas y aplicado a diversas realidades.
En contraposicin con este tipo de experiencias, el
componente desconcentrador de la experiencia de Montevideo
institucionalizada por la administracin del Encuentro
Progresista-Frente Amplio es en s transformadora. Es
pertinente rescatar el valor poltico de esta reforma,
porque se arriesg a transformar esa estructura
poltico-administrativa centralizada con una lgica de
participacin. Es desafo ahora es
trascender esa fase; la desconcentracin tiene que
profundizarse hacia una efectiva descentralizacin de poder,
sin que esto implique necesariamente un rgano de
representacin poltico partidario que exprese ese
poder.
El qu y el para qu del poder
A la ya enorme lista de preguntas que se han formulado desde
el documento de base, desde los gobernantes que estuvieron
presentes y desde las presentaciones de los ciudadanos, yo
agregara una - ms como criterio que como efectiva
pregunta. Dnde est el poder y qu cosas efectivamente
constituyen poder? Y despus de esto, para qu ese poder?.
Si pensamos slo en la representacin poltico-partidaria
seguramente se contestar
que debe existir un rgano local que lo canalice; pero es
necesario recordar que hay ya en el distrito territorial del
departamento diversos representantes poltico-partidarios
(la Junta Departamental, los diputados de Montevideo) que
deben sumarse como representantes a los miembros de las
Juntas Locales. Estas preguntas referidas al poder creo que
deben ser focalizadas, principalmente focalizadas en el
anlisis de los Concejos Vecinales.
Los elementos de contexto general que hacen a los roles de
los municipios y a las posibilidades efectivas de los
municipios estn asociados a la crisis. Aunque el Intendente
Arana diga que no, los municipios estn llamados a
administrar la crisis, y ms que la crisis, estn convocados
irreversiblemente a administrar el conflicto. Acordamos con
Arana que eso no debera ser el objeto de un gobierno
municipal, pero el gobernante local y el ciudadano tienen
que saber tambin que el gobierno municipal y los ciudadanos
ocupan un lugar en la lgica global del pas, en el contexto
del sistema poltico y en la lgica del gobierno nacional
donde cumple un rol en relacin a la gestin del poder. La
descentralizacin tiene su contracara en que tambin se
descentralizan los conflictos y las tensiones; y esto es
parte de las "competencias que los gobiernos locales han
ganado sin pedir en este comienzo de siglo".
No queremos repetir ac que la descentralizacin no es un
discurso exclusivo de la izquierda, sino que tambin es un
discurso de muchos partidos a quienes la descentralizacin
les es funcional para un modelo muchas veces antagnico con
el de izquierda. La descentralizacin es un instrumento no
un fin en si mismo.
Tal vez la variable comn a todas las experiencias de
descentralizacin con tonos o sentidos polticamente
distintos, sea la
inevitable localizacin territorial de polticas de carcter
general en un contexto de fragmentacin social y de
exclusin de los grandes sistemas de integracin. En este
momento hay modelos de descentralizacin ensayndose con
diversos formatos en otros departamentos del pas: Rocha,
Paysand, Ro Negro, que obligan a un debate ms profundo
respecto al modelo de gestin implcito en cada uno. En el
caso de Paysand, pro ejemplo, el Consejo Econmico y Social
del Plan Estratgico de Desarrollo podra haber sido una
propuesta de un gobierno de izquierda en cualquier
pas.
Por lo tanto, qu hace de la propuesta de la
descentralizacin de este gobierno de izquierda un modelo
efectivamente "de izquierda" o diferente de otras propuestas
de gobierno?
La ingeniera institucional de la descentralizacin
Este tema seguramente constituir el centro del debate que
se inicia en esta actividad y seguramente no haya gente mas
calificada para analizarlo que los "expertos locales", es
decir, la gente que la constituye y que sabe donde estn las
debilidades y las fortalezas.
Creo que la figura del Concejo Vecinal es central en la
propuesta descentralizadora de Montevideo, y constituye un
instrumento espectacular si analizamos en perspectiva
comparada esta realidad con otros pases de la regin.
Sin embargo uno de los problemas a enfrentar es cmo superar
la composicin de militantes de izquierda para integrar
efectivamente una lgica ciudadana ms pluralista. La
encuesta de referencia del documento de base seala que el
74% de los concejales se autoidentifican como pertenecientes
al Encuentro Progresista. Si bien no puede olvidarse el alto
porcentaje de votacin del encuentro en Montevideo, esta
composicin confirma que an expresan la hegemona de un
tipo de representacin: la poltico- partidaria. Es natural
que esto haya sido as porque hay una respuesta de
compromiso poltico de los votantes frentistas respecto al
modelo de gestin al que se sienten convocados: pero est
claro que los no frentistas tambin lo perciben as. Por lo
tanto, los ciudadanos que no participan de los organismos
descentralizados saben que es as.
En resumen, la estructura ciudadana an es una estructura de
militantes. Sin embargo, la legitimidad del Concejo Vecinal
no est atenuada por esto. Es un dato de la realidad.
Hay que agregar explcitamente como otro dato de la realidad
que el Concejo Vecinal es tambin una estructura de poder y
de prestigio; all la condicin humana emerge y existen en
la comunidad sistemas de poderes que se reproducen y se
ejercen en forma desigual. Es pertinente tambin all la
pregunta respecto a qu cosas constituyen poder en esa
comunidad local; para qu se utiliza el poder?.
En este esquema es sin duda muy relevante la funcin de los
Concejos Vecinales que se seala en el documento: la tarea
de construir redes. Porque esa es una tarea solidaria y una
tarea democrtica. Los riesgos de la democracia en la poca
actual no pasan por las dictaduras o en el eventual exceso
de poder de los aparatos institucionales de control social.
Los riesgos de la democracia radican en las condiciones en
que procesa la devolucin hacia los ciudadanos de la gestin
de lo social, los lmites o no lmites de la
gestin ciudadana (va diversos modos de organizacin de
proyectos) del control o
regulacin de la pobreza, del control del hambre, del
control o regulacin del conflicto, de formas "ciudadanas"
de control social. Esta es una tendencia general, que tiene
sus aspectos positivos y democratizadores y sus riesgos;
deber cuidarse en particular el riesgo de fragmentar y
debilitar de tal forma los rganos locales de poder para
evitar que se puedan transformar en "autoritarismos locales"
institucionalizados democrticamente.
Estas nuevas formas de autoritarismos enraizados en lo local
tambin deben ser objeto de preocupacin; no todo lo pequeo
es bueno y lo grande es malo, no todo lo poltico es malo y
lo ciudadano bueno, no todo lo descentralizado es bueno y lo
centralizado es malo. Estamos viviendo en la regin un
proceso de re-centralizacin de los estados que
descentralizaron para volver a otras formas de
descentralizacin a travs de mecanismos de
desregulacin estatal.
En mi opinin, los rganos locales de poder ciudadano y
poltico deben estar preparados para hacerse cargo de
desafos de gobierno que no estarn exclusivamente
propuestos por el gobernante municipal sino que sern parte
de una agenda nacional de reformas que se transfieren hacia
los espacios territorialmente localizados. Es el caso de la
desregulacin de Ose, de UTE, de Salud Pblica, etc.
En este contexto, los rganos de gobierno local son unidades
de gobierno institucionalizadas (aspecto que constituye el
principal legado hasta el momento del modelo del Encuentro
Progresista- Frente Amplio) que van a tener que hacerse
cargo en el mediano plazo de tareas de gobierno que no las
propondr Arana, sino el gobierno nacional. Es decir, que en
el territorio local debern enfrentarse acciones que estn
vinculados a racionalidades del gobierno central, a lgicas
de las empresas que gestionen en forma privada o desregulada
los servicio pblicos en el territorio y a las lgicas
propiamente municipales.
En suma, el aporte histrico del gobierno del Encuentro
Progresista - Frente Amplio de institucionalizar un modelo
de gestin participativa (an en su fase desconcentradora) y
de habilitar la convivencia entre una poltica de partidos y
una poltica de ciudadanos con respaldo institucional genera
condiciones mas adecuadas para la gestin autnoma del
territorio local, donde confluirn racionalidades polticas
del gobierno municipal, del gobierno central y del mercado.
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- autogestin vecinal
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