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Seminario
10 años de
descentralización: un debate necesario
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A 10 años
de gobierno progresista en Montevideo
Retribuciones de los trabajadores municipales
experimentaron
un incremento
nunca antes conocido en su historia
por Hyara Rodríguez
Directora General del
Departamento
de Recursos Humanos y Materiales/IMM
(diario LA REPUBLICA 01/04/01)
Es sabido --y todos los días seguimos teniendo noticias nacionales
o regionales que nos lo refrescan-- que el neoliberalismo ha
arremetido contra el empleo y el salario provocando consecuencias
nefastas en materia de desocupación, deterioro salarial, pobreza,
exclusión y marginalidad. Veamos de manera sintética qué aconteció
en la Intendencia Municipal de Montevideo entre 1990 y 2000,
contrastándolo con lo sucedido en el mismo período a nivel
nacional.
El enunciado es simple y categórico: las retribuciones de los
trabajadores municipales experimentaron un incremento nunca antes
conocido en su historia, y total y absolutamente inédito en el
marco nacional y regional en que nos hallamos insertos.
Vamos a las cifras: el salario real municipal promedio se duplicó
en diez años mientras que realizando mediciones con idénticos
parámetros el salario real promedio a nivel nacional creció sólo
un 2.8%. Reiteramos el dato, porque no puede pasar desapercibido
para nadie, y a veces en la lectura de estas notas se pasa por los
números a la ligera sin cobrar real conciencia de lo que estamos
informando: en el mismo período de tiempo, febrero1990-junio 2000,
mientras los salarios promedio en el Uruguay crecieron un 2.8%,
los salarios de los trabajadores de la IMM crecieron
promedialmente un 101,5%.
La comparación es ciertamente incompleta, porque tratándose de
empleados públicos, cuyas retribuciones son pagadas por la
sociedad en su conjunto a través del aporte muchas veces
sacrificado de cada uno de los ciudadanos, la comparación más
adecuada debiera realizarse respecto a la evolución del resto de
los funcionarios públicos del Uruguay.
¿Cuál es el resultado de esta comparación? Simple, claro y
contundente: mientras los salarios en el sector público se
incrementaron promedialmente en un magro 1.5% real, el salario
municipal alcanzó promedialmente un aumento real del 101,5%.
Un 1.5% contra un 101,5% marca una diferencia a todas luces
significativa, a partir de la cual resulta extremadamente difícil
insinuar seriamente cualquier similitud con las recetas
neoliberales que han devastado el empleo y el salario en nuestro
continente.
Este incremento promedio en el salario real de los funcionarios de
la IMM fue el resultado, por un lado, de la reducción de las horas
de trabajo manteniendo la retribución correspondiente a la carga
horaria anterior (situación que se produjo en los primeros meses
de 1990) y, por otro, de los sucesivos aumentos superiores a la
inflación más la puesta en marcha de una reestructura general de
puestos y carreras.
Este último factor (aumentos reales más reestructura) representó
un incremento real de 45%, lo que, sumado a la reducción horaria,
elevó la recuperación salarial a 101,5% en el período en cuestión.
No obstante, el aumento en el total de las retribuciones es
marcadamente mayor si tomamos en cuenta el conjunto de beneficios
y otras compensaciones adicionales que fueron otorgados a lo largo
de estos diez años.
Beneficios y compensaciones
Este capítulo resulta esencial, porque en los sueldos de menor
nivel llegan a tener un peso cercano a los dos tercios de las
respectivas retribuciones.
¿De qué hablamos cuando en la Intendencia de Montevideo hablamos
de beneficios sociales y compensaciones adicionales?
Pedimos al lector que preste atención y sobre todo que compare con
su situación laboral, con la de su familia, con la de sus amigos o
vecinos.
No es nuestro ánimo convertir en un modelo paradisíaco algo que
debiera ser la regla en atención a la dignidad y el respeto que
todo trabajador merece por su condición de tal. Nuestra intención
es que todos los uruguayos puedan valorar adecuadamente el
esfuerzo realizado para alcanzar estos logros, y aquilatarlos en
su justa dimensión.
· Una "Compensación Unificada" de hasta 30% sobre el sueldo base y
10% en el caso de los Profesionales, para todos aquellos
funcionarios que cumpliendo con los requisitos de asistencia y
permanencia no perciban compensaciones de carácter sectorial tales
como participación en multas, ingresos y honorarios o que las
perciban por montos inferiores al porcentaje establecido.
· Una "Compensación Anual por Rendimiento y Asiduidad",
equivalente al 50% del salario básico, que se paga en el mes de
abril de cada año, a los funcionarios cuya asiduidad no sea
inferior al 95% de los días laborables del año respectivo.
· Un salario vacacional --beneficio inexistente para los
funcionarios públicos-- que se calcula como el equivalente al 100%
del salario básico nominal. Vale la pena hacer notar que este
inusual beneficio de que gozan los municipales en Montevideo se
convierte así en un casi decimoquinto sueldo, práctica seguramente
única en el país.
· Una ampliación en el Seguro de Salud que convierte a este
beneficio en uno de los sistemas más extensivos de su ramo a nivel
nacional. La ampliación que se realizó en esta década incluyó la
extensión de las edades de los hijos hasta los 19 años; la
inclusión de todos los jubilados municipales sin excepción; la de
las viudas e hijos discapacitados de funcionarios fallecidos; la
bonificación del 40% para los tiques y órdenes que exceden la
cuenta corriente del funcionario; y el pago de lentes, armazones y
cristales.
· Especial cuidado en las condiciones y seguridad en el trabajo,
haciendo hincapié en la entrega de ropa adecuada a la tarea
desempeñada por el funcionario
· Capacitación permanente e intensiva al trabajador municipal, que
abarca desde normas de seguridad laboral (cómo debe desempeñar la
tarea para evitar accidentes) hasta la actualización en el uso de
nuevas tecnologías, logrando tener 6.000 funcionarios que manejan
fluidamente herramientas informáticas.
· Boletos institucionales con subvención del 20% para los
funcionarios de menores ingresos.
· Canasta de útiles escolares para hijos y menores a cargo de
funcionarios, entre 6 a 16 años, por valor de $ 300.
· Todo esto reforzado por el hecho de que los funcionarios
municipales han cobrado siempre el penúltimo día de cada mes, sean
cuales fueran las dificultades económicas que estuviera
atravesando la comuna (cosa poco frecuente en el país) y que su
actividad sindical ha sido respetada en toda circunstancia.
Es claro que el esfuerzo para sostener semejante política salarial
no lo realiza el gobierno municipal, sino la comunidad. Son los
vecinos los que pagan esta política, que nosotros conscientemente
diseñamos y defendimos, política que anunciamos antes de llegar al
Gobierno y que cumplimos una vez en el mismo, pero que nos genera
una muy importante obligación: estar a la altura, responder con
capacidad, eficiencia y compromiso a las necesidades y
expectativas de los ciudadanos.
Todos nuestros compatriotas deben tener presente --porque los
uruguayos a veces somos desmemoriados-- que los salarios de los
funcionarios municipales en Montevideo se encontraban entre los
más sumergidos de toda la Administración Pública. El tránsito
hacia retribuciones notoriamente dignas --muchas veces apetecibles
en un país con graves problemas de empleo y salario-- se llevó
adelante por parte de los sucesivos gobiernos de Tabaré Vazquez y
Mariano Arana en la convicción de que una de las tareas de
cualquier gobierno es pagar sueldos decorosos a sus trabajadores,
y de que ningún emprendimiento importante para transformar una
ciudad y elevar la calidad de vida de sus habitantes podía
acometerse con trabajadores agobiados por el hambre y la miseria.
En tal sentido, es importante conocer el nivel de las
retribuciones permanentes mensuales de los funcionarios
municipales según los grados salariales que ocupan.
En promedio, los funcionarios del Grado 1, Salario Mínimo
Municipal y grado de ingreso al Escalafón Obrero y a la tarea de
recolección de residuos, perciben $ 8.388 por mes con carácter
permanente por 30 horas de trabajo semanal, los funcionarios del
Grado 5, entre los que se incluyen Obreros y Administrativos de
mitad de carrera, $ 10.823, los ingresos a la Conducción, o sea,
cargos de Jefatura Grado 9, $ 13.017 y la Dirección Superior,
Grado 21, $ 35.736.
Estas retribuciones permanentes incluyen el salario básico, las
compensaciones adicionales propias del sector de trabajo
(compensación unificada, multas, honorarios, participación en
ingresos, etcétera) y los beneficios sociales (seguro de salud,
salario vacacional, etcétera).
Si a estas cifras les agregamos las horas extra, el sexto día y el
pago por horario nocturno, es decir, las retribuciones "de
organización" como se indican en el Cuadro 3, o sea, el pago de
conceptos que implican una contraparte en tiempo laboral (horas
extra, sexto día, nocturno), en promedio estos funcionarios
perciben mensualmente $ 11.079 el Grado 1, $ 13.108 el Grado 5, $
16.535 el Grado 9 y $ 35.736 el Grado 21.
Ingreso a la IMM
No creemos que este esfuerzo haya sido en vano. Por el contrario,
estamos convencidos de que se logró una mejora considerable en los
niveles de rendimiento y eficiencia en la prestación de los
diversos servicios que la comuna proporciona a los montevideanos.
Observemos que en paralelo a este proceso de significativa
recuperación salarial, la IMM disminuyó el número de funcionarios
en un 25%. En 1990 la IMM tenía 12.500 funcionarios. En la
actualidad son 9.377, habiendo descendido un 7% el promedio de
edad de los funcionarios. Con relación a sus habitantes,
Montevideo es el departamento que cuenta con menos funcionarios en
todo el país.
El ingreso a la IMM, así como los ascensos en ella, se
democratizaron a través de la implantación de garantías y
mecanismos de transparencia, que vinieron a innovar respecto a una
inveteradas prácticas del Estado uruguayo signadas por la
arbitrariedad y el clientelismo. Esta ruptura con un esquema
clientelístico, que premiaba con un empleo público la adhesión
partidaria sin la más elemental consideración de requisitos o
niveles de capacitación necesarios para la tarea, se ha
constituido en uno de los aportes más importantes para cualquier
estrategia nacional de modernización y fortalecimiento del sector
público. La democratización del ingreso en cuanto a género,
discapacidad y edades convirtió a la IMM en una institución modelo
en este plano, incorporando a mujeres en funciones
tradicionalmente masculinas e incorporando a compatriotas con
discapacidades en número creciente, sin parangón en el Estado
uruguayo.
Política de convenios
En otro orden, la IMM ha impulsado una vigorosa política de
convenios con organizaciones no gubernamentales que han emergido
como respuesta de la sociedad civil, vinculadas al mundo popular,
demandando y organizando apoyos y soluciones para sectores
sociales marginados y excluidos del modelo. Es así que cientos de
jóvenes tienen su oportunidad de realizar su primera experiencia
de trabajo, realizando un valioso aprendizaje e internalizando
valores y comportamientos que pueden ayudarle a orientar
positivamente sus vidas futuras.
Se trata de eso: tender una mano solidaria a los que nada tienen,
comprometernos, hacernos cargo, lejos de la actitud prescindente e
individualista que se preconiza demasiado habitualmente por parte
de los portavoces de las recetas dominantes en las últimas
décadas.
Para terminar, deseamos hacer notar otro hecho que valoriza y
jerarquiza aún más la magnitud del esfuerzo que los montevideanos
han hecho para sostener esta política de mejora sustancial de las
retribuciones de los funcionarios municipales: todo este paquete
de incrementos salariales, y aumentos considerables en los
beneficios sociales y compensaciones adicionales, se llevó
adelante en el mismo período en el que la Intendencia de
Montevideo fue objeto de un trato total y absolutamente
discriminatorio por parte de los sucesivos Gobiernos centrales,
que modificando el comportamiento que históricamente habían tenido
hacia este municipio, suprimieron o recortaron toda ayuda o
colaboración sin argumentos razonables, y casualmente, desde 1990.
Nada de eso impidió antes, ni impedirá mañana que sigamos
concentrando nuestros esfuerzos en mejorar y dignificar las
condiciones de trabajo y la carrera funcional del trabajador
municipal, así como nada nos desviará de nuestro objetivo de
desarrollar y embellecer nuestra ciudad, elevando la calidad de
vida de los montevideanos, que son nuestro más rico patrimonio. A
ellos, a los montevideanos, que nos han respaldado y que han
sostenido con su esfuerzo y sacrificio estos emprendimientos es
que nos debemos, y en ese sentido, reiteramos nuestro renovado
compromiso.
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