![]()
Gobiernos
locales,
descentralización y participación ciudadana en Montevideo
Seminario
10 años de
descentralización: un debate necesario
vecinet-noticias
vecinet.noticias@gmail.com
La recesión económica es una prueba
de fuego para la descentralización
por Ernesto de los Campos
Director del Departamento
de Descentralización de la IMM.
(Extractado de la revista dominical Bitácora, del diario La
República)
El intendente interino de Montevideo, Ernesto de los Campos,
considera que el proyecto descentralizador desarrollado por la
comuna capitalina enfrenta una "prueba de fuego" ante "el contexto
recesivo profundo que atraviesa nuestra economía". Sin embargo,
cree que el máximo desarrollo del proceso debe darse en la
situación de crisis aunque reconoce que "se ha llegado a un punto
donde debemos corregir y actualizar la descentralización para
recuperar y multiplicar su dinámica".
En un documento elaborado para Bitácora, el director del
Departamento de Descentralización de la IMM y suplente del
arquitecto Mariano Arana se extiende sobre el valor "estratégico"
de la propuesta y plantea la necesidad de llevarla a todo el
sistema: "O la descentralización permea todo el aparato o se
convierte en una isla, más problemática que otra cosa, un apéndice
caro e ineficiente, un adorno donde se deciden cosas sin
importancia o sin consecuencias". La perspectiva de De los Campos
es la siguiente:
Prueba de fuego
Tengo la certeza que el contexto recesivo profundo que actualmente
atraviesa nuestra economía y sus obvias y directas consecuencias
de restricciones y dificultades fiscales y presupuestales, ponen
nuevamente sobre el tapete y actualizan la necesidad de
identificar e impulsar nuevas formas y alternativas de gestión
municipal.
Para el gobierno departamental de Montevideo, que diez años atrás
desencadenó el más vigoroso y audaz experimento descentralizador
conocido en nuestro país, constituye una verdadera prueba de fuego
el hecho de navegar con éxito en medio de los riesgos,
limitaciones y obstáculos de la coyuntura. Porque efectivamente no
avanzaríamos nada respecto a la valoración de la descentralización
si ella fuera buena en las buenas épocas pero mala en las malas.
Estamos en una etapa del desarrollo histórico donde la
globalización ha tornado a nuestras economías extremadamente
sensibles y dependientes en relación a los contextos regionales e
internacionales.
Es justamente en circunstancias adversas donde la
descentralización debe exhibir toda su potencialidad y eficacia en
una doble dirección. En primer lugar, debe ser percibida como la
herramienta idónea para una óptima detección de necesidades y
aspiraciones vecinales, relevando demandas y registrando la
diversa intensidad de su urgencia e importancia.
En segundo término debe permitir el mejor ordenamiento de
prioridades ciudadanas en base a la disponibilidad presupuestal,
lo que supone que la propia gente al decidir qué se hace está
también simultáneamente decidiendo lo que por ahora no se está en
condiciones de hacer. Es decir, justamente porque hay pocos
recursos es más necesario que nunca discutir con la gente hacia
dónde se deben volcar.
Vecinos realistas
En la reciente recorrida que hicimos por los barrios debatiendo
con los vecinos las obras y servicios para el quinquenio mediante
la metodología que hemos dado en llamar presupuesto participativo,
encontramos sentido común y realismo en la gente pese a las
necesidades muchas veces apremiantes y las condiciones de vida
muchas veces indignas que les toca sobrellevar.
En forma resumida expondré tres o cuatro grandes ideas o
conclusiones respecto a nuestra experiencia de descentralización
refiriéndome a los grandes lineamientos impulsados en estos diez
años y a los desafíos de la etapa que se inicia.
Hace diez años, la IMM optó por tres grandes líneas estratégicas
en las que obtuvo logros y resultados dispares: desarrollar una
descentralización participativa, pasar de la administración al
gobierno del territorio y mejorar la eficacia y eficiencia en la
gestión.
Búsqueda común
Respecto a la descentralización participativa apuntábamos a
acercar el gobierno a la gente, reformulando la relación
tradicional entre el Estado y la sociedad civil, tradicionalmente
marcada por la "ajenidad" de la población y por la gestión
clientelar. Se trata de ampliar el espacio público no
estrictamente estatal y de pasar desde un rol básicamente
demandante de los vecinos a su involucramiento en programas,
iniciativas y control. Esto supone generar, usar y estandarizar
algunos instrumentos de participación ciudadana, no meramente en
las reuniones sino en la propia gestión, calificando de alguna
manera este involucramiento impulsando ámbitos de interlocución,
concertación y participación ciudadana sistemática, regular y con
grandos importantes de institucionalización.
El objetivo fue descentralizar territorialmente creando las zonas
y los Centros Comunales Zonales y temáticamente creando las
comisiones especiales de género, juventud, adulos mayores y
capacidades diferentes. Para ello creamos órganos desconcentrados,
cercanos a la gente, con posibilidad de respuesta rápida a tareas
de mantenimiento, pequeñas obras o emergencias. Asimismo pueden
recibir un conjunto de trámites y cuentan con equipos técnicos que
supervisan estas acciones y se vinculan con la ciudadanía en
términos de asesoría, aclaración e interlocución.
Trabajo descentralizado
La implementación del sistema implicó avanzar hacia la
constitución de órganos locales con algunas atribuciones de
gobierno. Hoy son las Juntas Locales con representación del
sistema político y los Concejos Vecinales con representación
ciudadana. Se apunta a constituir, sistematizar, reglar y validar
formas de control ciudadano, efectivizando la costumbre de "rendir
cuentas a la población" como práctica regular. También se crean y
estimulan en la órbita de los CCZ espacios y prácticas de
coordinación y complementación de los saberes técnicos, ciudadanos
y políticos. Por eso funcionan los equipos técnicos de los CCZ,
cada vez más como asesores de la población o de los órganos
creados.
Se debe proceder a realizar cambios progresivos en la estructura
centralizada para hacerla compatible y funcional a la
descentralización. Esto es básico: o la descentralización permea
todo el aparato o se convierte en una isla, más problemática que
otra cosa, en un apéndice caro e ineficiente, un adorno donde se
deciden cosas sin importancia o sin consecuencias.
Muchas de estas premisas ya están en marcha aunque algunas tienen
más avances que otras y se evalúa su funcionamiento para
profundizar, mejorar y corregir el proceso.
Gobierno del territorio
La idea de territorio es básica en la estretegia
descentralizadora. En el sentido tradicional de los municipios, la
administración del territorio se orienta a una dedicación casi
exclusiva a las tareas de infraestructura, políticas sociales de
bajo perfil o excepcionales y ejecución de obras decididas por
otros niveles. En el nuevo enfoque, el gobierno del territorio
supone la articulación de políticas públicas de mediano y largo
alcance, el enfoque integral de acción sobre la infraestructura
las políticas sociales y educación, la educación no formal, las
acciones dirigidas a favorecer el desarrollo, etcétera.
En este marco se inscribe la necesidad de mejorar la eficacia y
eficiencia de la gestión, que supone incorporar algunas categorías
de gobierno y cambiar otras.
En primer término, se trata de pasar de la acción básicamente
sectorial a la intervención integral e integrada sobre las
unidades territoriales. No es sencillo, apenas se están haciendo
algunas cosas en este sentido, pero es básico en la lógica de la
descentralización territorial. También se debe incorporar
progresivamente, al menos en el área descentralizada, la práctica
del presupuesto por programa.
La mejora de la gestión implica la adecuación sustancial de los
recursos humanos a la misma con campañas de selección,
socialización, capacitación y promoción. Al mismo tiempo se debe
introducir la práctica de planificación por problemas, que parece
más eficiente e integral y al mismo tiempo se ajusta más a la
lógica de trabajo con los vecinos.
Desafíos para una nueva etapa
Es preciso reanalizar los resultados de la experiencia en términos
de eficacia para mejorar y ampliar servicios y políticas públicas
y, en términos de eficiencia, para superar la primera etapa de la
descentralización, que es simpre cara, y pasar a la de baja de
costos.
Hay que rediseñar formas, modelos e instrumentos de participación
o intervención ciudadana a la luz de la experiencia y sobre todo
tomando en cuenta los enormes cambios producidos en el tejido
social durante la década. Entre ellos se encuentran: movilización
territorial interzonas, con tendencia y vaciar zonas centrales y
densificar desordenada y a veces conflictivamente la periferia;
pérdida de identidad consecuente y dificultades de concertación
entre nuevos y tradicionales sectores; crecimiento y
rearticulación del área metropolitana con problemas particulares y
división departamental confusa de los mismos; rearticulación de
las actividades económicas, desaparición o migración a otras zonas
o departamentos; desempleo y doble empleo que se expresan en las
estructuras tradicionales de organización y en las demandas o
actitudes; colapso de las formas de organización barrial más
típicas y emergencias de redes sociales más vitales, que no
responden a los patrones anteriores pero son vivas aunque
inestables.
Creo que se debe hacer un nuevo mapa social de Montevideo, no sólo
de instituciones, organizaciones y servicios y grandes franjas
sino de grupos, sectores, necesidades, problemas, potencialidades
de cada uno.
Cambios imprescindibles
Entre las necesidades de cambios para el futuro se cuenta la
necesidad de fortalecer en forma sustantiva el rol articulador del
Departamento de Descentralización para intensificar la
intervención integrada de base territorial, sistematizándola
alrededor de algunos ejes prioritarios.
También se debe revisar cuidadosamente el modelo de órganos
descentralizados, funcionamiento, resultados, relación con los
niveles de participación logrados y el avance hacia la capacidad
de pensar y actuar en el marco de políticas públicas locales. En
este mismo sentido, revisar seriamente las formas de trabajar con
la tensión entre las ventajas de lo local y la necesidad de ver la
ciudad como un todo y como se expresa esta necesidad en la
estructura actual de la descentralización.
Es con el objetivo de la eficacia y la eficiencia que debe
acentuarse el trabajo. La mejora de la gestión aparece como un
desafío a conseguir. La riqueza que contiene el proceso de
descentralización con sus dimensiones política, social y
administrativa, así como la interacción de sus diversos órganos,
conlleva una obvia contrapartida de complejidad que atenta contra
los objetivos señalados. Se torna imprescindible encarar esta
etapa de mejora de la gestión considerando la articulación
constante entre cada una de las partes y especialmente entre el
sistema descentralizado y la estructura central.
Reingeniería necesaria
Es por eso que pocos días después de haber asumido como director
de Descentralización, hace apenas cuatro meses atrás, dictamos una
resolución creando un equipo de gestión que depende directamente
de la Dirección General y se encuentra abocado a la tarea de
realizar la reingeniería necesaria para asegurar crecientes
niveles de eficiencia y superiores resultados en la atención al
ciudadano. Son objetivos que hemos definido como una prioridad
absoluta para nuestro Departamento en este quinquenio.
Este problema no es específico del proceso montevideano, sino de
todo proceso descentralizador. En términos de Subirats: "La
satisfacción de las necesidades de autogobierno y el acercamiento
de la administración al ciudadano... producirán como resultado
ineludible un incremento notable de la complejidad del sistema
administrativo" (Subirats, 1989, citado por Xavier Mendoza en
Técnicas gerenciales y modernización de la administración pública
en España, 1990).
Esto exige el abordaje de procesos de modernización y
actualización administrativa, reingeniería de procesos y la
introducción de fuertes componentes técnicos en el manejo de la
gestión de los trámites y la prestación de los servicios. A nivel
de las unidades descentralizadas, en términos de recursos humanos,
se impone una nueva selección y capacitación de los funcionarios,
lo que implica una reconversión para los más antiguos, que ahora
deben "dar la cara" directamente ante el vecino desde el Centro
Comunal, intentando abandonar el tradicional "formato ranura" de
los problemas humanos.
"La calidad como prioridad hace que el recurso humano sea decisivo
y diferenciador en cualquier proyecto de transformación. No el
recurso humano individual sino el recurso organizacional que
representa" (Crozier, La necesidad urgente de una nueva lógica,
1991).
Solución privada al problema público
El desafío está planteado asimismo a nivel de la estructura
central: la readaptación y la readecuación que acompase la
dinámica continua de la descentralización.
Este cambio hacia una organización orientada al vecino es una
exigencia de toda administración pública moderna pero se pone
drásticamente en evidencia en el proceso descentralizador,
constituyendo uno de los núcleos duros de la transformación que se
encara. El pasaje de una perspectiva "básicamente centrada en el
cumplimiento de la legalidad y la regulación social a través de
las normas hacia una eficaz y eficiente prestación de servicios",
según expresa Subirats en la obra citada.
En cuanto a estos desafíos de modernización de la gestión, se es
consciente de los riesgos de la implementación automática de los
modelos privados a la gestión pública, aunque en ciertos niveles
"micro" de procedimientos o servicios concretos la capacidad de
imitación de las prácticas modernas de las empresas privadas puede
resultar más viable.
Es así que es pensable rescatar un cierto "marketing" público que
nos guíe en el aprendizaje de cómo los ciudadanos entienden sus
necesidades y qué necesidades reales se ocultan bajo demandas tan
sólo aparentes. Para la burocracia es muy difícil romper sus
reglas pero no es menos cierto que es el ámbito público el espacio
válido para el aprendizaje social.
El proceso de descentralización de Montevideo es estratégico para
la fuerza política que lo impulsa. Su más alto valor quizá pueda
resumirse en el título del trabajo de Quim Brugué: incorporar la
dimensión democrática a la nueva gestión pública y demostrar que
es posible.
Conclusiones
La experiencia de descentralización en Montevideo no puede ser
analizada sin entender que implica un fortalecimiento del sistema
democrático a través de la participación del vecino y del contacto
directo del gobernante con sus gobernados. Implica también una
posibilidad de control de la gestión del Estado y una evaluación
periódica de sus resultados. Se "rinden cuentas" cuando se analiza
el cumplimiento de los compromisos de gestión que la
administración suscribió con los vecinos en cada una de las 18
zonas.
Por otra parte, la descentralización aporta a la administración
ideas, iniciativas y propuestas concretas articulando con los
vecinos, con las fuerzas sociales, empresariales, religiosas y
deportivas de las zonas a efectos de adoptar acciones específicas
que sin la iniciativa de los órganos locales no se hubieran
logrado.
Hemos llegado a un punto de desarrollo del proceso de
descentralización en el que debe revisarse para corregirlo y
actualizarlo a efectos de recuperar y multiplicar la dinámica.
En el primer semestre de este año concentraremos nuestras energías
en un debate profundo que concluya en una propuesta de
actualización del proceso descentralizador en Montevideo,
incluyendo en ese marco las necesarias reformas normativas que
aporten un esquema institucional más sencillo y claro,
disminuyendo al máximo las naturales superposiciones, confusiones
o enredos que hemos podido detectar en la práctica luego de diez
años de vida de una experiencia que nos llena de orgullo haber
impulsado.
VER DOCUMENTOS 10 AÑOS DE DESCENTRALIZACIÓN
vecinet -
autogestión vecinal
(http://www.chasque.net/vecinet/)
Montevideo/URUGUAY
Edición Internet 2001: Guillermo
Font
Correo Electrónico: vecinet.noticias@gmail.com
Montevideo - URUGUAY